Nigeria

Nigeria es el país más poblado de África y una de las mayores economías del continente. Conformado por múltiples pueblos que le aportan una extraordinaria diversidad racial, lingüística y cultural, Nigeria afronta el siglo XXI con la necesidad de superar definitivamente su pasado militarista y consolidar la incipiente democracia, que le ha de servir de trampolín para alcanzar la eterna promesa del desarrollo.

Bandera de Nigeria.

Medio físico

Nigeria está situada en la costa occidental del África central, en pleno golfo de Guinea. Sus 923.768 kilómetros cuadrados limitan por el norte con Níger; por el este, con Chad y Camerún; y por el oeste, con Benín. Por su lado sur, 853 kilómetros de costa lo unen al océano Atlántico.

En buen parte, el relieve de Nigeria es bajo. Por el noroeste se extiende la llanura de Sokoto, y junto al lago Chad, al nordeste, la llanura de Borno. La zona costera, incluyendo el delta del Níger, forma una extensa depresión de más de 25.000 kilómetros cuadrados. La zona central está ocupada por la meseta de Jos, gran superficie de roca volcánica salpicada de aisladas colinas y montañas. Su punto más elevado lo alcanza el Shere, con 1.781 metros, aunque el techo de Nigeria (el monte Chapal Wadi, de 2.419 metros de altitud) se encuentra al sudeste, en la cadena montañosa que comparte con Camerún.

La mencionada meseta de Jos divide al país en dos cuencas hidrográficas. En la zona sur, el gran Níger, procedente de Camerún, se une con su afluente, el Benue, para desembocar juntos en el océano Atlántico. En el norte, la segunda cuenca reúne a los ríos que evacuan en el lago Chad y otros adyacentes. La zona costera, donde el delta del Níger separa el golfo de Benín del golfo de Biafra, acoge cauces de menor importancia, como el Ogun o el Cross, además de lagos y áreas pantanosas.

Delta del río Níger.

La ubicación geográfica de Nigeria le brinda un clima tropical, caracterizado por altas temperaturas y elevada humedad ambiental. En el sur, la cercanía del mar proporciona unas temperaturas suaves y relativamente constantes, entre 20 y 33 ºC, así como una elevada humedad y una larga temporada de lluvias, entre marzo y noviembre. Un poco más breve, de mayo a septiembre, es esta temporada en el norte, donde la presencia del harmattan, viento cálido y seco procedente del Sahara, condiciona un clima mucho más seco.

Flora y fauna

La situación geográfica de Nigeria, atrapada entre el mar y el desierto, configura la existencia de diversos ecosistemas, distribuidos en una curiosa disposición de sucesivas bandas o capas, en función de su cercanía a uno u otro entorno.

En el borde más próximo a la costa, el terreno está ocupado en su mayor parte por ciénagas, pantanos y zonas de manglares. La siguiente franja la ocupan densos bosques tropicales, alimentados por el calor húmedo de la zona. Aquí crece la palma, cuyo aceite es de gran peso en la economía del país. En ciertos lugares del sudeste, la vegetación original ha sido eliminada para crear plantaciones de palma, cacao y caucho.

Un poco más al norte, la exuberancia comienza a desaparecer, y se sustituye por la pradera tropical, interrumpida con frecuencia por bellos ejemplares de baobabs o tamarindos. Estos árboles son más escasos a medida que la sabana se hace más pobre.

En la última banda, en el límite norte, la vegetación prácticamente ha desaparecido, en parte debido al clima, en parte por la implementación de cultivos intensivos. En esta zona se aprovechan los escasos pastos para el pastoreo.

En tiempos pasados, la vida salvaje, integrada en su hábitat, variaba también en cada zona. Propios de las áreas boscosas eran los elefantes y los chimpancés, mientras que en la sabana habitaban camellos, antílopes, hienas, leones y jirafas. Actualmente, estos animales sólo se encuentran en estado salvaje en entornos protegidos, como los parques nacionales de Yankari, en el nordeste; Gashaka Gumpti, en el este; y Río Cross, en el sudeste. Sí pueden hallarse en total libertad multitud de aves como buitres, milanos o loros grises. Los ríos albergan, además, una variada fauna, entre la que se cuentan cocodrilos, hipopótamos y una gran diversidad de peces.

