Sigmund Freud

Sigmund Freud (1856-1939), médico y neurólogo austriaco, creador del psicoanálisis.

Nacido el 6 de mayo de 1856 en Freiberg (entonces Imperio austrohúngaro; actual Pribor, República Checa), en el seno de una familia de comerciantes judíos, las relaciones con su madre, cercana y afectiva y con su padre, mucho más autoritario y distante, marcaron no sólo el carácter del joven Freud, sino una parte importante de su teoría.

A la edad de cuatro años su familia emigró por motivos económicos a Viena, donde Freud continuó residiendo hasta casi el final de sus días. En la universidad local comenzó en 1873 sus estudios de medicina, inicialmente interesado en la fisiología, aunque después evolucionó hacia la neurología. En 1885 consiguió su especialización en neuropatología con una investigación sobre la médula espinal.

Su trayectoria profesional dio un giro decisivo cursando estudios en París (Francia), en el hospital de la Salpêtriére, junto a Jean-Martin Charcot, con quien investigaba sobre pacientes histéricas y su tratamiento por hipnosis. Freud concibió aquí por primera vez la hipótesis de que ciertas enfermedades mentales puedan tener, no una causa fisiológica radicada en el cerebro, como se pensaba hasta entonces, sino un origen psicológico, mental. Comenzó a forjar la idea de que un trauma ocurrido en la infancia, generalmente de carácter sexual, y posteriormente enterrado en la mente, podía ser causa de la sintomatología observada.

Primeras influencias vienesas

A su vuelta a Viena, contrajo matrimonio con Martha Bernays, descendiente de una prominente familia judía y con la que tuvo seis hijos. En la misma época entabló amistad con Wilhelm Fliess, colega médico con quien mantuvo una estrecha relación personal y profesional. Ambas relaciones fueron de gran influencia y apoyo para Freud a lo largo de toda su vida y su carrera.

Otro punto de inflexión en su vida profesional ocurrió gracias a su colaboración con Josef Breuer, médico psiquiatra con el que trabajó desde 1889. Ambos trataron a una paciente, Berta Pappenheim, llamada en la literatura Anna O., cuyos arraigados síntomas histéricos desaparecieron tras verbalizar, bajo hipnosis, el conflicto relacional que los había originado. Esta “cura por la palabra”, como la denominó Breuer, confirmó a Freud su hipótesis de la existencia de contenidos emocionales conflictivos, cuya represión causaba comportamientos patológicos. En 1895 ambos publicaron de forma conjunta Estudios sobre la histeria, la primera obra importante de Freud.

En diferentes etapas y con múltiples correcciones y modificaciones, Freud desarrolló a partir de aquí un cuerpo teórico completísimo que trataba de explicar el psiquismo humano en su totalidad, abarcando, al mismo tiempo, una teoría de la personalidad y de su desarrollo; una explicación del trastorno mental y un método de tratamiento; y por último, una interpretación de la cultura, la sociedad y la religión.

Por convencionalismo social, Freud rechazó la posibilidad de que ciertos traumas sexuales infantiles narrados por las pacientes hubieran tenido lugar realmente, y concibió la idea de que esos conflictos fueran fantaseados por las mujeres histéricas. Su pensamiento desarrolla así la existencia de una sexualidad infantil, que evoluciona a través de fases prefijadas (etapa oral, anal, fálica, de latencia y genital) y cuya incorrecta resolución da lugar a alteraciones de la personalidad. Desde una visión hedonista, considera la satisfacción sexual, entendida en sentido amplio como liberación de la energía o libido, el motor del comportamiento humano, y la insatisfacción de este impulso como la causa de trastornos mentales. El desarrollo de esta teoría supuso su ruptura profesional con Breuer.

Desarrollo de la personalidad e inconsciente

Enfrascado en la elaboración de su nueva tesis, en 1896 la ocurrencia de un doloroso suceso personal marcó el devenir de la misma. La muerte de su padre provocó en Freud una serie de sentimientos inesperados que el psiquiatra comenzó a analizar, relacionándolos con sus primeras experiencias infantiles y dando así lugar al primer psicoanálisis de la historia. Se considera que este hecho supuso una gran aportación a su teoría sobre el complejo de Edipo, por el que el niño elige a la madre como objeto de satisfacción libidinosa enfrentándose al padre, conflicto infantil de cuya resolución Freud hace depender el correcto desarrollo de la personalidad adulta.

Paralelamente a su teoría sobre el desarrollo de la personalidad, Freud fue perfeccionando su método terapéutico. Abandonó definitivamente el uso de la hipnosis, sustituyéndolo por la asociación libre como método de elección para liberar los conflictos emocionales atrapados en el inconsciente. A ello añadió la interpretación de los sueños, a los que consideraba la autopista hacia el inconsciente y en los que distinguía entre contenido manifiesto y contenido latente, su significado oculto. Producto de estas elaboraciones son La interpretación de los sueños (1900), La psicopatología de la vida cotidiana (1904) y Tres ensayos sobre la vida sexual (1905).

