Reyes Católicos

Boabdil entrega las llaves de la ciudad tras la toma de Granada por los Reyes Católicos.

Reyes Católicos, nombre con el que se conoce a Isabel I, reina de Castilla, y Fernando II, rey de Aragón, casados en 1469. Este título fue otorgado por el Papa Alejandro VI en una bula de 1496. Los Reyes Católicos desempeñaron un papel fundamental en la historia de España pues consiguieron la unidad de territorio, la convirtieron en una poderosa potencia europea y mundial, y la encaminaron hacia su época de mayor esplendor.

Nacida el 22 de abril de 1451 en la localidad de Madrigal de las Altas Torres, en la provincia de Ávila (Corona de Castilla; actual España), Isabel de Castilla era hija del rey Juan II y de su segunda esposa, Isabel de Portugal. Si bien con tan sólo tres años perdió a su padre, pasando el reino a manos de su hermanastro Enrique IV, su condición de posible heredera al trono de Castilla supuso una intensa actividad diplomática de la corte castellana para designar el candidato más adecuado (pretendientes de Francia, Portugal y Aragón). Finalmente, Isabel se casó con Fernando, heredero al trono de la corona de Aragón, en 1469.

Los problemas internos en Castilla se acrecentaron cuando el rey Enrique IV murió en 1474 y estalló la guerra civil (1474-1479). En este conflicto, se enfrentaron, por un lado, los partidarios de Isabel, proclamada reina en 1474 y apoyada por un importante sector de la nobleza, y los defensores de Juana, hija de Enrique IV y sobrina de Isabel, conocida como la Beltraneja. Además, para complicar la situación, el rey de Portugal, Alfonso V, invadió Castilla y también reclamó el trono tras apoyar inicialmente a Juana. Esta guerra, llamada de Sucesión, no acabó hasta 1479 tras la victoria de las tropas de Isabel en la batalla de Albuera y la consiguiente firma del tratado de Alcaçovas-Trujillo, que supuso la confirmación de Isabel I como reina de la Corona de Castilla.

Por su parte, Fernando de Aragón nació en Sos (Corona de Aragón; actual Sos del Rey Católico, provincia de Zaragoza, España) el 10 de mayo de 1452. Era hijo del rey Juan II y los primeros años de juventud los vivió bajo la guerra de las Remensas (1462-1472). De su educación se encargó personalmente su padre, que fomentó su formación humanista, y a quien sucedió en 1479, año en que se produjo la unión dinástica de las Coronas de Aragón y Castilla (tanto Isabel como Fernando pertenecían a la familia de los Trastámara).

En la práctica ambos reinos mantuvieron sus respectivas leyes, Cortes, moneda e instituciones, pero tanto Isabel como Fernando (nombrado rey regente de Castilla como Fernando V) se dedicaron a reforzar el poder real y a establecer un Estado moderno. En 1485, Fernando tuvo que hacer frente a la segunda Guerra de la Remensas, que se saldó un año más tarde con la paz establecida en la Sentencia Arbitral de Guadalupe.

Política interior

Isabel y Fernando se encaminaron hacia la unidad territorial comenzando con la conquista del reino nazarí de Granada. Después de una larga y costosa campaña (1481-1492) se conquistó el último baluarte musulmán, la ciudad de Granada, tras la rendición del rey Boabdil el 2 de enero de 1492. Más adelante, en 1512, Fernando llevó a cabo la ocupación militar de Navarra y su anexión.

Los monarcas españoles también buscaron la unidad religiosa. Para ello, se estableció el tribunal de la Inquisición en Castilla (1480) y Aragón (1485). Posteriormente, en 1492, se decretó la expulsión de los judíos, excepto de aquellos que se bautizaron y renegaron de su fe. También se obligó la conversión de los musulmanes, lo que provocó algunas rebeliones entre 1499 y 1501, decretándose su expulsión en 1502. Sin embargo, a pesar de las masivas conversiones que se produjeron, tanto moriscos como judaizantes (también conocidos como marranos) fueron mal vistos entre la población y catalogados como poco leales a la monarquía. Estas acciones a favor de la religión católica valieron para que el papa Alejandro VI les concediera el sobrenombre de Reyes Católicos, con el que han pasado a la Historia.