Entre la fauna de los ríos nigerianos se encuentran los cocodrilos.

Población

Demografía

Un país tan extenso y poblado como Nigeria, con más de 181 millones de habitantes, alberga inevitablemente una amplia y rica diversidad en cuanto a organización social y estilo de vida se refiere.

Cada vez un mayor número de individuos vive en ciudades, desorbitadamente expandidas en barriadas y suburbios. Abuja, la capital desde 1992, no es, con sus apenas cien mil habitantes, ni con mucho el mayor centro poblacional, posición que ocupan ciudades como Lagos (antigua capital y gigantesca metrópoli de más de diez millones de almas) y las superpobladas Ibadán y Benin City, en el sur, y Kano, Sokoto y Maiduguri, en el norte. La amplia franja central se encuentra, sin embargo, bastante despoblada. En las zonas rurales, los moradores establecen asentamientos de variadas estructuras en función de su adscripción étnica, aunque, en general, las villas son pequeñas y dispersas.

Nigeria cuenta con una población muy joven: casi la mitad tiene menos de 15 años, y la edad media es de 18. Esta distribución se debe a una espectacular reducción de la mortalidad infantil y juvenil lograda en la segunda mitad de la pasada centuria. La mortalidad general, sin embargo, es aún elevada, y la esperanza de vida apenas supera los 53 años.

La composición racial de las tierras nigerianas es también múltiple y variada. Moran en el país más de 250 pueblos, que mantienen un arraigado sentido de pertenencia a su grupo y apego a la tierra.

Los hausa-fulani, dos pueblos fundidos en uno, proceden del norte, y son el grupo más numeroso, en torno al 30 % de la población. Los yoruba, otro pueblo autóctono que vive en la zona sudoeste, fueron los primeros en asentarse en ciudades. En el sudeste encontramos a los igbo, un pueblo de tradición más disgregada que los anteriores. Estos dos últimos grupos suponen, aproximadamente, un 20 % de la población nigeriana cada uno. En porcentajes mucho más pequeños se encuentran otros grupos raciales, como los kanuri, ibibio, tiv, edo, etc. En la extensa zona central habitan otros múltiples grupos étnicos, tan dispersos y fraccionados que resulta difícil su caracterización.

Lengua

Aunque el inglés es el idioma oficial, no es frecuente escucharlo fuera de las ciudades, e, incluso en ellas, sólo en ambientes oficiales. De hecho, los más de 400 idiomas nigerianos se organizan en tres grandes grupos lingüísticos: el níger-congo, que comprende el gran subgrupo kwa; el nilo-sahara, cuyo principal representante es el kanuri; y el afro-asiático, al que pertenece, entre otros, el hausa, lengua franca e idioma más hablado del país. Algunas de estas lenguas tienen más de cuatro mil años, mientras que otras son mucho más modernas.

Religión

El estado nigeriano es aconfesional, y recoge la libertad religiosa en su Constitución. Casi la mitad de la población es de observancia islámica, religión que tiene mayor predicamento en el norte. Cerca del 40 % son cristianos, fundamentalmente católicos.

El 10 % restante practica cultos tradicionales de carácter animista, ritos de gran influencia, a veces conflictiva, entre los cultos mayoritarios. Prohibida durante siglos, actualmente es más visible la adoración al dios supremo, revelado bajo diferentes nombres: Allah en hausa, Olurun u Olodumare en yoruba y Chukwu en igbo.

