Austria

En la región alpina se levanta uno de los países que más han aportado al desarrollo cultural y artístico de Europa. Cuna del vals, histórico bastión de la fe católica y paraíso de los amantes de la música clásica y del esquí, Austria sigue conservando una aureola de romanticismo y de distinción que atrae cada año a su suelo a millones de turistas provenientes de todo el mundo.

Bandera de Austria.

Medio físico

Austria limita al norte con Alemania y la República Checa; al este, con Eslovaquia y Hungría; al sur, con Eslovenia e Italia; y al oeste, con Suiza y el pequeño principado de Liechtenstein. Se extiende sobre 83.870 kilómetros cuadrados.

Gran parte del país (el oeste y el centro) se levanta sobre suelo alpino. Los Alpes centrales, que discurren desde el Tirol hasta cerca de la linde entre Estiria y Baja Austria, comprenden zonas de nieves perpetuas en los Alpes de Ötztal y las Hohe Tauern, formaciones montañosas fronterizas con Italia. El pico más alto de la nación, el Grossglockner (3.797 metros), se ubica en las Hohe Tauern. Entre las montañas alpinas se abren valles profundos como los de Inn, Enns, Salzach y Drava. Las únicas llanuras se encuentran al norte (en el valle del Danubio) y al este (Burgenland). Más arriba del valle danubiano, en dirección hacia la frontera checa, se halla la selva de Bohemia (Böhmerwald). Ésta es una zona montañosa granítica de escasa altura.

Vista aérea del monte Grossglokner, el más alto del país.

El Danubio, que entra en el país tras recorrer el sur de Alemania (nación donde tiene su nacimiento), es el río más importante de los que riegan Austria. El Inn, el Salzach y el Enns son afluentes del Danubio, hacia el que fluyen desde la vertiente norte de los Alpes. Por su parte, el Gail, el Mürz y el Mur corren desde la vertiente sur de la cordillera hacia el Drava, tributario a su vez del Danubio, al que entrega sus aguas ya en tierras serbias.

Los lagos más importantes de la nación son el de Constanza (al oeste, fronterizo con Suiza), el de Neusiedl (al este, fronterizo con Hungría), el Attersee y el Mondsee (estos dos últimos, mucho más pequeños que los anteriores, son exclusivamente austriacos).

Panorámica del lago Mondsee, uno de los más importantes de Austria y no compartido por ningún otro territorio fronterizo.

El clima de Austria es relativamente templado en las zonas más bajas, donde predominan los vientos húmedos del oeste. A medida que se asciende en altura, las condiciones climáticas se convierten en típicamente alpinas: el frío es mucho mayor, lo que hace que las cumbres permanezcan cubiertas de nieve todo el año. La temperatura media anual oscila entre los 6 y los 9 ºC en todo el país. Las lluvias son frecuentes en invierno, siendo en forma de nieve en las zonas de mayor altura. La estación estival se caracteriza por los chubascos ocasionales.

Flora y fauna

En torno a un 40 % de la superficie nacional está cubierta por bosques. Abedules, hayas y robles son algunos de los árboles que pueblan las zonas menos altas del país. Distintas especies de coníferas se encuentran a una mayor altura, en el piso intermedio entre las zonas anteriores y las cumbres alpinas. En la alta montaña habitan el ranúnculo, la genciana, el edelweiss y otras especies vegetales alpinas adaptadas al frío. La fauna alpina de Austria consta de rebecos, ciervos, íbices y otros animales adaptados a la altura.

Población

Demografía

La población de Austria sobrepasa los ocho millones de personas, más de dos tercios de las cuales vive en entornos urbanos. La densidad de población es de 103 habitantes por kilómetro cuadrado. Las zonas más pobladas son las de menor altura, al este y al norte. La esperanza de vida es de 78 años para los hombres y de 84 para las mujeres. La tasa de crecimiento vegetativo de la población austriaca es muy reducida (0,55 %), como consecuencia de la caída experimentada por la natalidad en los últimos cuatro decenios. No obstante, el movimiento inmigratorio ha sido muy intenso en los últimos años. Las ciudades más pobladas de la nación son Viena (la capital federal), Graz, Linz, Salzburgo e Innsbruck.

Graz es, después de Viena, una de las ciudades más pobladas de Austria. En la imagen, vista aérea de su casco antiguo, incluido en la lista del Patrimonio Cultural Mundial de la UNESCO.

