Herbert Spencer

    Herbert Spencer (1820-1903), filósofo británico, ha pasado a la historia de las ciencias sociales como máximo exponente del darwinismo social o evolucionismo filosófico.

    Herbert Spencer nació el 27 de abril de 1820 en Derby, Inglaterra. Formado de modo autodidacta y educado en su casa paterna, gozó de amplios conocimientos y una vasta erudición, que le llevó a ser nombrado con apenas 28 años, en 1848, subdirector de The Economist. Desde muy pronto tomó contacto con la filosofía evolucionista imperante en la época, coincidiendo con el estudio de Lyell Principios de geología.

    Su primera gran publicación fue La estática social, volumen editado en 1851 y donde ya se apuntaban algunos de los puntos básicos de su teoría filosófica, que relaciona los principios evolucionistas con el análisis social. En 1855 terminó Principios de psicología, obra en la que profundizaba en el uso de la teoría evolucionista como herramienta de análisis y explicación de la realidad social, al tiempo que realizaba una síntesis de diferentes ciencias. En años siguientes publicó su principal obra filosófica, Filosofía sintética, que comprendía los siguientes volúmenes: Primeros principios, Principios de biología, Principios de psicología, Principios de sociología y Principios de ética. En otros campos también son destacables Educación, La clasificación de las ciencias, Individuo y Estado y su Autobiografía, que se publicó al año de su muerte, acaecida el 8 de diciembre de 1903 en Brighton, Inglaterra.

    Para Spencer, todo lo que existe es fruto de la evolución, una fuerza incomprensible para la razón humana y la única herramienta válida de conocimiento. La evolución actúa de modo constante, modificando la realidad y haciéndola cada vez más compleja, heterogénea y perfeccionada. Este principio, que Darwin utilizaba para explicar el origen y las diferencias entre especies animales, Spencer lo aplica al estudio de las sociedades, señalando que los grupos humanos han evolucionado generación tras generación desde las originales sociedades primitivas, caracterizadas por la simplicidad de su organización, hasta las complejas sociedades contemporáneas, en las que las reglas sociales se han perfeccionado.

    La principal característica del pensamiento de Spencer es su marcado individualismo. Las sociedades industriales del siglo XIX, que son las que analiza, estaban basadas en el contrato voluntario entre individuos, que a su modo de ver era la forma más perfeccionada de organización social. Traducido en términos políticos, Spencer preconizaba un modelo liberal según el cual la libertad individual está por encima de todo, rechazando cualquier forma de intervención del estado. El pensamiento de Spencer, denominado spencerismo o darwinismo social, ejerció gran influencia en la filosofía posterior.