Economía y comunicación

Datos económicos

La economía nigeriana es una de las más potentes del continente, gracias fundamentalmente a la explotación de petróleo que, a partir de la década de 1970, permitió el despegue de la economía moderna. Por desgracia, depender en exceso de las exportaciones del hidrocarburo, descuidando otros pilares como la agricultura, desembocó en una situación de endeudamiento y crisis. En el momento actual, y con la economía sujeta a las inestables fluctuaciones internacionales del precio del crudo, el Gobierno trata de contener la deuda externa y luchar contra la corrupción mediante medidas de privatización, diversificación y ahorro.

A pesar de la aparente prosperidad, la realidad es que más del 60 % de la población se encuentra bajo el umbral de la pobreza. Los habitantes de las zonas rurales viven de la agricultura de subsistencia, mientras que el Estado precisa de las importaciones para alimentar a la creciente población urbana.

La producción agrícola consiste sobre todo en aceite de palma, cacao, caucho, cacahuetes y arroz. La cría de ganado es escasa y se sustituye por la pesca, frecuente en la costa marítima y en el lago Chad. La minería es uno de los puntales de la economía nigeriana. Se explota estaño, mineral de hierro, cal, cobre, oro y piedras preciosas. Uranio y carbón son reservas aún por aprovechar, al igual que el gas natural. La energía de consumo se extrae principalmente de las centrales hidroeléctricas.

Uno de los productos destacados de la producción agrícola nigeriana son los cacahuetes.

La industria es el segundo sector de más crecimiento. Las mayores fábricas trabajan en alimentación, cemento, textiles o bebidas y en gran medida dependen de capital extranjero. Las máximas concentraciones industriales del país se hallan en el sur, en Lagos y en Port Harcourt.

El comercio con los países del entorno es bastante escaso. Tanto las exportaciones (crudo, coco, caucho) como las importaciones (alimentación, maquinaria, artículos de consumo) se realizan con los Estados Unidos y con la Unión Europea.

La extensa y antigua red de carreteras nigeriana presenta un estado deficitario, aunque se prioriza su uso frente al del ferrocarril, debido a la escasez y lentitud de sus dos principales líneas. También es de importancia el transporte fluvial. El gran río Níger es navegable en su segunda parte, tras su unión con el Benue, y otros ríos lo son en época de lluvias. El transporte marítimo se canaliza a través de los puertos internacionales de Lagos y Port Harcourt. Lagos y Kano soportan el mayor volumen de tráfico internacional aéreo. Las capitales de estado, casi todas con aeropuerto, están conectadas por líneas regulares.

Vista de la ciudad de Lagos, la antigua capital y la más superpoblada del país.

Comunicación

En Nigeria se publican más de cuarenta periódicos, incluidos los diarios y los semanales. La televisión y la radio estatal cubren todo el país, con emisiones en inglés y en algunos de los idiomas mayoritarios (en ocasiones hasta 25). Televisiones y radios privadas cubren el resto de la demanda. La red telefónica, sin embargo, es insuficiente y deficitaria. Internet cuenta con cerca de 44 millones de usuarios.

Administración y política

División territorial, forma de gobierno y partidos políticos

Nigeria se divide administrativamente en 36 estados y un territorio, el de Abuja, la capital federal. Esta prolija división responde a la necesidad política y social de contemplar la existencia de variadas realidades sociales y étnicas, fuente de conflicto en el pasado. De hecho, la Constitución contempla la posibilidad de modificar esta organización si resultara conveniente.

El presidente de la República Federal de Nigeria ejerce además el cargo de presidente del Gobierno, a la cabeza de su gabinete ejecutivo. La Asamblea Nacional es bicameral, con el Parlamento formado por 360 miembros y el Senado por 109. Ambas cámaras son elegidas por representación estatal para un periodo de cuatro años.

Bajo administración federal, los estados gozan de una considerable autonomía. En un nivel inferior, la administración local se rige en ciertos aspectos por leyes ancestrales, perviviendo aún los consejos de sabios en las aldeas o la jerarquización por grupos de edad.

