Argelia

Con un 85 % de su territorio desierto, la República de Argelia es el segundo país africano más grande del continente. Colonia francesa durante más de cien años, hasta que alcanzó su independencia en 1962, la actual Argelia intenta poner fin al serio enfrentamiento socio-religioso que ha asolado la nación durante las últimas décadas. Argel, la capital, da nombre al país.

Bandera de Argelia.

Medio físico

Argelia se halla situada al norte del continente africano. Limita, por el norte, con el mar Mediterráneo; al este, con Túnez y Libia; al sur, con Níger, Malí y Mauritania; y al oeste, con el Sahara Occidental y Marruecos. La superficie del país es de 2.381.740 kilómetros cuadrados. Su línea de costa se extiende a lo largo de 998 kilómetros.

En la vasta extensión desértica dominada por el Sahara existen varios macizos volcánicos (como los de Ahagar y Tassili), grandes llanuras, oasis y mesetas cubiertas de dunas de arena. Por su parte, la zona norte, que ocupa el 15 % no desértico del territorio, tiene un relieve más accidentado, debido a la presencia de cadenas montañosas como el Atlas Marítimo, prolongación del Alto Atlas que se extiende de una punta a otra del país hasta llegar a Túnez. El monte más alto de Argelia es el Tahat (3.003 metros), situado al sur del país.

Desierto del Sahara en Argelia.

Por su parte, la costa argelina, conocida bajo el nombre de Tell, es una zona discontinua y de abundante arena. El litoral recuerda a un paisaje típico de los países europeos del área mediterránea.

Las condiciones naturales del país impiden que se pueda hablar de una amplia red hidrográfica. En su mayoría los ríos son cortos y de intermitente caudal, y ni siquiera se los puede llegar a denominar como tales. En muchas ocasiones es necesario desarrollar una gran infraestructura para que el agua no se pierda, aunque en otros el caudal termina absorbiéndose por el terreno. El Chélif (700 kilómetros) es el río más largo del país.

Existen importantes diferencias climáticas entre las dos grandes zonas de Argelia. El norte se caracteriza por veranos calurosos, con 32 ºC de media y con abundante humedad, inviernos bastante fríos y cubiertos de nieve, y fuertes lluvias. Por su parte, en el sur, en verano el termómetro se sitúa en los 45 ºC; en invierno por el día se alcanzan los 25 ºC de media y en la noche nunca llega a descender bajo cero. En esta área las precipitaciones son muy escasas, por no decir nulas, y en algunos puntos lleva sin caer una sola gota de agua desde hace dos décadas.

Flora y fauna

Las características del medio físico argelino condicionan mucho la flora y la fauna que pueblan el país. Al norte, más concretamente en la zona costera, se extienden vastas plantaciones de vid, y más al interior se cultivan determinados cereales. En el sur, zona en su mayoría desértica, apenas hay vegetación, excepto en ciertos oasis y en las llanuras de Zab, donde abunda el esparto. Lo más característico de la fauna de esta zona es la abundancia de camellos, animales que resisten las adversas características climáticas del área.

Población

Demografía

La población de Argelia es de 39 millones de habitantes, concentrados sobre todo en la parte norte del país, y más exactamente en la región de Cabilia y en la costa. Por su parte, y debido a las características del medio físico, el área del Sahara está prácticamente despoblada.

La densidad media de población, teniendo en cuenta la peculiar habitabilidad del país, es de 16,6 habitantes por kilómetro cuadrado. Los argelinos se aglomeran en las grandes ciudades, como la capital, Argel, o en provincias del norte como Orán, Constantina, Annaba y Batna entre otras. La concentración en las grandes urbes es un fenómeno relativamente reciente, provocado por el abandono del campo y la emigración de los colonos a partir de la independencia de Argelia.

Los argelinos se aglomeran en las grandes ciudades, como la capital, Argel, en la imagen.

