David Hume

    David Hume (1711-1776), filósofo escocés, seguidor de las teorías de John Locke, fue el máximo representante del empirismo, poniendo en cuestión el pensamiento racionalista anterior, derivado de las doctrinas cartesianas, así como la idea de Dios.

    Nacido el 7 de mayo de 1711 cerca de Edimburgo (Escocia), se formó en diversos colegios y universidades de su región hasta que viajó a Francia, donde terminó sus estudios a los 26 años. Después volvió a Edimburgo, lugar en el que comenzó a desarrollar una riquísima obra y a trabajar como diplomático, viajando a través de toda Europa.

    Regresó a Edimburgo en 1751 para hacerse cargo de la biblioteca del colegio de abogados y luego viajó nuevamente a París como diplomático, donde trabó amistad con el pensador Jean_Jacques Rousseau. Tras pasar tres años en Londres, volvió de manera definitiva a Edimburgo, donde murió el 25 de agosto de 1776.

    La obra de David Hume es extensa y rica, y le valió cierta notoriedad en su época. De su vasta producción destacan Tratado sobre la naturaleza humana (1739-1740), Investigaciones sobre el entendimiento humano (1748), Investigación acerca de los principios de la moral (1751) y The History of England, que escribió entre 1754 y 1762.

    Su pensamiento, que supone la cima del empirismo, se basaba en gran medida en las teorías de John Locke. El hombre, la sustancia o la metafísica son conceptos que pierden la fuerza que los racionalistas han impreso en ellos. Así, el hombre sólo es una suma de las impresiones obtenidas de la experiencia; y la causalidad sólo es costumbre, el resultado de ver cómo habitualmente se repiten procesos similares a partir de situaciones similares. De esta manera, David Hume acercó la metafísica a las ciencias empíricas y acabó con las ideas innatas cartesianas. Las grandes categorías del pensamiento como Dios sufrieron bajo su obra una crítica severa y sensata.