Albania

Debido a su situación geográfica, la República de Albania ha sido frecuente campo de operaciones de las intenciones expansionistas de distintos imperios y naciones desde la antigüedad, y ha sido invadida por los romanos, los pueblos bárbaros, los turcos, los italianos y asumida dentro del bloque socialista durante la guerra fría.

Bandera de Albania.

Medio físico

Albania está situada al oeste de la península balcánica, en la costa oriental del estrecho de Otranto. Limita al norte con Montenegro, al noreste con Serbia, al este con Macedonia y al sudeste con Grecia. En el oeste sus costas están bañadas por el mar Adriático y por el Jónico.

Shqipërisë, nombre del país en lengua local que significa «hijos de las águilas», tiene una superficie de 28.748 kilómetros cuadrados.

En el relieve del país se puede distinguir una llanura litoral de unos 30 kilómetros de anchura media, dispuesta frente al mar Adriático, que cuenta con lagos y marismas y que está formada por sedimentos; una zona interior montañosa, llamada cordillera de Gramos o Alpes albaneses, donde se levantan las cumbres más altas del territorio, llegando a los 2.695 metros del Golem Korab, y varias cuencas situadas en el centro del país compuestas por materiales blandos procedentes de la erosión.

Panorámica de la zona montañosa de Albania (cordillera de Gramos o Alpes albaneses).

El río más largo de Albania es el Drin, con una longitud de 280 kilómetros, cuyo origen está en la región de Kosovo. La red fluvial se completa con los ríos Shkumbin, Seman y Vjosë. Asimismo existen varios lagos, siendo los más destacables el Scutari, el Ohrid y el Prespa.

El clima predominante en el litoral es mediterráneo, con veranos muy calurosos e inviernos húmedos. Sin embargo, al adentrarse en el territorio, los inviernos se vuelven más fríos y los veranos más secos, lo que se debe a la diferencia de altitudes entre la zona de la costa y el interior. Los niveles de precipitación suelen ser muy altos en todo el país, y más en las regiones montañosas.

Flora y fauna

El bosque cubre más de la tercera parte del territorio. En la costa la vegetación es característica de los países mediterráneos, con diversas plantas arbustivas, como el laurel. En el litoral sur crecen cítricos, higueras y olivos. En la zona interior predominan los bosques de robles y pinos y se cultivan múltiples frutos como manzanas, ciruelas y uvas.

Entre la fauna albanesa se pueden encontrar osos, lobos, zorros, cerdos y chacales salvajes. La costa del país atrae a una gran variedad de aves.

Población

Albania tiene una población ligeramente superior a los tres millones de habitantes, con una esperanza de vida de 78 años, una edad media de 32 años y un índice de mortalidad infantil del 1,2 %.

La mayor parte de los albaneses se concentra en la zona costera, mientras que el interior está mucho más despoblado. La densidad demográfica es alta, con una media de más de 100 habitantes por kilómetro cuadrado.

El nivel de urbanización es muy bajo y gran parte del país sigue siendo rural. La ciudad más importante es la capital, Tirana, y el resto de centros urbanos con cierto nivel de desarrollo industrial, como Berat o Krujë, son muy pequeños.

El 82 % de la población es de etnia albanesa, un 1 % de origen griego y el resto está representado por minorías serbias, macedonias y búlgaras principalmente.

Lengua

El idioma oficial es el albanés, de raíces indoeuropeas, cuyo principal dialecto es el llamado tosco; también se habla otro dialecto albanés, gueg, y los idiomas rumano, griego y eslovaco.

Religión

Gran parte de la población profesa alguna religión, a pesar de que en 1967 todas las iglesias y mezquitas se cerraron y se prohibió cualquier tipo de creencia religiosa debido a la represión del régimen comunista. Esto duró hasta la década de 1990, cuando se instauró de nuevo la libertad de culto.

El 56 % de los habitantes es musulmán, un 6 % cristiano ortodoxo y un 10 % católico romano.

Economía y comunicación

Datos económicos

Durante el régimen comunista, la economía del país se basó en planes quinquenales controlados por el Gobierno, que pretendía así fortalecer los distintos sectores productivos. La administración era totalmente intervencionista; las tierras se colectivizaron y se crearon cooperativas estatales para organizar la agricultura; la industria fue nacionalizada y la empresa privada prohibida, al igual que la ayuda y la inversión extranjera. Tras la caída del régimen comunista, la economía se descentralizó y se autorizó la inversión extranjera y la privada.

