Barack Obama

Barack Obama

Portada de la revista TIME.

Barack Hussein Obama (nacido en 1961), elegido el 4 de noviembre de 2008 como el 44 presidente de los Estados Unidos de América, ha sido el primer afroamericano en la historia de dicho país en alcanzar tal posición. Su mensaje de cambio e ilusión caló hondo entre una población estadounidense que, crítica contra la política neoconservadora del presidente saliente, George W. Bush, y temerosa por la crisis económica recién instalada en el país, no dudó en acudir en masa a las urnas y otorgar a Obama un apoyo inesperado.

Barack Obama nació el 4 de agosto de 1961 en Honolulu, Hawaii (EE. UU.), hijo de Barack Obama Sr., un keniata que gozaba de una beca para alumnos extranjeros en la Universidad de Hawaii, y Ann Dunham, natural de Kansas. Tras el divorcio de sus padres en 1964 y el regreso de Barack Obama Sr. a su tierra natal, Obama fue criado por su madre hasta que, en 1966, ésta volvió a contraer matrimonio con el estudiante indonesio Lolo Soetoro. Un año después, la nueva familia viajaba a Indonesia, donde Obama permanecería cuatro años antes de regresar a Hawaii y proseguir sus estudios escolares bajo el cuidado de sus abuelos maternos.

A pesar de sus continuos cambios de residencia y su agitada vida familiar (su padre permanecería en Kenia el resto de su vida y su madre pasaría largas estancias en Indonesia), el joven Barack Obama se distinguió como un buen estudiante y, fruto de ello, consiguió entrar en la prestigiosa Universidad de Columbia (Nueva York), en la que se graduaría en Ciencias Políticas y se especializaría en Relaciones Internacionales.

Proyectos comunitarios y activista civil

Tras su paso por la universidad y dos años de estancia en Nueva York trabajando para una consultoría y un centro de investigación política, Obama se trasladó a Chicago en 1985 para dirigir un proyecto de desarrollo en barrios poco favorecidos de la ciudad. Tres años más tarde, en 1988, Obama abandonó el proyecto para ingresar en la Universidad de Harvard y graduarse en Derecho con el objetivo de convertirse en abogado especializado en Derecho Civil.

El éxito y prestigio alcanzado en Harvard (fue el primer presidente afroamericano de la revista Harvard Law Review) le sirvieron a Obama para convertirse en foco de atención de diversas publicaciones especializadas y recibir numerosas ofertas de trabajo: de 1991 a 2004, Obama compatibilizaría trabajos como profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Chicago, escritor (Dreams from my father, 1995), abogado, director de proyectos comunitarios, activista civil y, a partir de 1996, senador del estado de Illinois por el Partido Demócrata.

Senador del estado de Illinois

Los ocho años que Obama pasó en el Senado de Illinois dejaron una fuerte impronta entre sus compañeros, instituciones y medios de comunicación locales. Obama se distinguió como un político alejado de las luchas partidistas y preocupado por cuestiones sociales (no dudó en votar a favor de propuestas del Partido Republicano si éstas incidían en el bienestar de los más desfavorecidos), así como capacitado para aunar esfuerzos y ejercer una importante función de liderazgo (se granjeó el apoyo de diversos organismos policiales y judiciales a pesar de sus iniciativas para vigilar y controlar sus actividades en casos de pena capital o accidentes de tráfico).

Senador de los Estados Unidos de América

En 2003, Barack Obama se postuló como candidato al Senado de los Estados Unidos por el Partido Demócrata. Tras dos años de esfuerzo, su victoria fue aplastante: después de derrotar a sus compañeros de partido por un margen del 29 %, obtuvo el 70 % de los votos en las elecciones senatoriales por Illinois de 2004 gracias a un mensaje de unidad («No hay una América liberal [progresista] y una América conservadora; sólo hay unos Estados Unidos de América») y de una fuerte crítica a la intervención estadounidense en Iraq.