El crecimiento anual de la población se sitúa en un 1,84 %, y la esperanza de vida es de 75 años para los hombres y 77,9 para las mujeres. La estructura piramidal de la población muestra un pico entre las edades de 15 y 64 años (67 %), casi el doble de los menores de 14 años (28 %) y sustancialmente inferior a los mayores de 65 años (5 %). El índice de natalidad es uno de los más bajos del continente africano, con una media de dos hijos y medio por mujer.

La población argelina es mayoritariamente árabe (80 %). El otro 20 % corresponde a una pequeña comunidad bereber y a una reducida colonia francesa.

Lengua

El árabe es la lengua oficial en Argelia. También se habla el francés, herencia de más de un siglo de dominación gala en el país, y un pequeño grupo de indígenas se expresa en tamaight, lengua bereber hablada en la provincia de Cabilia y que está en proceso de convertirse en la segunda lengua oficial del país. El chaoui y el tuerghi son dos lenguas con raíces bereberes que también se pueden escuchar en Argelia.

Religión

El 99 % de los argelinos profesa la fe islámica, que es la religión oficial del país. El 1 % restante se divide entre las minorías católica y judía.

Economía y comunicación

Datos económicos

A pesar de que más de un cuarto de la población argelina vive de la agricultura, la productividad de este sector es bastante baja. Los cereales, las papas o patatas y las frutas son los principales productos agrícolas. Actualmente no hay ningún tipo de cosecha permanente: sólo el 3 % del territorio nacional cuenta con una superficie cultivable, y la zona de pastos ocupa el 13 %. Dentro de la ganadería destacan las ovejas, las cabras y las vacas. En cuanto a la pesca, un sector en alza, las principales capturas son las de sardina, caballa, boquerones, espadín y atún, todas ellas realizadas en aguas del Mediterráneo.

De un tiempo a esta parte, la industria de Argelia ha experimentado un cambio sustancial, originado en gran parte por los acuerdos de cooperación establecidos por el país con Francia, el Reino Unido y el Fondo Monetario Internacional, y por la inversión del Gobierno en este sector. La exportación de petróleo y gas natural constituye el punto principal de la economía de la nación. Argelia ocupa el séptimo puesto mundial en cuanto a las reservas de gas, y es el segundo país con mayor volumen de exportación de este producto. El hierro, el carbón, el cinc, el plomo, el mercurio y el cobre son otras importantes riquezas naturales del suelo argelino.

Con una longitud de 113.655 kilómetros, la red de carreteras de Argelia, construida con fines militares por los colonos, es, en general, bastante buena. Sólo en la zona sur su estado es deficitario y necesitaría una profunda renovación. Por su parte, la red ferroviaria dispone de un total de 3.973 kilómetros y de una línea principal que recorre el país de este a oeste. Argel está conectada por vía aérea con múltiples países africanos, europeos y de otros continentes. Asimismo, existen vuelos desde la capital a otras ciudades importantes del país, como Annaba, Orán y Constantina. En total, en Argelia existen una treintena de aeropuertos internacionales. Los principales centros financieros de la nación cuentan, a su vez, con puertos marítimos, dedicados tanto al transporte de mercancías como de personas.

Comunicación

En Argelia, el Estado controla las principales estaciones de radio y televisión, así como algunos periódicos. La libertad de expresión está limitada, y en algunos casos son los propios periodistas los que se autocensuran para evitar posibles choques con el Gobierno. A pesar de este condicionamiento, y de que resulta peligroso para los informadores y corresponsales desarrollar su trabajo en ciertas zonas del territorio, existe un amplio número de publicaciones periódicas. Entre los principales rotativos del país se encuentran los franceses Le Jeune Indépendant, Liberté, La Tribune y Le quotidien de Oran, en manos de grupos privados, y los árabes El Moudjahid, Ech Chaab y El Khadar, controlados por el Gobierno.

Por su parte, las telecomunicaciones son escasas. Las líneas fijas telefónicas se han incrementado en los últimos años hasta los tres millones y el número de teléfonos móviles supera los 35 millones. Argelia presenta un cierto retraso en la utilización de Internet; en el país hay unos 4,7 millones de usuarios de la red.