La mitad de la población se dedica a la agricultura, aunque sólo el 20 % de las tierras son cultivables. Maíz, trigo y otros cereales son los productos más cultivados y la base de la alimentación local junto con las papas y el arroz. La obtención de lana es la actividad más destacable de la ganadería.

En cuanto a los recursos minerales, la zona sudoeste del país es rica en petróleo y gas natural, mientras que el sudeste tiene importantes reservas de minerales metálicos. Energéticamente, Albania cuenta con un gran potencial que lo ha convertido en exportador de energía. Los numerosos ríos del país le han servido para crear grandes plantas hidroeléctricas.

La producción industrial se basa en la fabricación de fertilizantes y materiales de construcción. El desarrollo de este sector se ha visto claramente limitado por las deficiencias en los medios de transporte.

Existen 11 aeropuertos en el país, pero sólo 3 de ellos reúnen pistas e instalaciones adecuadas. Las líneas de ferrocarril cubren 447 kilómetros y las carreteras 18.000 kilómetros, de los cuales más de la mitad no están asfaltados.

Comunicación

A partir de la caída del régimen comunista, los medios de comunicación públicos han entrado en una fuerte competición con los medios privados. Cabe destacar que los grupos políticos o religiosos no pueden poseer estaciones radiofónicas o televisivas propias.

Dentro de la prensa diaria destacan los periódicos Gazete Shqiptara, Koha Ditore, Rilindja Demokratike y Shekulli. Existen tres canales de televisión, uno público y dos privados, y seis estaciones de radio, de las cuales cinco son privadas.

Administración y política

División territorial, forma de gobierno y partidos políticos

Administrativamente, el país se divide en doce condados, incluyendo Tirana, la capital.

La capital albanesa es Tirana. En la imagen, la torre del Reloj y la mezquita de de dicha ciudad.

Según la Constitución albanesa, aprobada en 1998 tras el proceso democratizador que vivió el país durante la década de los noventa del siglo XX, se reconoce la libertad de culto, expresión, asociación, etcétera, poniendo fin al sistema marxista leninista que el país había adoptado en 1945.

El poder ejecutivo está representado por el presidente y el primer ministro; el primero es elegido cada cinco años por el Parlamento, el cual también debe aceptar a los miembros del gabinete presidencial propuestos por el primer ministro y corroborados por el presidente.

La Asamblea encarna el poder legislativo; tiene 140 miembros renovados cada cuatro años, 100 de ellos son elegidos por el voto popular directo, mientras los otros 40 lo son por voto proporcional.

La judicatura está representada por el Tribunal Constitucional, el Supremo y varias cortes de apelación y de distrito repartidas por todo el país.

El Partido Democrático (PD) y el Partido Socialista (PS) fueron los más votados en las últimas elecciones legislativas de 2005.

Servicios del Estado

La educación es obligatoria entre los 7 y los 15 años y gratuita a nivel primario y secundario. El centro más importante en el que se imparte formación superior es la Universidad de Tirana, fundada en 1957.

El servicio de sanidad público se ha desarrollado mucho en los últimos años, lo que se demuestra en el control de muchas enfermedades infecciosas, como la malaria o la sífilis.

Historia

A lo largo de su historia, el territorio albanés ha sido invadido por muchos pueblos e imperios. En el siglo VIII a.C. los griegos empezaron a formar varias colonias, llevando las características de una civilización muy avanzada a la población autóctona. Hacia el siglo III a.C. estas colonias empezaron a decaer, y en el siglo II a.C. Albania fue invadida por el Imperio romano, convirtiéndose en una de sus provincias hasta el siglo V d.C.

Tras la caída del poder romano, el territorio pasó a formar parte del Imperio bizantino, cuyo dominio en la zona de los Balcanes empezó a derrumbarse hacia el siglo XIII.

Jorge Castriota, conocido también como Scanderberg, consiguió rechazar a los turcos durante su gobierno. Sin embargo, al morir, éstos se hicieron con el dominio total del territorio durante cinco siglos, periodo en el que los albaneses asumieron la cultura y la religión islámica.

El Imperio otomano comenzó a descomponerse a finales del siglo XIX y surgieron los movimientos emancipadores en Albania, que finalmente consiguió su independencia en 1912.

