Jean-Paul Sartre

    Jean-Paul Sartre (1905-1980), pensador y literato francés, enmarcado dentro de la corriente existencialista, defendió la separación absoluta entre el ser y la nada, así como la libertad del pensamiento. La incapacidad de éste para modificar al ser provoca la angustia vital que caracterizó su obra.

    Nacido el 21 de junio de 1905 en París (Francia), estudió en su ciudad natal, donde pronto conoció a la gran filósofa feminista Simone de Beauvoir, con quien mantuvo hasta el final de su vida una relación intelectual y sentimental. Trabajó durante un tiempo como profesor, aunque pronto se hizo célebre como novelista, faceta en la que mostró un peculiar talento narrativo e intelectual.

    En 1946, siendo ya una figura notoria en el panorama filosófico francés, fundó junto a Simone de Beauvoir la importante revista Les Temps Modernes. A medida que su pensamiento iba alcanzando más fama, Sartre comenzó a desempeñar un papel destacado dentro de la política, mostrándose primero partidario del comunismo y presentando luego un pensamiento político independiente que mezclaba algunos aspectos del comunismo con el existencialismo. En 1964 le fue otorgado el Premio Nobel de literatura, galardón que rechazó. Murió el 15 de abril de 1980 en la ciudad que lo vio nacer.

    La obra de Jean-Paul Sartre es extensa, brillante y variada. Así, destacaron sus tratados filosóficos como El ser y la nada (1943) y Crítica de la razón dialéctica; sus obras de teatro, como A puerta cerrada (1944); y sus novelas, como La náusea (1938).

    El pensamiento de Sartre se circunscribe dentro del existencialismo. Su metafísica comprende que existe una oposición fundamental entre el ser y la nada, y que el pensamiento carece de ser material, no está determinada por el ser, por lo que es absolutamente libre.

    De esta manera, hay que entender al hombre como un compromiso irrenunciable con el actuar libre, que determina lo que cada uno es. Sin embargo, como esta libertad no toca lo material no puede cambiar el ser, lo que es, y siempre aparece junto con la angustia, junto con la náusea existencial que acompaña a la levedad de la existencia.