Administración y política

División territorial

A partir del año 1983, y desde un punto de vista administrativo, Argelia se divide en 48 provincias (o wilayas, como se las conoce en el país), cada una de las cuales cuenta con un representante elegido por el Gobierno central. Una de ellas es Argel, la capital nacional y el centro del poder. De las otras 47 destacan las que albergan a las principales ciudades: Annaba, Batna, Biskra, Constantina, Ghardaia, Orán, Sidi Bel y Tamanghasset. A su vez, estas provincias se dividen en 700 municipios. Entre las competencias asignadas a los Gobiernos provinciales está la capacidad para nombrar al personal administrativo y para aprobar leyes locales.

Forma de gobierno y partidos políticos

Argelia es una república presidencialista. El presidente es elegido por sufragio universal cada cinco años en una o dos vueltas (depende de si un candidato obtiene en la primera votación el 50 % del apoyo del electorado, en cuyo caso no tiene que pasar a la segunda ronda). El presidente de la república es el encargado de designar al primer ministro y al gabinete ministerial.

Mientras que el poder judicial reside en el Tribunal Supremo, el legislativo descansa en las dos cámaras del Parlamento: la Asamblea Popular Nacional, que cuenta con 389 miembros, elegidos por sufragio universal por un periodo de cinco años, y el Consejo de la Nación, conformado por 144 miembros, de los cuales 96 son seleccionados por consejos comunales y 48 directamente por el presidente.

El 8 de septiembre de 1963, casi un año después de su independencia de Francia, se proclamó la primera Constitución en Argelia. Dicho reglamento fue revisado en 1976 y fue entonces donde se mencionó por primera vez el término república socialista. A finales de la década de 1980 se aprobó una nueva Constitución que introducía algunas modificaciones significativas: desapareció el término socialista y fue sustituido por pluripartidista. Tras otras tres revisiones más, el reglamento aprobado en 1996 es el que rige la vida política del país actualmente.

En Argelia hay seis partidos políticos principales: Frente de Liberación Nacional (FLN, formación que detenta el poder desde la independencia), Unión Nacional Democrática, Movimiento de la Sociedad por la Paz, Frente de Fuerzas Socialistas, Unión por la Cultura y la Democracia y Partido de los Trabajadores. El Frente Islámico de Salvación (FIS), que cuenta con el apoyo de un importante sector social de tendencia fundamentalista radical, fue ilegalizado en 1992, lo que originó un largo enfrentamiento interno.

Servicios del Estado

Desde finales del siglo XIX, en Argelia la escolarización infantil es obligatoria. En una primera etapa los niños estudian en los liceos franco-musulmanes, para después continuar su formación en las escuelas superiores o en la Universidad de Argel. Los esfuerzos de los distintos Gobiernos en conseguir la plena alfabetización han dado como resultado que el 70 % de la población de 15 años o más sepa leer y escribir.

En Argelia existen más de 200 hospitales públicos y cerca de un centenar de clínicas privadas. Recientemente se ha creado el Consejo de la Reforma Hospitalaria, cuya misión es analizar los problemas sanitarios del país y planificar el desarrollo de la sanidad pública.

Historia

Argelia bajo el dominio de romanos y de árabes

Los bereberes son los primeros habitantes conocidos en Argelia. Su arraigo a la tierra los llevó a oponerse con tenacidad a cualquier tipo de invasión externa y a defender su cultura y su lengua. La situación geográfica del país pronto convirtió a este territorio del norte de África en un punto estratégico, lugar de paso de comerciantes y navegantes. De este modo, los pueblos fenicios y cartagineses intentaron establecer sus factorías en la costa, pero sólo los romanos conseguirían el dominio de la zona. Bajo el poder del Imperio romano, Argelia vivió una de sus épocas de mayor esplendor, gracias a la urbanización de las ciudades y a la modernización y extensión de los cultivos. Este periodo de prosperidad fue viniéndose abajo al compás de la decadencia del Imperio. Durante las centurias siguientes, Argelia cayó bajo la influencia bizantina, y más tarde, en la segunda mitad del siglo VII, bajo el poder árabe.

Vista aérea de las ruinas romanas de Tipasa.

