Martín Lutero

Pintura alegórica que muestra a Lutero escribiendo sobre el portón de la iglesia de Wittenberg.

Martín Lutero (Martin Luther, 1483-1546), fraile agustino y teólogo alemán, promovió una reforma de la Iglesia y el dogma cristianos, enfrentándose a la jerarquía católica romana e iniciando una nueva confesión, el protestantismo o luteranismo.

Educación e ingreso religioso

Martín Lutero nació el 10 de noviembre de 1483 en Eisleben (Sajonia, actual Alemania), en el seno de una familia próspera; su padre, campesino de origen y minero de profesión, acumuló con gran esfuerzo una pequeña fortuna, con lo que pudo ejercer la política municipal en la localidad de Mansfeld. Por influencia de su madre, devota cristiana, el niño Lutero se crió en un ambiente de fervor religioso, fuerte disciplina y rígida moral, donde la mínima desviación de la conducta era castigada con firmeza. El propio Lutero cuenta cómo, en una ocasión, fue azotado por su madre hasta sangrar tras haber comido una nuez sin su permiso. Este ambiente severo, que se prolongaba hasta la escuela, conforme a la mentalidad de la época, marcó sin duda el carácter y el pensamiento de Lutero, ayudando también a explicar algunas de sus acciones posteriores, su determinación y su carácter austero.

Gracias a su posición económica, Lutero tuvo acceso a una buena educación. Tras la escuela de Mansfeld, a los catorce años marchó a Magdeburgo, estudiando la Biblia con los Hermanos de la Vida Común. De aquí pasó a Eisenach para aprender música y, en 1501, cuando contaba 18 años, se trasladó a Erfurt para estudiar Derecho en su universidad, donde conoció a Erasmo de Rotterdam. Bachiller y licenciado en letras a los 22 años, su porvenir era espléndido en lo material, conforme a los deseos de padre.

Sin embargo, sus inquietudes personales se inclinaban más hacia el plano espiritual, por lo que en 1505 decidió abandonar los estudios e ingresar como novicio en el convento agustino de Erfurt. Después de un año de noviciado, durante el cual estudió teología y enseñó filosofía, en 1506 pronunció sus votos religiosos, siendo ordenado sacerdote un año después. Dos años más tarde marchó a Wittemberg para estudiar en su universidad la ética de Aristóteles, licenciándose en Teología en 1509 e impartiendo la docencia en esta misma institución. El interés espiritual de Lutero se tradujo en profusas lecturas de la Biblia y, en particular, de los escritos de San Pablo.

Tras un breve paréntesis como profesor de teología en Erfurt, y en un contexto en el que se escuchaban ciertas voces sobre la desviación de la vida monástica y la relajación de las costumbres del clero, Lutero fue enviado por su orden a Roma. En la capital del mundo cristiano, la impresión que recibió Lutero sobre la jerarquía eclesiástica no pudo ser más negativa, observando con asombro la corrupción, el ambiente libertino y la ostentación de la corte papal. A partir de entonces, Lutero manifestó una profunda aversión hacia todo lo proveniente del clero romano, acusándolo de decadente y alejado en extremo de la doctrina de Jesucristo.

Formación de su doctrina

De vuelta a Alemania, en 1512 se doctoró en Teología en Wittemberg, siendo nombrado catedrático. Se dedicó entonces a impartir la docencia sobre la Biblia y a estudiar las Sagradas Escrituras, siempre con atención especial a los escritos de San Pablo. En esta época comenzaron a tomar forma dos pensamientos que serán la piedra central de su doctrina: la idea según la cual la Biblia, en sí misma, es el máximo referente de todo cristiano, pues ha sido inspirada directamente por Dios, lo que hace que deban ser rechazadas todas las interpretaciones y explicaciones humanas sobre el texto (incluida, en consecuencia, la del Papa romano, considerado infalible por la tradición); y la justificación por la fe en Dios, según la cual es ésta y no los méritos contraídos durante la vida lo que permite al hombre obtener la salvación.

