Edvard Munch

    “El grito”, obra de Edvard Munch, precursor del expresionismo

    Edvard Munch (1863-1944), pintor y grabador noruego, fundador del arte expresionista. Influido por el impresionismo y el postimpresionismo, supo crear un estilo pictórico personal que marcó una nueva tendencia dentro del arte moderno. Su atormentada vida personal le condujo a realizar unas pinturas caracterizadas por el sentimiento trágico y la expresividad, como muestra su cuadro más conocido: El grito.

    Nacido el 12 de diciembre de 1863 en Löten (Noruega), Edvard Munch tuvo una niñez atípica y muy dura, ya que la temprana pérdida de su madre y de su hermana le causó una neurosis crónica. Debido a esto, años después comenzó a utilizar el arte como una forma de evasión y de plasmar el sufrimiento que había padecido.

    Se inició en la pintura a los 17 años, trasladándose más tarde a París para estudiar los nuevos movimientos artísticos. Seducido por el impresionismo y el postimpresionismo, especialmente de Gauguin, Van Gogh y Toulouse-Lautrec, Edvard Munch empezó a trazar las bases de su estilo con dibujos ondulados, figuras estilizadas y deformadas y colores muy vivos e intensos. Influido también por el art noveau, en las últimas décadas del siglo XIX compuso sus trabajos más célebres.

    Con sus viajes a Italia, Francia y Alemania, el artista noruego fue depurando su estilo y dándose a conocer internacionalmente, gracias a la exposición individual en Berlín (1892), con el encargo de los bocetos de los atuendos y decorados de una obra representada en París.

    Falleció el 23 de enero de 1944 en Ekely, cerca de Oslo (Noruega).

    Aunque inicialmente Munch se aproximó al género del realismo social, su beca en París y las influencias postimpresionistas alteraron su concepto artístico, comenzando a marcar un modelo propio. Así se refleja en Niño enfermo, de estilo picassiano, y La madre muerta.

    Autorretrato de Edvard Munch en Entre el reloj y la cama.

    La principal temática repetida en los trabajos de Munch es la muerte y los estados de ánimo que ésta provoca: angustia, violencia interna y desasosiego, como demuestra su obra cumbre El grito (1893). Polifacético, Munch cultivó la pintura al óleo, al fresco, murales, grabados, xilografías y retratos, ya fuera de sí mismo (Entre el reloj y la cama) o de mujeres en los que se percibía el carácter sexual (Muchachas en el puente).

    Una vez afincado en Noruega, sus composiciones mostraron menor tensión, empleando colores claros y difuminándose su idea desilusionada de la vida.