Rafael

“Alegoría de la Justicia”, obra de Rafael

Rafael Sanzio (1483-1520), poseedor de una delicadeza extrema en la ejecución de sus obras, está considerado el pintor más completo del Renacimiento italiano, aunque también fue un eminente arquitecto. Nacido el 6 de abril de 1483 en Urbino, Italia, fue un artista multidisciplinar, al igual que sus contemporáneos más destacados. Su temprana muerte, acaecida el 6 de abril de 1520 en Roma, elevó la ya de por sí excelencia de su arte hasta esferas míticas.

Entre sus obras pictóricas más importantes están Los desposorios de la virgen, la Virgen del jilguero o los Frescos de las Stanze del Vaticano. Como arquitecto, participó en el proyecto de la Basílica de San Pedro en el Vaticano y realizó otros encargos, entre los que se encuentra la singular Villa Madama.

Juventud y formación: Urbino y Perugia

A diferencia de lo que sucedió con otros artistas, el padre de Rafael fue pintor en Urbino. Aunque de escaso talento, impartió las primeras lecciones de pintura a su hijo y contribuyó a su educación intelectual y humanística; tras su muerte en 1494, Rafael se hizo cargo del taller que regentaba. Independientemente, es posible que estudiara algún tiempo con el pintor Timoteo Viti, cuyas lecciones darían como resultado las miniaturas de Apolo y Marsias y El sueño del caballero. Un ambiente familiar propicio, la ciudad de Urbino (que Federico de Montefeltro había convertido en centro de cultura y lugar de encuentro de artistas e intelectuales) y un potencial talento, hicieron de Rafael un artista de gran precocidad.

La llegada de Rafael a Perugia está datada entre 1495 y 1500, sin que los historiadores se hayan puesto de acuerdo al respecto. Pronto se puso a trabajar a las órdenes del pintor Piero Perusino, que acabaría teniendo una influencia notable en el desarrollo del estilo pictórico de Rafael. De este su nuevo maestro adquiriría la delicadeza que más tarde desarrolló en su pintura; en el mismo sentido, la composición de una de las obras más importantes de Rafael, Los desposorios de la Virgen (1504), está en gran parte inspirada en la Entrega de las llaves a San Pedro (1482) que Perugino pintó para la Capilla Sixtina. Anteriormente, al poco de llegar a Perugia, Rafael recibió su primer encargo importante, La coronación de la Virgen (1503) para la Capilla Oddi de la Iglesia de San Francisco. Otras obras dignas de mención de este periodo juvenil que, no obstante, muestran gran frescura y dominio de los elementos compositivos, fueron San Miguel, La visión del caballero y Las tres gracias.

Florencia 1504-1508

Atraído por su actividad artística, Rafael llegó a Florencia en torno a 1508. En esta ciudad aprovechó la convivencia con otros grandes genios, como Fra Bartolomeo, Leonardo o Miguel Ángel, de quienes aprendió las formas clásicas, el dramatismo de las figuras y el uso de la perspectiva. También supo interpretar muy bien el naturalismo de maestros anteriores como Masaccio, lo que le ayudó a dotar a sus figuras de mayor expresividad.

De esta época data una gran producción de cuadros cuya temática tenía como protagonista a la Virgen. Antes de crear su propio modelo, la influencia de Leonardo resultó evidente, tanto por la utilización de la típica composición piramidal como por el uso del sfumato. Es el caso de obras como la Madonna del Granduca (1504-1505) o la Bella jardinera (hacia 1507). Y especial atención merece la que quizá sea su Madonna más famosa, La Virgen del jilguero (hacia 1505). En ésta las influencias de Fra Bartolomeo y Miguel Ángel (de quien tomó la idea de situar al Niño entre las rodillas de su madre) fueron claves. Sin embargo, a pesar de los notables influjos de grandes maestros, Rafael supo crear su propio modelo de representación de la Virgen con el Niño, combinando la expresión de los sentimientos más humanos con la delicadeza y sublime serenidad que unas figuras de tan celestial carácter requerían.

El entierro de Cristo, obra en la que Rafael consigue aunar expresividad y quietud.

Otros encargos relevantes que recibió en Florencia fueron El entierro de Cristo (1507), la Sagrada Familia con el cordero (hacia 1507) y la Sagrada Familia Canigiani (1508). El Entierro presentaba una expresividad tomada de las clásicas figuras de Miguel Ángel; no obstante, Rafael fue más allá del dramatismo de éste al desarrollar un estilo de bella quietud, dotando a las suyas de una serena nobleza.

Rafael en Roma

La escuela de Atenas, fresco de La Signatura realizado por Rafael.

Asesorado por Bramante y a petición de éste, Rafael fue llamado a Roma por el Papa Julio II. Allí recibió pronto el apodo de “príncipe de los pintores”, tanto por la maestría de su arte como por el encanto y afabilidad de su carácter.

La temprana confianza que causó Rafael en el Papa condujo a que en seguida éste le encargara realizar la mayor empresa pictórica del artista en Roma, la decoración de las diversas Stanze vaticanas. Rafael debía decorar con frescos tres de las habitaciones privadas del Papa: la Stanza della Segnatura (1508-1511), la Stanza d'Eliodoro (1512-1514) y la Stanza dell'Incendio (1514-1517). Mientras las dos primeras fueron prácticamente realizadas por él, la última corrió a cargo de sus ayudantes y discípulos, que trabajaron, eso sí, bajo las órdenes del maestro. Los frescos de la Signatura son probablemente los más importantes, y están considerados como su obra maestra. Rafael dividió el conjunto en cuatro frescos: La disputa, La Escuela de Atenas, El Parnaso y Las Virtudes Cardinales. Entre éstas, la más célebre es La escuela de Atenas, una compleja alegoría de la filosofía griega y el pensamiento neo-platónico en la que los más importantes pensadores de la antigüedad (entre ellos Aristóteles y Platón) son representados con gran virtuosismo y elegancia bajo un exquisito y espectacular marco arquitectónico.