Al igual que les sucedió a cartagineses, fenicios y romanos, los árabes tuvieron que hacer frente a la oposición bereber. Una vez dominada la zona norte del territorio, los árabes (almorávides y almohades) integraron estas conquistas en sus imperios, dotando a Argelia de un nuevo idioma y una nueva religión, que aún hoy perdura en gran parte del país. En el siglo XVI, la amenaza de una invasión española obligó a los argelinos a pedir ayuda a los corsarios turcos. Hasta aproximadamente principios del siglo XVII, Argelia estuvo bajo la protección del Gobierno otomano. Durante este periodo se controló toda la zona del Mediterráneo y se fomentó la piratería.

Colonización francesa y guerra de independencia

Un importante contingente del Ejército francés se asentó en suelo argelino en 1830. La colonización francesa de la zona comenzó primero por el norte, y después se fue adentrando en el interior hasta conseguir, en 1871, el control de todo el territorio. Los galos arrastraron con ellos a un millón de europeos, entre los que había un cuantioso porcentaje de italianos y españoles.

A pesar de ciertos adelantos económicos, la política colonial francesa no favoreció al pueblo argelino: los campesinos fueron desposeídos de sus tierras, el sistema educacional se suprimió y los nuevos dirigentes eliminaron a los líderes tradicionales. Desde el Gobierno galo se buscó la igualdad entre colonos y autóctonos con la concesión de un estatuto especial, pero todo quedó en un proyecto. En este ambiente de descontento generalizado se inició la génesis del movimiento de liberación, que se desarrollaría a partir de 1920. Con el surgimiento, en 1954, del FLN, comenzó la lucha de liberación.

El pueblo argelino tuvo que enfrentarse a una larga y durísima guerra de ocho años antes de conseguir, en 1962, su independencia de Francia. Durante los primeros años de la contienda, el Gobierno central desplegó su fuerza militar en todo el país y se vivieron auténticas masacres, lo que vaticinaba una guerra extremadamente violenta. La metrópoli se resintió de ello, y la crisis argelina condujo al poder en Francia a Charles de Gaulle. Las medidas adoptadas por el recién nombrado presidente francés no gustaron a la población europea de Argelia, que se sublevó. Mientras los actos terroristas se sucedían, los dos grupos enfrentados iniciaban una ronda de negociaciones que culminaría con la convocatoria de un referéndum de autodeterminación el 1 de julio de 1962. Sólo 48 horas más tarde, el 3 de julio, se proclamaba la independencia de Argelia; dos días después, el 5 de julio, los acuerdos de Evian certificaban el reconocimiento oficial de la emancipación.

La Argelia independiente

Ben Bella, líder del FLN, fue nombrado primer presidente de la Argelia independiente. Tras el conflicto bélico, los opositores al nuevo régimen se vieron obligados a huir del país. En total abandonaron Argelia un millón de individuos: los denominados pieds-noirs, argelinos con raíces europeas o judías, y los harkis, argelinos que habían luchado o trabajado con las fuerzas francesas.

El programa político-económico-social de las nuevas autoridades argelinas estaba orientado a la exportación de petróleo y la autogestión de las grandes propiedades y empresas, pero Ben Bella apenas pudo llevarlo a cabo. En 1965, tras un golpe de Estado, fue derrocado por el coronel Huari Bumedián, que se mantuvo en el poder hasta su muerte en 1978. Durante la era Bumedián, Argelia entró a formar parte de las organizaciones panárabes y del movimiento de países no alineados.

Chadli Benjedid accedió a la presidencia en 1979. Continuó con la gestión de su predecesor en materias económicas y sociales, pero introdujo un importante cambio político: la apertura del sistema de partidos. Esta medida permitió que el FIS se presentara a las elecciones municipales de 1991. Tras conseguir la victoria en estos comicios, triunfó también en la primera vuelta de las legislativas de ese mismo año. Este resultado, que suponía entregar el poder a un partido de tendencia extremista, no fue aceptado por el Ejército argelino, que llevó a cabo un golpe de Estado, con la consiguiente dimisión de Benjedid, la supresión de la segunda ronda electoral y la ilegalización del FIS. Como respuesta, el FIS dio inicio en 1992 a una serie de atentados que desembocó en una guerra civil no oficial que ocasionó miles de muertos.

