Auguste Rodin

    “Las manos”, pieza escultórica de Auguste Rodin

    Auguste Rodin (1840-1917), escultor francés considerado como uno de los más relevantes del siglo XIX y principios del XX. Los mejores ejemplos de su producción los realizó en bronce, destacando obras que han adquirido con el tiempo el carácter de iconos, como El beso o El pensador.

    Auguste Rodin nació en París (Francia) el 12 de noviembre de 1840. Su formación artística la inició en una escuela pública para artesanos, al no ser admitido en la École des Beaux-Arts de París. A pesar de este revés, no desestimó lo que para él era una clara vocación, y alternó su aprendizaje con constantes visitas al Louvre.

    Su formación incluyó asimismo trabajar durante cierto tiempo para varios escultores, a los que asistía realizando ornamentos y detalles. En 1875 viajó a Italia, donde quedó fascinado por las esculturas del Renacimiento, sobre todo por las de Donatello y Miguel Ángel, cuyo lenguaje le ayudó a superar el academicismo imperante en la época.

    Rodin dotó de lenguaje y expresión a la escultura del siglo XIX, poniendo las bases para su desarrollo durante las vanguardias del XX. Partiendo de un aparente realismo, se caracterizó por representar los estados del alma.

    Rodin trabajó tanto el mármol, que utilizaba para dotar de delicadeza a las formas que así lo requerían, como el bronce, cuya dureza y dificultad de manejo resultaban ideales para distorsionar la forma, con el fin de transmitir el espíritu interior de las cosas.

    En cuanto a los temas, Rodin tuvo siempre presente el amor, la mujer y las relaciones humanas. También fue un excelente retratista, interesado en representar el estado interior y las emociones más que en reflejar fielmente el aspecto exterior de los sujetos. Entre los más importantes están los de muchos intelectuales y amigos de la época, como Balzac, Victor Hugo o Pierre Puvis de Chavannes.

    Sus primeros trabajos importantes los realizó entre 1858 y 1875, destacando Hombre con la nariz rota, que no fue reconocido ni por la crítica ni por el público. Finalmente, en 1877 expuso en el Salón de París La era de bronce, con la que adquirió una fama que se consolidó, de manera rotunda, con San Juan Bautista (1880), al que representó desnudo en un afán por resaltar la dimensión más humana del santo.

    Uno de los encargos más ambiciosos que recibió y que se fundió en bronce tras su muerte fue la decoración de la puerta para el Museo de Artes Decorativas de París, Las puertas del infierno.

    El programa iconográfico del conjunto incluía escenas del infiernotomadas dela Divina Comedia de Dante, la Metamorfosis de Ovidio y Las flores del mal de Baudelaire. De la dedicación a esta empresa salieron modelos que inspirarían posteriores obras, entre las que se incluían las más famosas, como El beso, El pensador, Ugolino y Adán y Eva.

    Otro gran encargo fue el monumental conjunto en bronce Los burgueses de Calais (1895), destinado a conmemorar el violento y fatal sitio de Calais por los ingleses en 1347. Rodin tardó diez años en terminarlo, y en él retrató un gran número de personajes históricos con gran profundidad psicológica.

    Rodin falleció el 17 de noviembre de 1917 en Meudon, una localidad cercana a París donde instaló su taller de trabajo. Hoy día gran parte de su obra puede contemplarse en el Museo Rodin de París.