Mientras pintaba La Escuela de Atenas, la exaltación de la temática pagana tuvo su continuidad con la decoración de la Villa Farnesina. Para este palacio Rafael realizó unos frescos con el Triunfo de Galatea (1511).

El gusto por la antigüedad no impidió que Rafael continuara pintando “Madonnas”. Tras la serenidad y dulzura desplegadas en sus vírgenes florentinas, las de esta etapa se caracterizaron por una mayor búsqueda de la expresividad emocional y cierta sofisticación en la postura de las figuras. Alba Madonna (1508), la Madonna di Foligno (1510) o la Madonna de Francisco I constituyen los mejores ejemplos de esta nueva producción.

En Roma Rafael se erigió también como aclamado retratista. Capaz de transmitir, como pocos pintores antes, la psicología de sus modelos, generalmente sedentes, el artista dio justificación a su fama con retratos como el de Baltasar de Castiglione (1516), El Cardenal y El Papa León X con dos cardenales (1519).

Otro gran encargo, esta vez por parte del Papa León X, fue la realización, entre 1516 y 1519, de diez tapices de temática religiosa para decorar las paredes de la Capilla Sixtina. Realizados con gran poder narrativo y gestual.

La última pintura de Rafael de la que se tiene constancia y que tuvo que acabar su discípulo, Giulio Romano, fue el retablo de La transfiguración (1517, Museo Vaticano). De gran dinamismo y agitación, con grandes grupos de figuras, esta obra anunció los primeros gestos del estilo manierista.

La arquitectura de Rafael

Capítulo aparte merece la faceta arquitectónica de Rafael, la mayoría de ella desarrollada en Roma.

Con la muerte de Bramante en 1514, el Papa encomendó a Rafael la continuación del proyecto de la Basílica de San Pedro. El artista propuso una nueva tipología de planta, de cruz latina con gran nave central y capillas laterales, manteniendo sin embargo el diseño de cabecera original proyectado por Bramante. Suya fue la tarea también de diseñar y decorar el patio de San Dámaso.

En 1516 Rafael recibió el encargo de Giuliano de Medici de proyectar la villa Madama. De gran singularidad, Rafael aunó su propia imaginación con el estilo bramantesco, en la utilización de columnas monumentales y el desarrollo del jardín mediante rampas y escalinatas, por ejemplo, inspirándose también en las recién descubiertas villas y palacios señoriales de la antigüedad romana, como la Domus Aurea de Nerón.

Otras obras de especial importancia e inspiradas, en parte, en la arquitectura de Bramante, fueron la Capilla Chigi de la iglesia de Sta. Maria del Popolo (terminada en 1520) y la iglesia de San Eligio de los Orfebres (1510). El Palacio Branconio dell'Aquila fue otro ejemplo de corriente bramantesca, con la diferencia, como ya sucedió en la villa Madama, de que Rafael introdujo elementos decorativos y compositivos de estilo manierista.

Legado de Rafael

La influencia del Rafael pintor resulta especialmente relevante. Además de considerarse un eslabón clave de la historia de la pintura, no hay siglo posterior donde no haya habido pintor o escuela que se declaren directa o indirectamente continuadores del estilo rafaelesco. Sin avanzar demasiado en el tiempo tras su muerte, las vírgenes del español Luis de Morales están basadas en el modelo desarrollado por Rafael; los llamados “Pre-rafaelitas”, cuya escuela se desarrolla en la Inglaterra del siglo XIX, o hasta el mismo Dalí, devoto seguidor del maestro italiano, constituyen otros ejemplos destacados de su influjo.

Como arquitecto, las formas y estilo de Rafael resultaron claramente precursores del Manierismo, cuyo comienzo coincide, curiosamente, con el año de su fallecimiento.

Cronología de Rafael

1483 – Nace Rafael en Urbino, Italia.

1494 – Tras la muerte de su padre, se hace cargo de su taller.

1495 – Se traslada a Perugia y entra a trabajar bajo las órdenes del pintor Piero Perusino.

1503La coronación de la Virgen.

1504Los desposorios de la Virgen. Viaja a Florencia. Conoce a Miguel Ángel.

1505La Virgen del jilguero.

1507El entierro de Cristo.

1508 – Se traslada a Roma a petición del papa Julio II. Alba Madonna.

1508-1517 – Decora con frescos tres de las habitaciones privadas del Papa. La Escuela de Atenas.

1511 Triunfo de Galatea.

1514 – Es nombrado arquitecto del proyecto de la Basílica de San Pedro.

1516Baltasar de Castiglione.

1517 La transfiguración.

1516-1519 – Realiza 10 tapices de temática religiosa para decorar las paredes de la Capilla Sixtina.

1520 – Muere prematuramente en Roma con apenas 37 años.

Esquema de Rafael

Considerado el pintor más completo del Renacimiento italiano, fue también un eminente arquitecto. Su influencia como pintor resulta especialmente relevante; no hay siglo posterior donde no haya habido pintor o escuela que se declaren directa o indirectamente continuadores del estilo rafaelesco.

Obras importantes: Los desposorios de la virgen, la Virgen del jilguero, los Frescos de las Stanze del Vaticano.