Friedrich Nietzsche

    Friedrich Nietzsche

    Friedrich Nietzsche (1844-1900), filósofo alemán, inspirador de políticos y artistas, propugnó una concepción del mundo y del hombre profundamente vitalista, entendiendo que éste debía sacudirse los complejos y la decadencia a la que le habían llevado la filosofía occidental y la religión cristiana y recuperar su fortaleza gracias al disfrute sensorial y al gusto estético.

    Datos biográficos

    Nacido el 15 de octubre de 1844 en Röcken (Sajonia, actual Alemania), su infancia estuvo fuertemente determinada por la religiosidad y la locura de su padre. Estudió en Pforta, Bonn y Leipzig, especializándose en filología clásica. Aunque se dedicó a la enseñanza en Basilea, pronto empezó a mostrar un profundo interés por el pensamiento, fuertemente influenciado por el filósofo nihilista Arthur Schopenhauer.

    Su talento y su carácter hicieron que el joven Richard Wagner se interesase por él, naciendo así una amistad traumática que se truncó cuando el músico se acercó con su obra a la religión más tradicional. Aquejado desde muy joven de problemas nerviosos y de una salud muy delicada, Nietzsche abandonó la vida académica para dedicarse a viajar por Italia, Suiza y Francia, centrándose exclusivamente en su obra y en su pensamiento.

    A medida que el tiempo pasaba, Nietzsche empezaba a perder la razón, probablemente aquejado de sífilis desde muy joven. En enero de 1889, el pensador sufrió una crisis nerviosa irreparable en las calles de Turín, siendo ingresado en un sanatorio hasta la fecha de su muerte, sucedida el 25 de agosto de 1900. Su hermana se encargó de revisar su obra y de publicar gran parte de ella. Nietzsche, que siempre se caracterizó por la fortaleza de sus planteamientos, pasó los últimos once años de su vida sin decir nada coherente.

    Obra

    La obra de Friedrich Nietzsche marcó un hito en la historia de la filosofía, y nunca ha dejado de ser revisada e interpretada por los filósofos más destacados del siglo XX y XXI, siendo además una fuente de inspiración para políticos y artistas.

    De entre toda su brillante producción destacan El origen de la tragedia (1872), obra dedicada al estudio filológico de Grecia; Humano, demasiado humano (1878), en la que plantea una crítica radical a la metafísica y al cristianismo, y Así habló Zaratustra (1884), cumbre de su pensamiento y una de las obras más bellas, por su estilo, de la historia de la literatura alemana.

    Pensamiento

    El pensamiento de Nietzsche destaca sobre todo por su radicalidad. El pensador alemán partió de la filología clásica para poco a poco ir trazando un nuevo pensamiento caracterizado por un intenso vitalismo. El propio Nietzsche afirmaba que su pensamiento dividía en dos la historia de la humanidad; sea cierto o no, lo que es evidente es que a partir de su obra la filosofía jamás volvió a ser la misma.

    El vitalismo de Nietzsche partía de la certeza de que el cristianismo y la metafísica europea habían llevado al hombre moderno a la decadencia vital. Se habían hecho valer los conceptos de trasmundo, paciencia o compasión, negando la fortaleza del mundo del instinto, la lucha o la victoria del más fuerte. Así, el resentimiento de los débiles había llamado pecado a todo lo que en realidad hace valiosa la vida, poniendo las esperanzas en otro mundo que no existe y en un concepto que es enemigo de la existencia: Dios.

    El mundo sólo es cambio perpetuo, movimiento sin fin; y la vida debe ser vivida como si ésta fuese a repetirse un número infinito de veces, por lo que hay que aprovechar cada instante como si fuese único. El arte juega un papel fundamental en este eterno retorno de lo mismo, ya que la estética es el fundamento de todo, y no el conocimiento o la razón. Es más, el hombre debe abandonar las palabras y las ideas para volver a los bailes, la guerra y el peligro.

    Toda la filosofía nietzscheana se resume en la idea del superhombre, que es el estado evolutivo que debe suceder al hombre a secas. Este superhombre no necesitará dioses, ni conceptos, ni referencias, ni cielos. Le bastará con vivir el instante llenando el mundo de gestos estéticos, de belleza.