John Stuart Mill

John Stuart Mill (1806-1873), filósofo, economista e ideólogo británico, está considerado el mayor exponente de la doctrina utilitarista y, por tanto, del método inductivo como base de cualquier conocimiento.

Nacido el 20 de mayo de 1806 en Londres (Inglaterra), era hijo de James Mill, conocido historiador y economista, por el que fue educado exclusivamente, bajo una rígida disciplina. A los ocho años ya era capaz de leer a diversos autores clásicos, como Jenofonte, Herodoto, Platón, Lucano o Laertes y, a los trece, su padre le introdujo en el conocimiento del pensamiento económico y filosófico de autores como Adam Smith, John Locke o David Ricardo, de quien fue alumno.

Entre mayo de 1820 y julio de 1821 viajó a Francia con la familia de Samuel Bentham, hermano del filósofo Jeremy Bentham, y allí conoció al economista Jean-Baptiste Say y al conde de Saint-Simon, figura del socialismo utópico. De vuelta a Inglaterra completó su formación aprendiendo Derecho romano y Psicología. Entre 1836 y 1856 trabajó en la Compañía de las Indias Orientales, actividad que compaginó con su constante formación y actividad intelectual.

Unos años antes, hacia 1822, comenzó a interesarse por la doctrina utilitarista, recibiendo, a lo largo de su vida, la influencia de Hume, de los empiristas y del positivismo francés, con autores como Comte. Durante una etapa fue rector de la Universidad de Saint Andrews y, en un corto periodo de tiempo, ejerció de parlamentario, defensor de las posiciones liberales moderadas y del voto femenino. Retirado a Francia en sus años finales, falleció en la ciudad de Aviñón el 8 de mayo de 1873.

A lo largo de su vida publicó varias obras fundamentales, como Sistema de lógica; Ensayos sobre algunas cuestiones no resueltas de política económica; Disertaciones y discursos; Principios de la economía política o The subjection of Women y, de forma póstuma, Tres ensayos sobre religión.

Doctrina utilitarista

Mill está considerado el máximo exponente de la teoría utilitarista. Su teoría acerca del conocimiento científico se apoyaba en el método inductivo, al entender que, puesto que el conocimiento proviene de la experiencia, todo método científico se debe apoyar en la observación del hecho empírico, utilizando el método inductivo: observación de los fenómenos, conexión de los mismos y elaboración de leyes generales de comportamiento, que expliquen tanto las causas como los efectos. Para Mill, todo método válido de conocimiento científico debe apoyarse en la observación detallada y minuciosa de los fenómenos que componen la realidad, buscando las relaciones existentes entre ellos. Algunas de estas relaciones serían causales, es decir, provocadas por la acción de unos elementos sobre otros; otras, sin embargo, serían casuales, fruto de la casualidad o un mero accidente y, por tanto, no sujetas a ninguna regla. Las primeras, que son las que permiten determinar la existencia de leyes generales, son el objeto de estudio de la ciencia, y para ello Mill elaboró un método de observación compuesto por cuatro reglas o cánones: concordancia, diferencia, variaciones concomitantes y residuos.

La ética y su aplicación a la economía

La ética fue otra de las preocupaciones de Mill, influido por Bentham. Su doctrina fue el utilitarismo hedonista, según el cual todo lo que es útil ha de ser, necesariamente, bueno. El modelo de ética defendido por Mill postulaba que el mayor objetivo de todo ser humano es obtener la felicidad, por lo que el papel de la ética debe ser procurar la mayor felicidad a la mayor cantidad posible de personas.

Estudioso asimismo de la economía capitalista, defendió que la pobreza y la desigualdad podrían evitarse mediante el control demográfico y la creación de cooperativas. Igualmente postuló una limitación de los beneficios lo que, a medio plazo, lograría detener la acumulación de bienes y riqueza en unas pocas manos y generaría un bienestar general. Finalmente, los últimos años de su vida los dedicó al estudio de cuestiones como la libertad o la religión.