Guillermo de Occam

    Guillermo de Occam (h. 1285-h. 1349), filósofo franciscano, teólogo y escritor político inglés, creador de la corriente filosófica del nominalismo. Occam fue excomulgado por sus ideas heréticas, entre las que figuraba la refutación de la infabilidad papal.

    Guillermo de Occam nació probablemente en Ockham (Surrey, Inglaterra) hacia 1285. Ingresó muy joven en la orden franciscana y comenzó a estudiar Lógica. Más tarde amplió sus estudios al campo de la Teología en la Universidad de Oxford, desarrollando la idea de que la omnipotencia divina trascendía los límites de la razón y señalando que las verdades de la teología procedían de la revelación, y no de la filosofía.

    Guillermo de Occam levantó las sospechas del papa Juan XII por su defensa de la pobreza franciscana y por sus nuevas ideas teológicas. En 1324 abandonó Inglaterra y se trasladó a la localidad francesa de Avignon para que el papa dictaminase si estaba cometiendo herejía.

    En 1328 huyó a la ciudad italiana de Pisa, donde encontró la protección del emperador Luis IV de Baviera, quien negaba la autoridad papal en asuntos temporales y que había sido excomulgado por ello. Dos años después, se trasladó a Munich, donde escribió textos de carácter político-religioso refutando la infabilidad papal. Excomulgado, Occam se retiró a un convento franciscano de Munich, donde murió hacia 1349.

    Las primeras manifestaciones de su pensamiento nominalista se registraron entre 1317 y 1319 en los comentarios a las Sentencias del teólogo Pedro Lombardo, en especial el denominado Ordinatio.

    Esta corriente filosófica parte de la idea de que el conocimiento racional está basado en la lógica, la cual trabaja a partir de los datos proporcionados por los sentidos. El nominalismo niega la existencia de los conceptos universales (que son considerados términos lingüísticos para expresar ideas que carecen de una representación física en la realidad) e insiste en la separación entre razón y fe.

    Durante su etapa en Italia y Alemania amplió su obra a la política, abordando cuestiones como el origen y la naturaleza del estado, la relación entre la Iglesia y el estado, la defensa de la regla de pobreza franciscana (Opus nonaginta dierum) o la infalibilidad del papa.