Vincent van Gogh

“Dormitorio de Vincent”, creación pictórica del artista neerlandés Vincent van Gogh (Museo d’Orsay, París)

Vincent Willem van Gogh (1853-1890), pintor postimpresionista considerado como uno de los grandes maestros de la pintura moderna. Su carrera, aunque breve, fue muy intensa, permitiéndole desarrollar en breve tiempo un estilo muy personal caracterizado por el uso del color y pinceladas intensas. Obras como Los girasoles o Dormitorio de Vincent influenciaron de manera definitiva a los pintores expresionistas del siglo XX.

Primeros años (1853-1880)

Hijo de un pastor protestante, la vida de Van Gogh transcurriría desde su nacimiento en 1853 hasta 1869 en su pueblo natal, Zundert, en los Países Bajos. Posteriormente, comenzó a trabajar como aprendiz y marchante de arte en la empresa Goupil y compañía, de La Haya, de la cual su tío era socio. Esta ocupación, la cual le obligaría a residir en Londres y París durante algunos años, le puso en contacto con el mundo artístico, por el cual comenzó a sentir cierta afinidad, especialmente con artistas como Rembrandt o Frans Hals.

En 1876 abandonó la firma debido a su desagrado hacia la tarea comercial. Inició así un periodo de gran inestabilidad laboral en el que desarrolló empleos diversos como profesor de lengua, predicador laico, librero, misionero en Bélgica, etc. Esta inestabilidad y los conflictos que tuvo con algunos superiores no eran más que una muestra de una personalidad aquejada por una semipermanente crisis espiritual que finalmente le llevaría hacia el suicidio.

La carrera pictórica (1880-1990)

En 1880, aislado del mundo, comenzó a pintar más o menos seriamente, naciendo en él la idea de dedicarse por completo a dicha actividad. Acudió a la Academia de Bellas Artes de Bruselas, donde buscó mejorar su técnica, y un año más tarde, en 1881, se mudó a La Haya para trabajar junto al paisajista holandés Anton Mauve y aprender su técnica. Sus continuos traslados, ya fuera para visitar los museos más importantes de pintura o acudir a parajes naturales (Drenthe) donde ensayar su arte, se acabaron en 1884, cuando decidió mudarse a la casa paterna, en Nuenen, y dedicarse a mejorar su arte.

Los comedores de patatas refleja el interés del primer Van Gogh por la vida rural.

Durante esta época de aprendizaje y desarrollo, Van Gogh cultivó principalmente la temática del mundo rural en todas sus vertientes: el campesinado (Los comedores de patatas), las labores del campo (Campesina espigando), etc. Al mismo tiempo, y a través de las pinturas de Hals, Eugène Delacroix o Petrus Paulus Rubens va naciendo en él un concepto pictórico alejado de los formalismos académicos y en los que los colores se convierten en un medio de expresión igual o más válido que la propia forma.

Descubre asimismo su necesidad de conocer los últimos avances en la pintura, por lo que en 1886 decide marchar a París, donde se reúne con su hermano Theo. En la capital francesa comienza su etapa más productiva: conoce a nuevos pintores como Paul Gauguin, Camille Pissarro, Henri de Toulouse-Lautrec, etc., los cuales le muestran los avances del impresionismo. Esta influencia le serviría para desarrollar su propio estilo, el cual se caracterizaría por su colorido y pinceladas irregulares asemejadas a la técnica del puntillismo.

Durante su estancia parisina, sus cuadros se refugiaron en una temática urbana o en algunos retratos que ya dejan muestra de su peculiar estilo postimpresionista. Sin embargo, su búsqueda del color le llevó a abandonar París en 1888 y trasladarse a la meridional Arles. Allí, en lo que se considera su época de mayor esplendor pictórico, retrata a personas, paisajes, naturalezas muertas, interiores, etc. De este periodo datan El puente de Langlois, Dormitorio de Vincent o Los girasoles. Independientemente del tema, Van Gogh busca más que hacer una obra fiel al objeto representado, capturar sus impresiones mediante variaciones de color y trazos bruscos.

Entusiasmado, intentó formar en Arles un grupo de trabajo con algunos pintores desafectos del impresionismo como Gauguin. Esta experiencia, sin embargo, no tuvo los resultados deseados: tras apenas dos meses, Van Gogh sucumbió a la presión de convivir con una persona con personalidad antagónica. Tras una dura disputa, Van Gogh sufrió una nueva crisis emocional en la que se amputó parte de una oreja, siendo ingresado en el sanatorio psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence.

El estilo de Jardín del asilo refleja el cambiante estado de ánimo de Van Gogh.

Se inicia así una segunda etapa pictórica en la que Van Gogh cambiaba del estilo sereno de sus momentos de lucidez a uno más visionario que reflejaba sus cambiantes estados de ánimos. Temiendo ser incapaz de recobrarse, Van Gogh pidió seguir internado en la institución, la cual retrataría en numerosos cuadros: Jardín del asilo, Cipreses, etc.

En 1890, la melancolía le volvió a atenazar y abandonó sus pinturas para dedicarse a la decoración de souvenirs holandeses. Deseando volver a ver a su hermano Theo, marchó a Auvers-sur-Oise, un pequeño pueblo en las cercanías de París, en el que podía sentir la cercanía de su hermano y seguir un tratamiento homeopático contra su depresión. El nuevo método, sin embargo, no funcionó: aquejado de una fuerte crisis emocional, Vincent van Gogh se disparó un tiro en la sien el 29 de julio de 1890, muriendo dos días más tarde.