Fernando VII

    Fernando VII según un retrato de Goya.

    Fernando VII

    Fernando VII (1784-1833), rey español que reinstauró la monarquía absoluta en 1814 (después de haber sido aprobada la primera Constitución española en 1812), fue también el responsable de la eliminación de la ley sálica, que daba preferencia a todos los varones para acceder a la corona, para convertir en heredera del reino a su hija Isabel, lo que daría lugar al desencadenamiento de las guerras carlistas.

    Hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma, Fernando VII nació el 14 de octubre de 1784 en El Escorial (España). Educado, entre otros, por el canónigo Juan Escóiquiz, enemigo declarado de Godoy (valido de Carlos IV), Fernando fue alimentando desde joven un fuerte desprecio tanto hacia dicho valido como hacia sus padres.

    En 1802 contrajo matrimonio con María Antonia de Nápoles y fue a partir de esos años cuando se empezó a crear en torno a él una camarilla que, encabezada por Escóiquiz, reunía a todos aquellos disconformes con la política afrancesada que se estaba desarrollando bajo el reinado de Carlos IV.

    Tras un intento fallido para eliminar a Godoy de la vida política, el 19 de marzo de 1808 se produjo el Motín de Aranjuez, hecho mediante el cual la camarilla encabezada por Fernando VII cesaba de sus cargos al valido y obligaba al rey Carlos IV a abdicar en su hijo. Sin embargo, este primer gobierno duró muy poco, porque dos meses más tarde, tras una hábil maniobra política del general Murat, Fernando VII fue obligado a abdicar de nuevo en su padre, quien a su vez abdicó en Napoleón Bonaparte y éste en su hermano José, que se convertía así en el rey de España. En esas mismas fechas se había iniciado en el país la llamada Guerra de la Independencia (1808-1814) contra las tropas napoleónicas.

    En 1814, tras la derrota de Napoleón, Fernando VII recuperó la corona española y, para garantizarse la adhesión de los tradicionalistas que le habían apoyado hasta entonces, derogó la Constitución que se había aprobado en Cádiz el 19 de marzo de 1812 (conocida popularmente como La Pepa) que establecía derechos y libertades para los ciudadanos.

    Gobernó como monarca absoluto, persiguiendo duramente las frecuentes insurrecciones de los liberales, hasta que en 1820, tras el pronunciamiento de Riego, fue obligado a jurar la Constitución, iniciándose así lo que se ha conocido como el Trienio Liberal. Sin embargo, este estadio de monarquía constitucional duró poco, ya que en 1823, el ejército de los “cien mil hijos de San Luis” enviado por Francia, ayudó a Fernando VII a restablecer la monarquía absoluta.

    Asimismo, durante estos años de reinado se produjo la emancipación de la mayor parte del imperio colonial americano, quedando como únicas colonias españolas a partir de 1826 Cuba y Puerto Rico.

    Desde 1823 y hasta su muerte, sucedida en 1833 (periodo denominado “Década Ominosa”), la política de Fernando VII se caracterizó por la dureza en la represión antiliberal y las constantes purgas sociales, que dieron lugar a un régimen de terror entre los ciudadanos. Sin embargo, al mismo tiempo, llevó a cabo algunas medidas encaminadas a una cierta modernización de la política, lo que le valió la enemistad y las críticas de los más reaccionarios.

    Entre esas medidas, la que sin duda tuvo más consecuencias a lo largo del resto del siglo XIX fue la supresión de la ley sálica, lo que permitía a su hija Isabel convertirse en reina de España. Esta medida, aprobada pocos días antes de la muerte de Fernando VII, supuso el comienzo de las Guerras Carlistas que enfrentarían a lo largo del siglo XIX a los partidarios de la Isabel II con los de Carlos María Isidro, hermano de Fernando y legítimo sucesor a la corona de no haber sido derogada dicha ley.

    Fernando VII murió en Madrid, después de varios años de enfermedad, el 29 de septiembre de 1833.