Virgilio

Publio Virgilio Marón (Publius Vergilius Maro, 70 a.C.-19 d.C.), creador de la Eneida, en la que cantó la misión emprendida por su patria a fin de civilizar el mundo, está considerado como uno de los principales poetas romanos.

Publio Virgilio Marón nació el 15 de octubre del año 70 a.C. en Andes (actual Pietole) al norte de Italia. Aunque de familia campesina, pudo estudiar poesía, retórica y filosofía en ciudades como Cremona, Milán y Roma.

El pensador epicúreo Siro, uno de sus maestros, influyó decisivamente en él e hizo que se adhiriese al epicureísmo, si bien con el paso de los años fue admitiendo los postulados estoicos, ideología oficial del principado de Octavio Augusto.

Virgilio dedicó toda su vida a la poesía y a los estudios relacionados con ella, por lo que no participó ni en la política ni en la milicia, dos actividades habituales entre los romanos cultos.

De carácter tímido y reservado, nunca llegó a casarse e incluso durante la primera mitad de su existencia estuvo prácticamente recluido, centrado en su trabajo.

Gracias a la fama que le proporcionaron sus obras, se ganó el aprecio de la alta sociedad romana y entró en los círculos de poder de la urbe. Gozó de un considerable prestigio hasta su fallecimiento, el 21 de septiembre del año 19 d.C. en Brundisium (Brindisi).

Obra

La obra más conocida de Virgilio es la Eneida, poema épico que dejó inacabado (lo había comenzado en el año 29 a.C.). En ella buscó la glorificación de los antecesores de la familia Iulia, a la que pertenecieron Julio César y su hijo adoptivo Octavio Augusto, haciéndoles descendientes del protagonista, Eneas, héroe troyano hijo de Anquises y de la diosa Venus, y fundador de la estirpe romana.

Para su confección, Virgilio imitó los dos poemas de Homero; en los seis primeros libros se basó en la Odisea; y los seis últimos, donde se narran las luchas entre los partidarios de Eneas y los de su enemigo Turno, fueron inspirados por la Ilíada.

Esta inspiración no resta sin embargo valor alguno a la Envida, ya que en ella Virgilio se reveló como un maestro de la narración y de la composición épica, al tiempo que exhibió su dominio de la lengua y del verso. Sus hexámetros alcanzaron la cumbre de la perfección, pasando a ser un modelo para los poetas posteriores.

Otras obras destacables son Geórgicas (37 y 29 a.C.), perteneciente al género didáctico y consistente en un tratado de agricultura en verso. Basándose en las obras de algunos poetas griegos y del romano Catón, mostró su preocupación por el cultivo de los campos de secano, lugares en los que Augusto quería fijar a los colonos.

Con respecto a su producción estrictamente lírica, hay que mencionar sus Eclogae (Églogas o Bucólicas), su primera obra, redactada entre los años 42 y 37 a.C. Consta de diez cantos en versos hexámetros, narrativos y dialogados, basados en la lírica de época helenística, más concretamente en la obra del alejandrino Teócrito, que idealizaba el mundo pastoril.

De ellos destaca la cuarta Égloga, donde profetizó el nacimiento de un niño que traería al mundo la Edad de Oro; los posteriores autores cristianos vieron en la profecía el anuncio de la llegada de Jesucristo.