José Ortega y Gasset

    José Ortega y Gasset (1883-1955), filósofo español, fundador del raciovitalismo, entendía el pensamiento como algo en continuo cambio, debido a la influencia que sobre él ejercían las circunstancias vitales. Destacó también por su voz crítica contra la decadencia del arte vanguardista y la sociedad de masas.

    Nacido el 9 de mayo de 1883 en Madrid (España), se doctoró en filosofía en la Universidad Complutense de la misma ciudad y luego viajó a Alemania, donde completó su formación estudiando la obra de Wilhelm Dilthey y entró en contacto con la obra y el pensamiento del filósofo existencialista Martin Heidegger.

    Trabajó como catedrático en la facultad de filosofía de Madrid hasta que la Guerra Civil lo obligó a exiliarse en Argentina. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial volvió a España, aunque nunca quiso participar en el régimen dictatorial de Francisco Franco. Murió en Madrid el 18 de octubre de 1955.

    Su obra se caracteriza por estar íntimamente ligada a las circunstancias políticas, sociales y culturales que le tocaron vivir en la España de la primera mitad del siglo XX. Destacan Meditaciones del Quijote (1914); El espectador (1916-1935); La rebelión de las masas (1929); La deshumanización del arte (1925); e Historia como sistema (1940). Fue además el fundador de una de las revistas de filosofía más importante de todos los tiempos: Revista de Occidente.

    El pensamiento de Ortega y Gasset recibe el nombre de raciovitalismo, llamado así porque concibe la razón humana como un órgano vivo que va variando con las circunstancias. La razón vital, frente a la razón pura cartesiana, se caracteriza porque se va haciendo a sí misma, porque está viva, inmersa en el mundo, lo que quedó plasmado en una de las frases más famosas de Ortega y Gasset: "yo soy yo y mis circunstancias".

    Destacaron también sus reflexiones en torno a la decadencia del arte vanguardista y su crítica radical a la sociedad de masas, en la que se pierden las referencias y los valores elementales. En muchas ocasiones fue relevante su empleo sistemático del método fenomenológico, siempre acompañado de una prosa brillante y cuidada.