También en el poder judicial conviven varios sistemas. Las leyes nigerianas siguen el modelo anglosajón, mientras que muchos asuntos de índole familiar o personal se dirimen en tribunales tradicionales; además, la sharia o ley islámica es de aplicación en doce estados del norte.

Tras décadas de prohibición de los partidos políticos, desde 1999 Nigeria disfruta del multipartidismo. A principios de la década de 2010, las dos formaciones más importantes son el Partido Democrático del Pueblo, en el poder, y el Partido de Todos los Pueblos de Nigeria, principal grupo de la oposición.

Servicios del Estado

La enseñanza es competencia federal, y la educación primaria y secundaria son obligatorias y gratuitas. Desde la independencia, el número de escolares ha aumentado espectacularmente, y también ha habido un crecimiento notable de las cifras de alumnos universitarios. De las dos universidades con que contaba el país en 1960 se ha pasado, en la actualidad, a más de cincuenta, la mayoría de ellas públicas.

A pesar de las mejoras, el sistema educativo no está exento de deficiencias: pocos profesores, escasamente cualificados y pésimamente remunerados, componen un panorama que trata de subsanarse mediante el refuerzo de capital privado.

La sanidad es un problema aún más grave para el Gobierno nigeriano. La gran concentración poblacional en las ciudades, que causa un caótico y mal cuidado crecimiento, y las dificultades inherentes a las zonas rurales (falta de agua potable, cauces contaminados, etc.) configuran unas muy malas condiciones higiénicas, que provocan que enfermedades infecciosas y endémicas como la malaria sean la principal causa de muerte.

A esta difícil situación se une la inadecuación de la atención sanitaria, escasa de instalaciones, personal y materiales. A pesar de que se han introducido mejoras, y que cada metrópoli cuenta con hospitales públicos y privados, el servicio continúa siendo deficitario, tanto en las ciudades como fuera de ellas.

Historia

De los orígenes a la independencia

Existen pruebas arqueológicas de la existencia de moradores en estas tierras desde hace más de diez mil años, aunque son muy posteriores las culturas de las que pueden describirse las características distintivas.

Desde el siglo IX de nuestra era, diferentes pueblos desarrollaron aquí sus civilizaciones, todas las cuales recibieron, a partir del siglo XI, la influencia islámica que llegaba a través del Sahara. El gran reino de Kanem-Borno, en torno al lago Chad, fue uno de los más poderosos de toda el África central. Los yoruba establecieron varias monarquías sucesivas, la última de ellas la de Benín, en torno al siglo XV. La etnia hausa se estableció al norte de la meseta de Jos, y su centralizada monarquía vio su fin entre los siglos XVII y XVIII. En las zonas centrales del territorio y en algunos puntos de la costa, diferentes pueblos establecieron asentamientos más pequeños y descentralizados.

A principios del siglo XIX, el culto islámico ya se encontraba bien asentado, sobre todo en las zonas del norte. En un intento por extender y purificar la práctica religiosa, se decretó una yihad o guerra santa cuya consecuencia fue la creación de un califato, con capital en Sokoto, que unificaba una buena parte de lo que posteriormente constituiría Nigeria.

Aunque la esporádica presencia europea se había manifestado en el país desde cuatro centurias antes, mediado el siglo XIX diversos factores políticos y comerciales llevaron al Reino Unido a involucrarse en un protectorado que, progresivamente, culminó con la total ocupación colonial de Nigeria en 1919.

La Nigeria independiente

Esta situación se extendió hasta la década de 1950, en la que movimientos independentistas brotaron con fuerza. Aunque los británicos trataron de satisfacer las demandas mediante reorganizaciones administrativas, el proceso era imparable y la emancipación se materializó en 1960. Tres años más tarde, se proclamó la república y se aprobó una nueva Constitución. De aquí surgió un estado dividido en tres grandes regiones: Hausa-Fulani en el norte, Yoruba al oeste e Ibo en el este.