La población austriaca es en su mayoría de etnia germánica, aunque es significativo el número de nativos (sobre todo en Viena, pero también en Carintia, Estiria y Burgenland) que tienen apellidos eslavos o húngaros. En Carintia y Estiria existe, asimismo, una minoría de origen esloveno, mientras que en Burgenland destaca la presencia nativa húngara y croata. Otras minorías arraigadas en el país son las de descendientes de checos y eslovacos (que habitan principalmente en la capital) y las de los roma y los sinti (zíngaros), dos grupos de pueblos gitanos. Los inmigrantes extranjeros, que representan casi el 10 % de la población total, son originarios sobre todo de la ex Yugoslavia (destacan los bosnios musulmanes) y de Turquía.

Lengua

La lengua oficial de Austria es el alemán. Todos los dialectos alemanes hablados en el país pertenecen al grupo austro-bávaro, a excepción del correspondiente a Vorarlberg. En este estado del extremo occidental se utiliza un dialecto germánico, muy parecido al hablado en Liechtenstein y en la Suiza germanoparlante.

Religión

La religión más importante en Austria es la católica, a la que se adscriben tres cuartas partes de la población. Existen minorías de protestantes, musulmanes, cristianos ortodoxos, budistas y judíos (la actual comunidad hebrea de Austria no supera las 7.000 personas, frente a las más de 200.000 existentes antes del holocausto nazi).

Economía y comunicación

Datos económicos

Las zonas de cultivo austriacas son escasas, dado lo abrupto de buena parte del país. Los principales productos de la agricultura son los cereales (trigo, cebada y maíz), la remolacha azucarera, las papas o patatas, el vino y las frutas. La ganadería es mayoritariamente bovina, porcina y caballar. La bovina se practica sobre todo en las zonas alpinas, dada la abundancia de pastos. Las extensiones forestales del país albergan numerosas explotaciones madereras.

Las centrales hidroeléctricas austriacas producen cerca de dos tercios de la electricidad generada internamente. El otro tercio de la producción eléctrica se deriva de la quema de combustibles fósiles. El país carece de centrales nucleares. Los principales recursos mineros de Austria son el azufre, el cinc, el antimonio, el tungsteno, el cobre y el gas natural. También existen algunas salinas.

Austria es un país muy industrializado. Las principales industrias nacionales son la metalúrgica, la química, la de maquinaria, la automovilística, la alimentaria y la asociada a explotaciones forestales (maderera y papelera).

Los servicios (banca, turismo, transportes y comunicaciones, etc.) emplean a más de dos tercios de la población austriaca. El turismo aporta notables divisas al país, y tiene una especial relevancia en el tejido económico de las zonas alpinas, sobre todo en los estados occidentales de Vorarlberg y Tirol. Los principales socios comerciales de Austria son Alemania e Italia, y tras ellos el resto de los estados de la Unión Europea (UE), entidad a la que Austria pertenece desde 1995. El país exporta maquinaria y equipamientos, automóviles y componentes, papel y cartón, productos metálicos, productos químicos, alimentos, textiles y acero. Importa maquinaria y equipamientos, automóviles, productos químicos, metales nobles y petróleo y derivados.

Paisaje nevado típico de las zonas alpinas de Austria, donde la nieve permanece presente en las cumbres durante todo el año y constituye un importante atractivo turístico.

La red ferroviaria de Austria mide más de seis mil kilómetros, casi el 60 % de los cuales están electrificados. Los kilómetros de vía estrecha son cerca del medio millar, localizados todos ellos en las zonas alpinas. La ciudad de Viena tiene metro, trenes urbanos y tranvías (su red de tranvías es una de las más extensas del mundo). Las carreteras con pavimentación tienen una longitud total superior a los 200.000 kilómetros, de los que aproximadamente 2.000 son autopistas (las más importantes son la A-1 o autopista del oeste, desde Viena a Salzburgo, y la A-2 o autopista del sur). El principal paso de montaña es el del Brennero, fronterizo con Italia.

La red interna de canales fluviales es de 358 kilómetros. Desde el puerto lacustre de Bregenz, en el extremo oriental del lago Constanza, se puede navegar hasta la ciudad suiza de Basilea surcando el Rin. Tras la terminación en la vecina Baviera en 1992 de las obras del canal Rin-Meno-Danubio, Viena está conectada por vía acuática con el mar del Norte (además de con el mar Negro, donde desemboca el Danubio). Otros puertos fluviales austriacos con acceso al Danubio son los de Enns, Krems y Linz.