Diferentes nombres se sucedieron al frente de la nación: Mohamed Budiaf (asesinado en 1992), Alí Kafi y el general Liamín Zerual, que subió al poder en 1994 y convocó elecciones en 1999. El resultado de estos comicios, a los que no se presentaron los grupos opositores, otorgó la presidencia a Abdelaziz Buteflika, el candidato gubernamental. Durante su mandato, Buteflika propició un proceso de reconciliación aún inconcluso. Fue reelegido con una amplia mayoría en los comicios de 2004.

Tras una operación del Ejército argelino, en enero de 2005 se produjo el desmantelamiento efectivo del rebelde Grupo Islámico Armado (GIA), con la detención de su principal dirigente, Nourredin Budiafi. En los años siguientes se produjo una progresiva normalización de la situación política y social argelina, con un reconocimiento por parte del Gobierno de las singularidades de la región de Cabilia.

No obstante, la creciente actividad de grupos salafistas afines a Al Qaeda en algunas zonas del país supuso un recrudecimiento de la amenaza de desestabilización terrorista. En febrero de 2007 se produjeron varios atentados con bomba en Argel, y el Ejército argelino organizó varias acciones de represalia contra los grupos islamistas operativos en el país. Las elecciones parlamentarias de mayo, saldadas con una renovación de la mayoría absoluta de las fuerzas progubernamentales, se vieron envueltas en diversos incidentes.

Los atentados de grupos próximos a Al Qaeda se mantuvieron a lo largo de 2008 y 2009, un año en el que el presidente Buteflika accedió a un tercer mandato al frente del país. En 2011 se sucedieron protestas callejeras contra el Gobierno argelino, ante las cuales Buteflika prometió medidas de renovación del régimen y levantó el estado de emergencia vigente en el país desde 19 años atrás. El FLN obtuvo la victoria en las elecciones legislativas de mayo de 2012, con una amplia ventaja sobre los partidos de la oposición. En enero de 2013, un ataque organizado por un grupo islamista ligado a Al Qaeda y llegado desde Malí contra una instalación de gas natural de la British Petroleum en la región de In Amenas terminó con el asalto al lugar por las Fuerzas Especiales argelinas y la muerte de al menos cuarenta rehenes civiles y una quincena de sus secuestradores.

El veterano presidente argelino Buteflika sufrió un accidente cerebrovascular en abril de 2013 y hubo de abandonar temporalmente el país para recibir tratamiento especializado en Francia. Al cabo de cuatro meses, regresó a Argelia y, a pesar de sus serios problemas de salud, concurrió una vez más a las elecciones presidenciales celebradas en abril de 2014. Resultó elegido con el 81 % de los votos en unos comicios que fueron boicoteados por buena parte de las fuerzas opositoras.

Sociedad y cultura

El dominio romano dejó huellas importantes en el norte del país. De esta época se conservan tres recintos que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) ha catalogado en sus listas de Patrimonio de la Humanidad: los restos de las ciudades de Jemila (la antigua Cuicul), Timgad y Tipasa.

Ruinas romanas de Timgad, una de las declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La cultura de Argelia vivió su momento de mayor esplendor entre los siglos XII y XIII, bajo el dominio de los almohades. En la producción literaria de este periodo sobresalió la obra de dos grandes poetas: al-Qalamí e Ibn al-Qafún.

Vista del puerto de Argel, capital de Argelia

Paralelamente a este auge literario, se continuaron desarrollando distintos estudios en los campos de las ciencias, la teología, la historia y el derecho. Con la colonización francesa en 1830, la cultura argelina experimentó un cambio importante, pues poco a poco casi todos los textos, tanto literarios como educativos, se fueron redactando en francés. La tendencia se invirtió de nuevo a partir de la independencia, cuando escritores como Farouk Ksentini, Mahieddine Bachetarzi y el poeta Mohamed al-Id recuperaron para sus obras la lengua árabe.