Las rivalidades raciales, sin embargo, apenas tardaron en resurgir, y en 1966 una intervención militar se hizo con el poder. La solución a la diversificación del país fue la división del mismo en doce estados, tratando de fragmentar la unidad de los grupos raciales tradicionales. Contra esta medida reaccionó el pueblo ibo en 1967: tres de los estados del este se separaron unilateralmente del resto del país y constituyeron la República de Biafra. Tras una cruel guerra que provocó grandes masacres y hambrunas, Biafra hubo de rendirse en 1970.

A pesar del final de la contienda, la inestabilidad política continuó presidiendo Nigeria. Los golpes de Estado y los Gobiernos militares se sucedieron ininterrumpidamente, con breves periodos de conatos democráticos, durante las décadas de 1970 y 1980. En 1985, el general Ibrahim Babangida se hizo con el poder, prometiendo una transición democrática que incumplió en 1993, al anular los resultados de unas elecciones libres en las que había resultado vencedor Moshood Abiola, líder opositor al Gobierno militar, que poco después murió en la cárcel. A continuación tomó el relevo el general Sani Abacha, que inició una política mucho más represiva y violenta.

Fallecido Abacha en 1998, se llevaron por fin a efecto las prometidas reformas democráticas, que cristalizaron en los comicios de 1999, de los que salió vencedor el general retirado Olusegun Obasanjo. El aperturismo político se vio frenado en 2000 tras varias sentencias de muerte por lapidación resultantes de la aplicación estricta en algunos estados de la sharia, hecho que provocó notorias protestas internacionales. Obasanjo fue reelegido en las elecciones de 2003.

En mayo de 2007 tomó posesión como nuevo presidente Umaru Musa Yaradua, del Partido Democrático Popular, tras la celebración de comicios presidenciales. La entrega del poder del anterior mandatario, Obasanjo, a Yaradua fue la primera entre dos civiles en la historia del país.

En agosto de 2008, Nigeria puso fin a un largo conflicto fronterizo con la vecina Camerún al hacer entrega formalmente a este país del territorio en disputa de la península de Bakassi. A finales de este año, el Estado nigeriano acusó seriamente la crisis económica internacional, que se vio acompañada de un marcado descenso de los precios del petróleo. La disminución de los ingresos por venta de petróleo obligó al Gobierno a drásticos recortes presupuestarios.

A finales de 2009, el presidente Yaradua se desplazó a Arabia Saudí para recibir tratamiento de una grave afección cardiaca. Fue relevado interinamente en el cargo por el vicepresidente, Goodluck Jonathan. El fallecimiento del presidente en mayo de 2010 llevó a Jonathan a relevarlo oficialmente en el cargo.

Los enfrentamientos entre facciones musulmanas y cristianas en la ciudad de Jos en los primeros meses de 2010 provocaron varios centenares de víctimas mortales y llevaron a las autoridades del estado, Plateau, a decretar el estado de excepción. Los disturbios se prolongaron en Jos durante todo el año, antes de que, en marzo de 2011, Goodluck Jonathan venciera en las elecciones presidenciales y renovara su mandato como jefe del Estado nigeriano. El Ejecutivo bajo su dirección inició negociaciones para abrir un proceso de pacificación con el grupo islamista Boko Haram, considerado uno de los instigadores de los enfrentamientos interétnicos en el norte de Nigeria.

Los ataques y atentados reivindicados por Boko Haram se sucedieron durante los primeros años de la década de 2010 y causaron varios centenares de muertos. El presidente Jonathan se vio instado a declarar el estado de emergencia en los estados del norte de Yobe, Borno y Adamawa, a los cuales envió contingentes militares para contener la actividad islamista. Uno de los sucesos más luctuosos fue el asesinato, en julio de 2013, de 22 alumnos en una escuela de estudios secundarios de Yobe, presuntamente organizado por Boko Haram.