En sus tres breves años como senador (2005-2008), Barack Obama lideró o ayudó a desarrollar diversas medidas de claro carácter antibelicista (fin a la escalada militar en Iraq, control de armas nucleares en las antiguas repúblicas soviéticas) o que propugnaban por un mayor control o transparencia de las actividades gubernamentales. Este mayor interés por la política estatal e internacional no le hizo, sin embargo, olvidarse de las capas más bajas de la población, lo que le llevó a apoyar medidas para, por ejemplo, proveer de cobertura médica pública a familias hasta entonces desprovistas de ella.

La carrera presidencial

En febrero de 2007, Barack Obama se postuló como candidato para la presidencia de los Estados Unidos con un programa que giraba básicamente en torno a tres grandes cuestiones: el fin de la guerra de Iraq (lo que conllevaba la retirada gradual de las tropas), la cobertura médica universal y medidas destinadas a reducir la dependencia energética del país.

El primer escollo que tuvo que salvar Barack Obama en la larga carrera presidencial fue el de otros candidatos de su propio partido, representando Hillary Clinton, esposa del ex presidente Bill Clinton, la candidatura más fuerte en este sentido. Tras la retirada de otros contendientes en los primeros meses, Barack Obama y Hillary Clinton llegaron empatados en número de votos al congreso demócrata que debía postular al candidato del partido, si bien el carisma de Obama le había valido a éste a granjearse numerosos apoyos entre los miembros más influyentes de la convención. Esto sería decisivo para que Obama fuese nombrado como el candidato demócrata para la carrera presidencial.

A partir de junio de 2007, Obama comenzó a disputar la contienda electoral contra el candidato republicano para el sillón presidencial, John McCain. La misma pronto comenzó a decantarse hacia el primero, especialmente tras los iniciales debates televisivos.

Para entonces, el mensaje de ilusión de Obama, basado en las ideas de «cambio» y «podemos» («Change… yes we can»), había calado profundamente entre la población, hasta el punto de que el candidato demócrata comenzó a ser comparado con el icono de los 60, John F. Kennedy, y su candidatura obtuvo un récord histórico en fondos recaudados.

John McCain, al contrario, se veía lastrado por su incapacidad para alejarse del legado dejado por el presidente George W. Bush y la toma de algunas decisiones desconcertantes para el gran público (nombramiento de la ultraconservadora Sarah Palin como candidata a vicepresidenta; suspensión temporal de la campaña electoral ante el estallido de la crisis hipotecaria).

Finalmente, el 4 de noviembre de 2008, Barack Obama se proclamaba vencedor, al obtener 364 electores por 163 de su rival, en unas elecciones históricas por su alta participación y fuerte seguimiento internacional.

Entre las primeras medidas adoptadas por el nuevo presidente figuró un plan de estímulo económico para hacer frente a la profunda depresión económica que se inició en su país en 2008 y que se extendió al resto del mundo. Uno de sus grandes proyectos, la reforma sanitaria que pretendía ampliar los servicios médicos a los sectores de la población estadounidense con dificultades para acceder a ellos, logró la aprobación en 2010 tras superar duros escollos parlamentarios.

En política exterior, Obama eligió a su rival en las primarias de su partido, Hillary Clinton, como secretaria de Estado. Promovió la retirada de las tropas estadounidenses de Iraq al mismo tiempo que prolongó su presencia en Afganistán. Por sus esfuerzos diplomáticos para reforzar la cooperación internacional y su oposición a las armas nucleares le fue concedido el Premio Nobel de la Paz en 2009.

Un hito notable de su presidencia fue la operación secreta de las Fuerzas Armadas estadounidenses que puso fin a la vida de Osama bin Laden en 2011. Incumplió, en cambio, su promesa de cerrar el centro de detención de Guantánamo, en el que permanecían recluidos varios centenares de prisioneros de guerra sin juicio ni garantías penitenciarias.

