Heráclito

    Representación de Heráclito (izquierda) junto a Demócrito (derecha) hecha por Donato Bramante.

    Heráclito (hacia 540 a.C.-hacia 480 a.C.), filósofo griego, entendía el mundo como una realidad en continuo cambio gracias a la eterna lucha entre elementos contrarios.

    Nacido hacia el año 540 a.C. en Éfeso, una ciudad riquísima desde un punto de vista comercial e intelectual, en Asia Menor, en la actual Turquía, se desconoce prácticamente todo acerca de su vida, ya que no se conserva casi ningún documento acerca de ella.

    Se sabe que era un personaje incómodo y oscuro, que se oponía a los dioses y al parecer popular. Se dice que procedía de una familia real, aunque prefirió renunciar a las riquezas y a las herencias para dedicarse al pensamiento. Heráclito, el oscuro, murió en Éfeso hacia el año 480 a.C.

    La obra de Heráclito comenzó a hacerse célebre gracias en gran medida a los estudios que hicieron de ella pensadores como Hegel y Nietzsche, quienes vieron en él la imagen de su propio pensamiento. Se conservan apenas varias páginas que consiguen dar una idea general de cuál era su filosofía.

    Habitualmente interpretado como la contrapartida del pensamiento de Parménides, Heráclito era el pensador del devenir, del movimiento, del cambio. Definía la realidad como un conflicto, una polémica entre diversos principios que mantienen viva la realidad. Una de sus metáforas más célebres es aquella que afirma que todo fluye, que nadie se puede bañar dos veces en el mismo río.

    En lo que se refiere al sentido de la existencia y a su origen, Heráclito afirmaba que éste se parecía al fuego, que es continuo cambio y lucha entre elementos; y que la propia vida debe ser entendida según como una eterna lucha de objetos contrarios, que mantienen viva la llama de la existencia, el sentido de la vida, la forma de ser del propio hombre.