San Pablo

“Retablo de San Pablo”, pintura renacentista de Hans Holbein el Viejo

San Pablo (h. 10-h. 67), apóstol de Jesús de Nazaret conocido como el apóstol de los gentiles, desempeñó un papel fundamental en la difusión del cristianismo, en especial entre la población no hebrea, y su posterior afianzamiento como religión universal. Según los historiadores de la Iglesia, san Pablo fue el primer autor en sintetizar metódicamente la doctrina cristiana. Para ello se basó en el judaísmo, el fariseísmo y las enseñanzas de Jesús.

Existen dos fuentes fiables para trazar la biografía de san Pablo: los Hechos de los Apóstoles y sus propias Cartas, incluidos en el Nuevo Testamento. A partir de esta documentación los historiadores han determinado que Saúl de Tarso nació en Tarso de Cilicia (actual Turquía) hacia el año 10. Hijo de judíos y poseedor de la ciudadanía romana, utilizó los nombres de Saúl (hebreo) y Pablo (latino) en sus relaciones con la comunidad judía o romana, respectivamente.

A pesar de recibir una educación judía, abrazó en su juventud los postulados del fariseísmo (secta judía que promovía la pureza y fidelidad a la Ley de Moisés) y se convirtió en un acérrimo perseguidor del cristianismo.

Pablo de Tarso se convirtió al cristianismo a consecuencia de la aparición de Jesucristo durante un viaje a Damasco. Tal y como se relata en varias de sus Cartas y en los Hechos de los Apóstoles, Cristo le encomendó la tarea de ser el apóstol de los gentiles (no judíos) y predicar entre ellos su palabra.

Viajes apostólicos

Tras su conversión, Pablo viajó por tierras de Arabia. Tras una estancia de tres años, regresó a Jerusalén, donde entabló contacto con los apóstoles Pedro y Santiago el Menor, y fue reconocido como apóstol de la nueva religión cristiana. Tras este encuentro, marchó a Cilicia y Siria para fundar comunidades cristinas.

La capital siria de Antioquía se convirtió en el punto de partida de sus tres viajes apostólicos. El primero de ellos, en compañía de Bernabé y Marcos, le llevó a Chipre y a la zona meridional de Asia Menor. Los buenos resultados de su labor evangelizadora permitieron que a su regreso a Jerusalén triunfara su idea de que los cristianos gentiles obtuvieran la misma consideración que los judíos.

Durante su segundo viaje, en el que visitó Macedonia y Grecia, Pablo de Tarso escribió sus dos primeras Cartas (Primera y Segunda a los Tesalonicenses).

En el tercer viaje visitó Éfeso y Grecia y escribió otras cuatro Cartas (A los Gálatas, Primera y Segunda a los Corintios y A los Romanos).

Tras esta última misión fue encarcelado en Jerusalén. En esta ciudad empezó un largo proceso judicial, que le trasladó a Roma y en el que fue declarado inocente. Durante este periodo escribió cuatro Cartas (A los Colonenses, Efesios, Filipenses y Filemón). Tras un breve periodo de libertad, se le encarceló de nuevo, y finalmente fue decapitado en torno al año 67 en Roma durante el reinado del emperador Nerón.

Obra

El principal mérito de la labor evangelizadora de san Pablo fue la universalización del cristianismo. Su predicación se concentró en la figura de Cristo, Hijo de Dios, quien había venido a este mundo para salvar a la humanidad. Trasladó también un nuevo concepto de la Iglesia, formada por todos los cristianos, quienes constituían la imagen del cuerpo de Cristo y debían permanecer unidos para transmitir la palabra de Dios.

Su legado fue recogido más tarde en las cartas pastorales de Timoteo y Tito, escritas en su nombre y en las que se plasmó la promesa de fidelidad a sus enseñanzas.

Pablo de Tarso está considerado por los historiadores de la Iglesia como el primer autor que sintetizó metódicamente la doctrina cristiana. Su teología se basó en el judaísmo, el fariseísmo y las enseñanzas de Jesús.