Hugo Grocio

    Filósofo, teólogo, historiador y, sobre todo, jurista holandés (Hogues Van Groot, 1583-1645), fue una de las principales figuras del Derecho Natural y del incipiente Derecho Internacional.

    Nacido en Delft (Países Bajos) el 10 de abril de 1583, Hugo Grocio se educó en leyes en las universidades de Leiden y París. De regreso a Holanda, participó en las guerras de religión, resultando apresado y viéndose obligado a exiliarse en Francia, donde recibió la protección de Luis XIII. Tras regresar a su país en 1625, su intervención en la convulsa política de la época le obligó nuevamente a huir, instalándose sucesivamente en Hamburgo y Estocolmo, donde más adelante fue acogido por la reina Cristina de Suecia, que en 1634 le nombrará embajador suyo en París. Once años más tarde, el barco en el que viajaba naufragó y, aunque logró salvarse de morir ahogado, falleció finalmente por agotamiento en Rostock el 28 de agosto de 1645.

    Famoso ya en su época por su vasta erudición, fue conocido en los círculos intelectuales como filósofo, historiador, teólogo, experto en derecho y matemático. Su obra más importante fue Sobre el derecho de la guerra y de la paz, publicada en 1625, aunque es preciso mencionar otras como Mare liberum, De iure praedae, Defenssio fidei catholicae de satisfactione Christi, Anonnata quattuor Evangeli o Anonnata in acta et Epistolas apostolorum.

    Considerado, junto con Francisco de Vitoria o Vázquez de Menchaca uno de los fundadores del Derecho Internacional, la principal aportación de su pensamiento es que las relaciones internacionales deben estar basadas en dos principios fundamentales: la soberanía de cada país y la igualdad entre ellos. Sólo de esta forma, defendió, se podrían eliminar las guerras, al encontrar las naciones una base común de entendimiento por encima de las diferencias religiosas o políticas. Grocio trató de aplicar esta comprensión internacional a algunos campos concretos, como la navegación marítima o la guerra, sobre los que elaboró algunos tratados. Otra de sus grandes aportaciones se produjo en el campo del Derecho Natural, donde defendió una visión racionalista y humanista del mismo, desligada de la teología, cuya influencia llegará hasta Kant.