Estas ideas claramente contrarias a la ortodoxia cristiana, todavía apenas esbozadas en sus clases, acabaron por tomar forma a partir de 1517, ganando un amplio número de seguidores. Sin embargo, el revuelo que provocaron también fue en aumento, sobre todo debido a los duros debates y a la férrea oposición que mantuvo uno de sus principales críticos, Johannes Eck. En este ambiente, con Lutero como sustituto temporal del párroco de Wittemberg, se extendió por Alemania una campaña promovida por el arzobispo de Maguncia, endeudado con los banqueros Fugger, y autorizada por Roma para conseguir fondos para la construcción de la basílica de San Pedro, consistente en la venta de bulas e indulgencias, gracias a las cuales un cristiano conseguía el perdón a sus pecados y su salvación eterna. Lutero, escandalizado por lo que consideraba una corrupción de la fe, emprendió una campaña pública en contra de lo que veía como un simple negocio, acusando al papa del pecado de simonía.

Las tesis de Wittemberg

El escándalo consiguiente y el acoso al que se vio sometido le obligaron a solicitar la protección del elector de Sajonia, Federico, y a refugiarse en Wittemberg. Allí, en su iglesia, colgó Lutero el 31 de octubre de 1517 la que se convirtió en el acta de constitución de la Reforma protestante, las 95 tesis de Wittemberg, en las que denunciaba aspectos centrales del dogma cristiano como la autoridad del papa, los votos monásticos, el celibato, el culto a los santos, o dogmas como la transubstanciación, el purgatorio y la eucaristía. Redactadas en latín, la traducción al alemán y su reproducción gracias a la imprenta acabaron por extender las tesis con gran rapidez. El revuelo provocado, pese a los intentos de Lutero por suavizar desde el púlpito la tensión, fue enorme. Como consecuencia, el papa León X publicó la bula Exsurge domine en la que condenaba a Lutero, a lo que éste contestó calificando al pontífice de Anticristo. La bula papal fue públicamente quemada por Lutero el 10 de diciembre de 1520 y, en respuesta, Lutero fue excomulgado.

Abierta una profunda brecha entre el Papado y la Iglesia de Alemania, el mundo cristiano se sintió convulsionado. Para intentar devolverlo a su situación anterior, en 1521 se convocó la dieta de Worms, presidida por Carlos V, ante la que Lutero fue llamado para que declarase y pudiera retractarse. Dada su negativa, fue declarado rebelde y condenado a prisión, así como sus libros quemados. La protección de Federico de Sajonia evitó que Lutero acabara en la cárcel, refugiándose en el castillo de Wartburg, donde trabajó en la traducción de la Biblia al alemán.

Expansión de la Reforma

Mientras tanto, la Reforma emprendida por Lutero continuó su expansión por Alemania, guiada y organizada por él mismo desde la universidad de Wittemberg. En 1525, una revuelta antiseñorial campesina, inspirada en parte por la doctrina igualitaria de Lutero, fue duramente reprimida, con el beneplácito del mismo Lutero, lo que motivó duras críticas hacia su persona. En este contexto surgieron nuevos líderes reformistas, como Zwinglio, Calvino, Carlostadio, Münzer y Storch, y una profunda división en las filas protestantes, que se saldará con la escisión de los anabaptistas. Para intentar acabar con el clima de división, Lutero se trasladará a Wittemberg, consiguiendo salvar a la Reforma de su desintegración.

Con el fin de dar ejemplo en contra del celibato, Lutero contrajo matrimonio en 1525 con Catalina de Bora, ex monja cisterciense veinte años menor, de cuyo enlace nacieron seis hijos. En los años siguientes, Lutero se dedicó a la doble tarea de asegurar y organizar la Iglesia reformista, recabando el apoyo de los príncipes alemanes, y poner por escrito sus ideas. Así, consiguió en 1532 la firma del pacto de Nüremberg, lo que permitía a la nueva religión el ejercicio público del culto, y redactó Contra el Papado romano (en respuesta a la Convocatoria del Concilio de Trento por el Papado) o el más explícito Sobre el papado de Roma fundado por el diablo, que se suma a otras obras en las que defiende su doctrina, como Exhortación a la paz, el Catecismo alemán, la Misa Alemana y la Kirchenpostille, entre muchas otras.

Los últimos años de su vida, ya enfermo y debilitado, se caracterizaron por los enfrentamientos con sus seguidores y por las críticas y la presión constantes procedentes de Roma. Finalmente, el 18 de febrero de 1546 falleció Lutero en la ciudad de Eisleben, víctima de una angina de pecho.