El aeropuerto más importante del país es el internacional de Viena, en la cercana localidad de Schwechat. Desde allí existen conexiones aéreas con las principales ciudades de Europa, así como con numerosos destinos de América, Asia y África. Otros aeropuertos son los de Graz, Innsbruck, Klagenfurt, Linz (Aeropuerto Danubio Azul) y Salzburgo.

Comunicación

Los principales periódicos de Austria son el Wiener Zeitung, el Der Standard, el Der Kurier y el Neue Kronen Zeitung, todos ellos editados en Viena. Hay dos cadenas de televisión públicas: ORF 1 y ORF 2. La oferta televisiva se complementa con varios canales privados. La telefonía celular está muy extendida: existe casi un teléfono móvil por persona. Los usuarios de Internet ascienden a casi 5 millones.

Administración y política

División territorial

Austria se divide en nueve estados o länder: Burgenland, Carintia, Alta Austria, Baja Austria, Salzburgo, Estiria, Tirol, Vorarlberg y Viena. Los estados, que cuentan con sus propios parlamentos, están divididos en distritos (Bezirke) y ciudades (Statutarstädte). Los distritos se subdividen en municipalidades (Gemeinden). Las ciudades ejercen en sus respectivas jurisdicciones las mismas competencias que corresponden a los distritos y municipalidades.

Forma de gobierno y partidos políticos

Austria es una república federal parlamentaria. El Parlamento es bicameral, y está integrado por el Nationalrat (Cámara Baja) y el Bundesrat (Cámara Alta o Senado). El Nationalrat consta de 183 diputados, elegidos cada cuatro años por sufragio universal directo. El Bundesrat cuenta con 64 miembros, elegidos por los parlamentos de los estados por periodos de entre cinco y seis años. Se trata de un órgano de representación territorial (en él están representados los länder o estados), que tiene un poder limitado de veto sobre las decisiones tomadas por la Cámara Baja. El jefe del Estado austriaco es el presidente federal, elegido de manera directa por los ciudadanos para un mandato de seis años. El presidente federal se encarga de nombrar al jefe del Gobierno o canciller federal (habitualmente, el candidato de la fuerza política más votada), quien preside las reuniones del Consejo de Ministros. El presidente federal tiene la facultad de destituir por decreto al Ejecutivo.

La Constitución austriaca data de 1920, cuando ya se establecieron las disposiciones más importantes relativas a la estructura federal del estado. Ese texto, conocido como B-VG, ha sido ampliado y enmendado desde entonces en numerosas ocasiones. Durante el periodo nazi se suprimió la B-VG, que fue reemplazada por una nueva ley básica que definía formalmente a Austria como un estado corporativo autoritario. Tras la Segunda Guerra Mundial y la derrota del nazismo, fue restablecida la antigua Constitución.

El sistema judicial austriaco tiene en su base a los tribunales de distrito. Cada provincia cuenta con un Tribunal de Apelación, aunque el encargado de ventilar los recursos en última instancia es el Tribunal Supremo. Los poderes judiciales están asignados a dos jurisdicciones diferentes: la civil y criminal (que consta de tribunales civiles por una parte, y de criminales por otra), y la administrativa y constitucional.

Viena, la capital del estado, es, además, sede de numerosos organismos internacionales. El más importante, las Naciones Unidas, alberga allí las oficinas centrales de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). En la ciudad residen también las sedes de instituciones multinacionales tan destacadas como la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Palacio de Schönbrunn, en Viena, la capital de Austria, su centro político y económico, sede de numerosas organizaciones internacionales y uno de los referentes mundiales de la música.

Los partidos políticos más importantes de Austria (citados todos ellos por sus siglas en alemán) son el Popular (ÖVP, de ideología cristianodemócrata), el Socialdemócrata (SPÖ), el Liberal (FPÖ, de extrema derecha), la Alianza por el Futuro de Austria (BZÖ, formación escindida de la anterior en 2005) y Los Verdes (ecologistas).

Servicios del Estado

La educación es obligatoria en Austria desde los 6 hasta los 15 años de edad. La escuela primaria tiene una duración de cuatro años. A continuación figura el primer tramo de la enseñanza secundaria, que consta de otros cuatro cursos para alumnos de entre 10 y 14 años. La secundaria superior, no obligatoria, abarca otro cuatrienio, hasta los 18 años de edad, y cuenta con cuatro modalidades que dan acceso a la universidad. Una alternativa al segundo tramo de secundaria es la formación vocacional, que se extiende a lo largo de un quinquenio. Las escuelas privadas, mayoritariamente dirigidas por la Iglesia católica, representan sólo el 10 % del total de centros de enseñanza primaria y secundaria.