Las acciones violentas de este grupo fundamentalista islámico fueron determinantes en la evolución política en Nigeria en los años siguientes. Sus contingentes armados lanzaron continuos ataques contra la población civil y ordenaron secuestros masivos de niñas y jóvenes, como el perpetrado en abril de 2014 cuando más de 200 alumnas fueron raptadas en una escuela de Chibok, en el estado nororiental de Borno. Boko Haram, que declaró la fundación de un califato en los territorios del nordeste de Nigeria bajo su control, se oponía a la escolarización de las niñas y defendía la aplicación estricta de la ley islámica.

Según datos de Amnistía Internacional, este grupo radical había sido autor en los últimos años de la muerte de unos 5.500 civiles y del secuestro de unas dos mil mujeres. Para combatirlo, el ejército nigeriano recibió el apoyo de una fuerza panafricana constituida por tropas de Chad, Camerún, Benín y Níger. Las incursiones militares conjuntas contra los predios de Boko Haram permitieron, a lo largo de 2015, liberar a varios centenares de mujeres y niños recluidos contra su voluntad en el bosque de Sambisa.

En marzo de 2015 se celebraron elecciones presidenciales en Nigeria. El dirigente opositor Muhammadu Buhari logró una inesperada victoria sobre el presidente saliente, Goodluck Jonathan, y se convirtió en el nuevo jefe del Estado nigeriano. De esta forma, el Partido Democrático Popular fue expulsado del poder después de haber gobernado el país desde 1999.

El presidente Buhari designó un Gobierno integrado por varios tecnócratas en el estratégico sector de la economía y la energía. El brusco descenso en los mercados internacionales de los precios del petróleo, principal producto de exportación nigeriano, generó tensiones y desequilibrios en las cuentas públicas del Estado. A ello se añadieron los efectos de ataques con bombas de organizaciones disidentes contra las infraestructuras estatales de gas y petróleo.

A principios de 2019 se celebraron sin incidencias elecciones presidenciales y legislativas. Buhari fue reelegido como máximo mandatario del país con más del 55 % de los votos.

Sociedad y cultura

Nigeria ofrece, tanto en sus ciencias y artes como en su vida cotidiana, la atractiva mezcolanza que le proporciona la combinación de su extensa variedad de culturas. Aunque en épocas pasadas las costumbres indígenas fueron silenciadas por los grupos que ocupaban el poder (principalmente los sectores islámico y europeo), en los últimos años intelectuales y artistas se han unido en un gran esfuerzo de recuperación, estudio e innovación de la diversidad cultural tradicional.

Máscara ceremonial nigeriana.

Literatura

Con la independencia del país, las letras nigerianas vivieron un notable florecimiento, en el que destacaron figuras como Chinua Achebe, Buchi Emecheta y Amos Tutuola. No obstante, la personalidad literaria más representativa es Wole Soyinka, que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1986, convirtiéndose en el primer escritor africano distinguido con tal galardón. Durante la época de la dictadura, el autor de La muerte y el caballero del rey estuvo encarcelado durante más de veinte meses.

Artes escénicas y música

Las danzas y canciones populares son algunas de las artes que en la actualidad están recibiendo más impulso. Respetando las peculiaridades de cada grupo étnico, diversos organismos como el Instituto Nigeriano de Música, las universidades de Ibada e Ife o la Escuela de Bellas Artes recuperan los instrumentos tradicionales, de viento y percusión, para devolver la música ancestral a los actos públicos y sociales. En otro nivel, músicos de gran aceptación popular y proyección internacional como King Sunny Ade o Fela Anikulapo Kuti mezclan en sus canciones sonidos tradicionales con músicas actuales y mensajes comprometidos.

Dentro de la música nigeriana, la percusión tiene una gran importancia.

Deportes

Los tres deportes más populares en Nigeria, el fútbol, el boxeo y el atletismo, fueron implantados por los ingleses durante la época colonial. En las últimas décadas, el deporte se convirtió en un medio no sólo de diversión, sino también de reconocimiento internacional. El fútbol dio a Nigeria la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996, primera máxima presea obtenida por el país en unas Olimpiadas.