Sadi Carnot

    Sadi Carnot (Nicolas-Léonard-Sadi Carnot, 1796-1832), científico francés, autor del ciclo de Carnot, aplicado al funcionamiento de los motores térmicos.

    Nacido el 1 de junio de 1796 en París (Francia), fue el hijo mayor de la figura de la Revolución Francesa Lazare Carnot. Su infancia se vio marcada por la agitación a consecuencia de las actividades de su padre, quien hubo de exiliarse poco después del nacimiento de Sadi y regresó a Francia en 1799 para colocarse al frente del ministerio de la Guerra de Napoleón Bonaparte. Tras abandonar al cargo, éste se dedicó a educar a su hijo mayor en áreas como las matemáticas y la mecánica.

    En 1812 Carnot ingresó en la Escuela Politécnica, donde se graduó dos años después. Su graduación coincidió con el declive del imperio napoleónico y los intentos de invasión de Francia por parte de sus naciones enemigas, motivo por el que Carnot ingresó en el ejército. Se retiró de éste en 1819, momento en que dio inicio a su actividad científica. Al margen de sus investigaciones sobre máquinas de vapor, se sabe poco del resto de las actividades en que participó. Dedicó periodos de su vida a la política y la mejora del sistema de enseñanza. Falleció en París, víctima del cólera, el 24 de agosto de 1832.

    El principal objetivo científico que afrontó Carnot fue la mejora de la eficiencia de las máquinas de vapor. Inglaterra se encontraba por aquel entonces muy por delante de Francia en tal campo y Carnot estaba convencido de que ése era uno de los motivos del declive de su país. Por tal causa, y basándose en los textos publicados por ingenieros ingleses, comenzó la redacción de un manual sobre la eficiencia de las máquinas de vapor, aunque libre del lastre que representaban los detalles mecánicos.

    Pronto se percató de que la fuerza motriz de una máquina de vapor se genera cuando el vapor cae desde la alta temperatura de la caldera hasta la baja temperatura del condensador. A pesar de que Carnot trabajó con premisas equivocadas, como asumir que el calor se trata de un gas que no puede ser creado ni destruido, llegó a resultados acertados. Uno de los más notables fue el descubrimiento de que la eficiencia de un motor ideal depende tan sólo de la diferencia de temperaturas existente entre su punto más caliente y el más frío, independientemente del combustible con que funcione.