Con respecto a la estructura del aparato psíquico, Freud lo dividía en tres apartados: consciente, preconsciente e inconsciente, hipotetizando que la energía mental o libido y los contenidos mentales fluían entre ellos. Posteriormente, reelaboró, sobre los mismos escalones de conciencia, tres instancias o apartados mentales: el ello: inconsciente, primitivo y lleno de impulsos que urgen su satisfacción; el yo: que actúa como intermediario psíquico; y el superyo: interiorización de las normas morales y sociales.

Los círculos psicoanalíticos

A pesar de cierta oposición por parte de la puritana sociedad vienesa, las nuevas ideas calaron en la comunidad científica, y Freud se vio pronto rodeado de un grupo de seguidores con el que formó la Sociedad Psicoanalítica de Viena, y entre los que se encontraban Carl Gustav Jung, Alfred Adler, Wilhelm Stekel, Sandor Ferenczi y Otto Rank, entre otros. En 1908 el grupo celebró su primer congreso internacional en Salzburgo extendiendo sus actividades hasta Berlín. Poco después el psicoanálisis llegó a los Estados Unidos, donde en 1911 se fundó la Asociación Psicoanalítica Americana.

Sin embargo, a medida que la nueva doctrina iba ganando notoriedad, las crisis y distensiones entre sus miembros fundadores se iban agudizando. Primero Adler, al que siguieron Stekel, Rank o Ferenczi fueron discrepando de los postulados del maestro y creando ramas divergentes del psicoanálisis. Poco después, en 1912, la ruptura de relaciones, tanto profesionales como personales, con Jung, supuso un duro golpe para Freud.

Algunas de las críticas que sus propios seguidores y por supuesto autores ajenos le dirigían tenían que ver con la falta de rigor científico de su cuerpo teórico, extraído en gran parte de experiencias personales; con la excesiva relevancia dada a la sexualidad, aspecto muy conflictivo y en ocasiones mal interpretado; o con la elección del hombre como modelo ideal de desarrollo, considerando a la mujer en un segundo plano.

Relación del psicoanálisis con otras ciencias

Desde 1910, Freud ahondó en la explicación psicoanalítica de aspectos ajenos a la psicología individual, fenómenos culturales y sociales, arte y religión, publicando en 1913 Tótem y tabú, una de las obras más representativas de esta línea de investigación. Continúo también reelaborando su teoría, publicando algunas de sus últimas revisiones en Lecciones introductorias al psicoanálisis y Más allá del principio del placer, ambas de1922.

En 1937, escapando de la ocupación nazi de Austria, emigró a Londres, ahorrándose ver sus obras como pasto de las llamas antisemitas. Con él, la doctrina psicoanalítica en general abandonó la Europa ocupada, emigrando al Reino Unido y a los Estados Unidos, donde ya gozaba de una gran expansión.

Aunque dos años más tarde, el 23 de septiembre de 1939, Freud falleció en su exilio de Londres víctima de un cáncer, su figura y la relevancia científica y cultural de sus ideas siguieron más vivas que nunca. Blanco de críticas y fuente de inspiración a partes iguales, el psicoanálisis ha sido, indudablemente, una de las corrientes de pensamiento más relevantes de todo el siglo XX. No sólo es innegable su influencia en la psicología y la psiquiatría, también ha dejado profunda huella en la historia, la antropología, la sociología, la educación, las artes... y en definitiva, en la cultura popular de todo el mundo occidental.

Cronología de Sigmund Freud

1856 – Nace Sigmund Freud en Freiberg, República Checa.

1860 – Se traslada junto a su familia a Viena.

1873 – Comienza sus estudios de Medicina.

1885 – Consigue la especialización en Neuropatología con una investigación sobre la médula espinal.

1886 – Viaja a París para cursar estudios en el hospital de la Salpêtriére, junto a Jean-Martin Charcot.

1888 – Regresa a Viena. Se casa con Martha Bernays.

1889 – Comienza a trabajar junto al psiquiatra Josef Breuer.

1895 ­– Estudios sobre la histeria.

1900La interpretación de los sueños.

1904La psicopatología de la vida cotidiana.

1905Tres ensayos sobre la vida sexual.

1907 – Funda la Sociedad Psicoanalítica de Viena.

1908 – Primer congreso internacional en Salzburgo.

1911 – Se crea la Asociación Psicoanalítica Americana.

1913Tótem y tabú.

1922Lecciones introductorias al psicoanálisis, Más allá del principio del placer.

1937 – Se traslada a Londres.

1939 – Fallece víctima de un cáncer.