Cuando dos años después empezó la Primera Guerra Mundial, los albaneses consiguieron mantener una posición neutral que, sin embargo, no impidió que el territorio fuera invadido por el Ejército italiano.

Tras el conflicto bélico, los intentos por instaurar una democracia liberal en el país fracasaron, y en 1925 se proclamó la monarquía con Ahmed Zogu al frente. En 1939 Benito Mussolini invadió Albania, derrocó al rey y en su lugar nombró a Víctor Manuel III como nuevo monarca, quien mantuvo la corona hasta la derrota del Eje y el fin de la Segunda Guerra Mundial.

En 1946, el Partido del Trabajo, con una orientación ideológica estalinista, ganó las elecciones con Enver Hoxha a la cabeza, quien instauró una república popular de claras tendencias presidencialistas. Durante el régimen de Hoxha, Albania mantuvo una política de aislamiento y se alejó de los foros internacionales. En 1965 se separó de sus aliados soviéticos y de otros países de Europa del este, y en 1978 incluso de la China comunista.

A la muerte de Hoxha, en 1985, Albania retomó relaciones con algunos países occidentales y a principios de la década de 1990 comenzó un proceso de democratización, a pesar del cual la situación económica y social no mejoró, e incluso motivó intentos de emigraciones masivas hacia Italia y Grecia.

En 1991, el Partido Socialista ganó las primeras elecciones multipartidistas, y un año más tarde, Sali Berisha, del Partido Democrático de Albania, se convirtió en el primer presidente elegido democráticamente. Berisha se mantuvo en el cargo hasta 1997, cuando la situación económica del país se hizo insostenible. El alto número de refugiados de la guerra de Kosovo complicó la situación gravemente.

En 1998, con Rexhep Mejdani como nuevo presidente, comenzó un proceso de restauración política y social. En 2002 subió al poder Alfred Moisiu, con la intención de integrar a Albania en las organizaciones e instituciones europeas. En 2005, con Moisiu como presidente, Sali Berisha se convirtió en primer ministro.

En julio de 2007 fue investido como presidente Bamir Topi, en votación parlamentaria. Bajo su mandato, en abril de 2009 Albania ingresó en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y presentó formalmente su candidatura a la integración en la Unión Europea (UE). En las elecciones parlamentarias de julio de ese año resultó vencedor el Partido Democrático liderado por Sali Berisha, quien revalidó su cargo de primer ministro frente a las protestas de los opositores; éstos lanzaron una campaña de desobediencia civil para denunciar irregularidades. En este marco, Albania vio pospuestas sus aspiraciones de integrarse en la Unión Europea, aun cuando los organismos europeos suavizaron las condiciones para la obtención de visados de los albaneses. En junio de 2014, la población y la clase política recibieron con entusiasmo la aprobación de la candidatura de Albania para su ingreso futuro en la UE, después de que las autoridades europeas consideraran que se cumplían los avances reclamados en los aspectos relacionados con lucha contra la corrupción y la delincuencia organizada en el país.

En política exterior, las tensiones entre Albania y Serbia derivadas del conflicto en Kosovo experimentaron un inesperado agravamiento en octubre de 2014 cuando, en el transcurso de un partido de fútbol disputado en Belgrado entre selecciones nacionales de estos dos países, un pequeño avión no tripulado (“dron”) sobrevoló el estadio con una bandera de la “Gran Albania”. El encuentro fue suspendido cuando se produjo una violenta refriega entre los jugadores. El primer ministro albanés, el socialista Edi Rama, quien había accedido al Gobierno tras la victoria de su partido en las elecciones de junio de 2013, cursó una visita oficial a la capital serbia para apaciguar los ánimos.

Sociedad y cultura

Las expresiones culturales y artísticas albanesas se han visto influenciadas por todos los invasores que han pasado por su territorio, desde los griegos hasta los turcos.

Durante los últimos años, el Gobierno se ha preocupado por mantener y fomentar la cultura y el folklore del país, en el que existen más de 4.300 centros o instituciones de carácter cultural de distintos tipos, entre los que destacan la Biblioteca Nacional, el Ballet, el Teatro Nacional y el Coro Estatal.

Los escritores con mayor reconocimiento internacional son Mihal Grameno e Ismail Kadaré.