Al mismo tiempo, Isabel y Fernando centralizaron y aumentaron el poder real. Por ejemplo, se nombraron corregidores, funcionarios encargados de imponer las decisiones de los reyes en las ciudades, y se hicieron con el control de las poderosas órdenes militares del momento (Calatrava, Santiago y Alcántara).

Política exterior

Los Reyes Católicos, sobre todo Fernando, impulsaron la conquista de nuevos territorios. Entre 1484 y 1496 se terminó de dominar las islas Canarias y también se conquistaron algunas plazas fuertes y ciudades del norte de África como Melilla (1497), Mazalquivir (1505), Orán (1508), Bugía, Trípoli y Argel (1510). Especial atención mereció Italia donde la Corona de Aragón tenía ya algunas posesiones y muchos intereses en juego. Durante varios años, se enfrentaron las tropas francesas y españolas, al mando de Gonzalo Fernández de Córdoba (apodado el Gran Capitán) por el control de la península italiana, que se saldó con la incorporación del reino de Nápoles en 1503. Además, Fernando tuvo que defender sus posesiones del Rosellón y Cerdeña frente a los ataques franceses.

Colón recibido en Barcelona por los Reyes Católicos, cuadro de Francisco García Ibáñez.

Pero, sin duda, la empresa que trajo mayores beneficios fue la expedición de Cristóbal Colón. Tras varios años de intentos, Colón consiguió que, en abril de 1492, Isabel y Fernando financiaran su viaje hacia lo que consideraba una nueva ruta hacia la India. Aunque en el camino Colón descubrió un nuevo continente, bautizado más adelante como América y lleno de riquezas, durante el reinado de los Reyes Católicos, la conquista y colonización hispana se circunscribió a las islas del Caribe. Además, la reina Isabel manifestó, desde el primer momento, su oposición a la esclavitud de los nuevos súbditos y expresó enérgicamente la necesidad de cristianizarlos.

Asimismo se estableció una importante red de alianzas con monarquías de otros países, que dieron sus frutos en siglos posteriores (como la incorporación de Portugal). Por ejemplo, casaron a su hija Isabel con Alfonso de Portugal; a María con Manuel I de Portugal; a Catalina con Enrique VIII de Inglaterra; a Juana (la Loca) con Felipe I de Austria; y a su hijo Juan con Margarita de Austria.

Muerte de los Reyes Católicos

La primera en morir fue Isabel, el 26 de noviembre de 1504 en la localidad de Medina del Campo. Nombró sucesora a su hija Juana y regente a Fernando. La temprana muerte del marido de Juana, Felipe I de Austria (conocido como el Hermoso) y el encierro de ella por sus síntomas de locura, convirtió a Fernando el Católico en regente de la Corona de Castilla. Éste, casado desde 1505 con Germana de Foix, sobrina del rey de Francia Luis XII, reinó hasta su fallecimiento, acaecido el 23 de enero de 1516 en Madrigalejo. Dejó como regente al cardenal Cisneros quien entregó los dominios españoles al hijo de Juana y Felipe, el futuro Carlos I de España y V de Alemania.

Cronología de los Reyes Católicos

1451 – Nace Isabel de Castilla en Madrigal de las Altas Torres, Ávila.

1452 – Nace Fernando de Aragón en Zaragoza.

1469 – Contraen matrimonio.

1474-1479 – Estalla una guerra civil en Castilla (Guerra de Sucesión).

1479 – Unión dinástica de las Coronas de Aragón y Castilla.

1480 – Se establece el tribunal de la Inquisición en Castilla.

1485 – Segunda Guerra de la Remensas. Tribunal de la Inquisición en Aragón.

1492 – Conquista del reino nazarí de Granada. Expulsión de los judíos. Descubrimiento de América.

1496 – Se consigue el dominio sobre las Islas Canarias.

1497 – Toma de Melilla.

1502 – Expulsión de los musulmanes.

1503 – Incorporación del reino de Nápoles, Italia.

1504 – Muere Isabel en Medina del Campo. Fernando regente de Castilla.

1505 – Fernando se casa con Germana de Foix, sobrina de Luis XII.

1510 – Toma de Bugía, Trípoli y Argel.

1516 – Fallece Fernando en Madrigalejo. Regente Cardenal Cisneros. Entrega España al hijo de ambos, Carlos I.