En 2011, Obama anunció su candidatura a la reelección para la presidencia. En las elecciones celebradas en noviembre de 2012 obtuvo la victoria sobre el candidato republicano, Mick Romney, tras lograr 332 votos electorales y el 51 % del apoyo de los votantes.

Uno de los hechos más destacados de su segundo mandato fue el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, interrumpidas durante muchos años. Gracias a la mediación del papa Francisco y tras un largo periodo de diálogo entre los representantes de ambas naciones, en julio de 2015, Cuba y los Estados Unidos reabrieron sus embajadas en Washington y La Habana, respectivamente. En marzo de 2016, Obama, en lo que el mismo calificó como "una oportunidad histórica" visitó Cuba, convirtiéndose así en el primer mandatario estadounidense en viajar a la isla en más de 80 años.

La presidencia de Obama al frente de la nación estadounidense fue valorada genéricamente en términos positivos por los observadores nacionales e internacionales. En el marco de la política interior destacó principalmente por dos proyectos ambiciosos: la legislación en favor de una cobertura sanitaria más extendida, con el ánimo de proteger a los sectores desfavorecidos de la población, y la pretensión de conceder la nacionalidad estadounidense a varios cientos de miles de inmigrantes indocumentados y a sus descendientes asentados en el país. En ambas iniciativas, Obama se topó con la oposición de sus rivales políticos y de los segmentos más conservadores de la ciudadanía. Así, mientras la reforma sanitaria logró avances significativos con el apoyo de las altas instancias judiciales del país, la integración de los inmigrantes no alcanzó los objetivos propuestos. Otra de las iniciativas de Obama, tendente a reducir la libre circulación de armas entre la población, fue objeto asimismo de intensa oposición interna.

En el terreno económico, la administración de Obama logró superar con cierta rapidez los efectos negativos de la gran recesión que se inició en 2008 y situó a los Estados Unidos en la vanguardia de la recuperación económica mundial. Los proyectos de establecimiento de tratados de libre comercio con la región de Asia y el Pacífico, rubricado en 2016 como Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, y con Europa, que encontró más dificultades para su ratificación y quedó en suspenso al final de su mandato, fueron otros de los ejes en torno a los cuales giró la política estadounidense en estos años.

En el ámbito internacional, aparte del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba y de la definición de un nuevo marco de intercambios comerciales y políticos con Irán, el Gobierno de Obama se distinguió por la menor presencia e intervención militar directa de sus ejércitos en los conflictos en el extranjero. No obstante, el agravamiento de la situación en Siria y otros países de Oriente Medio y el claro empeoramiento de las relaciones diplomáticas con Rusia ensombrecieron los resultados de su política exterior.

El final de su segundo mandato en la presidencia de la nación se vio ensombrecido por el auge electoral de un rival republicano en principio impensado: el empresario inmobiliario y de los medios de comunicación de masas Donald Trump. La irrupción de Trump en la política estadounidense, con un discurso incendiario, directo y completamente opuesto a lo que Obama había representado, se tradujo en un apoyo extenso del electorado. Trump logró la victoria en las elecciones presidenciales y, en enero de 2017, se convirtió en el 45º presidente de los Estados Unidos. Desde un principio, el mandatario se marcó como objetivos prioritarios de su gobierno revertir algunas de las acciones políticas más sobresalientes impulsadas por su predecesor: intentó frenar la ampliación de la cobertura de atención sanitaria (el llamado Obamacare), endureció las medidas antiinmigración, abandonó los grandes acuerdos internacionales sobre el cambio climático, impulsó una guerra comercial contra los principales actores económicos del planeta (entre ellos, sus aliados de la Unión Europea) y recrudeció el enfriamiento diplomático con Cuba e Irán, en unas medidas que contradecían abiertamente la línea política que Obama había desarrollado durante sus ocho años como presidente.