Isabel I de Inglaterra

    Isabel I (1533-1603), reina de Inglaterra (1558-1603), durante su reinado, conocido como periodo isabelino, Inglaterra se erigió en la principal potencia comercial, política y cultural de Europa.

    Isabel nació el 7 de septiembre de 1533 en Greenwich (Inglaterra). Hija de Enrique VIII, rey de Inglaterra (1509-1547), y Ana Bolena, fue proclamada reina el 17 de noviembre de 1558 y sucedió en el trono a sus hermanos Eduardo VI (1547-1553) y María I Tudor (1553-1558). Permaneció soltera durante toda su vida, por lo que se le conoció con el sobrenombre de la Reina Virgen.

    Rodeada de sobresalientes consejeros como William Cecil, Nicholas Bacon o Francis Walsingham, una de las primeras medidas de Isabel I fue el restablecimiento del anglicanismo como religión oficial (1559). Asimismo, se inició una fuerte rivalidad con la España de Felipe II (1556-1598), hostigando a la flota y al comercio español gracias al poder otorgado al almirante Francis Drake, y logrando una victoria sobre la Armada Invencible en 1588 que proporcionó la supremacía marítima y militar a Inglaterra; primacía que se prolongó durante el siglo XVII.

    Superando todas las conspiraciones que se sucedieron para arrebatarle el trono, Isabel I impulsó la economía gracias al desarrollo del comercio entre Europa y América y al rendimiento de la producción agrícola. Asimismo, logró alcanzar la paz en el interior del país.

    Durante el periodo isabelino se inauguró una época de esplendor en el terreno de las artes, sobre todo en el teatro, que conocería su edad de oro con dramaturgos como Christopher Marlowe, Ben Jonson y William Shakespeare. También destacaron escritores como Edmund Spenser y Philip Sydney y ensayistas como Francis Bacon.

    Isabel I murió el 24 de marzo de 1603 en Richmond (Inglaterra), dejando resuelto el problema de la sucesión al nombrar heredero al trono a Jacobo VI de Escocia, que reinó con el título de Jacobo I de Inglaterra.