Buena parte de las universidades más importantes del país se encuentran en Viena: es el caso de la Universidad de Viena, de la de Artes Aplicadas, de la de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida Aplicadas, de la Sigmund Freud, de la de Tecnología y de la de Economía y Administración de Empresas. Fuera de la capital destacan las universidades de Graz, la de Graz de Tecnología, la de Salzburgo y la de Klagenfurt. Otras instituciones de enseñanza superior de renombre son la Academia de Bellas Artes y la Academia Diplomática, ambas radicadas en Viena.

La sanidad austriaca es una de las más modernas y eficientes de Europa. Los gastos sanitarios suponen el 6 % del producto interno (interior) bruto (PIB). El sistema sanitario público coexiste con el privado. Austria disfruta de un avanzado estado del bienestar, con prestaciones sociales básicas de carácter universal.

Historia

De los orígenes a la Edad Media

Los protagonistas de la civilización prehistórica de Halstatt son los primeros habitantes conocidos del actual territorio austriaco. Al sur del Danubio, los antiguos romanos constituyeron muchos siglos después las provincias de Nórdica, Retia y Panonia. Los romanos se fusionaron con la población nativa de origen celta, dando nacimiento a una sociedad celtorromana que se mantuvo más o menos homogénea hasta la caída del Imperio romano y las invasiones germánicas.

Los bávaros, una tribu germánica, se establecieron entre los siglos V y VI en la vecina Baviera (región que tomó su actual denominación de dicho grupo humano) y al oeste de lo que ahora es Austria. Vecinos de los bávaros, los alamanes (otro pueblo germánico) se encontraban asentados en Vorarlberg. Bávaros, alamanes y celtorromanos se fusionaron y emprendieron la colonización de las zonas montañosas. En el centro y el este del territorio austriaco fueron poblaciones mayoritariamente eslavas las que se fusionaron con los celtorromanos. Allí se estableció el dominio de Carintia, que en el 745 se convirtió en un margraviato (marca fronteriza) de Baviera. En las centurias posteriores, los bávaros se desplazarían desde el Danubio hasta las zonas alpinas, llevando a cabo la casi completa germanización del territorio.

Los Babenberg y los Habsburgo

El ducado de Baviera fue sometido por el rey franco carolingio Carlomagno, quien en el año 800 se hizo proclamar emperador de los romanos. Austria se convirtió en la marca oriental (Ostmark) del Imperio carolingio. Los húngaros o magiares invadieron el país en el 909. La dominación magiar de Austria duró apenas medio siglo, ya que en el 955 los invasores fueron derrotados por el emperador germánico Otón I el Grande en la batalla de Lechfeld. En el 976, el territorio austriaco fue encomendado a Leopoldo de Babenberg (la actual denominación del país, Austria, fue empleada por vez primera en el 996 para referirse a la marca oriental de Babenberg). Los dos siglos siguientes fueron testigos de una intensa colonización: se aclararon muchas superficies boscosas y se fundaron numerosas ciudades y monasterios. En 1156, Austria fue elevada al rango de ducado. A finales de esa misma centuria, la familia Babenberg se hizo con el ducado de Estiria merced al pacto de Georgenberg, lo que la convirtió en una de las dinastías gobernantes más poderosas del sur del imperio. El momento de máximo esplendor de los Babenberg fue durante el reinado de Leopoldo VI, entre 1198 y 1230.

La muerte sin descendencia en 1246 de Federico II, hijo del anterior, supuso la extinción de esa línea dinástica. El país entró en un periodo de agitación política y social, que el rey Otakar II de Bohemia aprovechó para hacerse con su control. Sin embargo, la derrota del monarca bohemio en 1278 en Dürnkrut a manos del noble alemán Rodolfo de Habsburgo, que había sido proclamado emperador, dejaría finalmente a Austria en manos de la casa de Habsburgo. La nueva etapa dinástica se prolongaría durante más de seis siglos.

Desde finales del siglo XIII, el país experimentó un notable engrandecimiento territorial: al dominio de los ducados de Austria y Estiria, los Habsburgo sumaron en 1335 Carintia y Carniola, y en 1363 el Tirol. Todos estos territorios en su conjunto empezaron a ser llamados con la denominación de Austria.

En 1379, tras la muerte de Rodolfo IV, sus hermanos Alberto III y Leopoldo III se dividieron el territorio conforme al Tratado de Neuberg. El primero se quedó con el ducado de Austria propiamente dicho, mientras que el segundo se apropió del resto de los territorios. En 1402, tras la muerte de Leopoldo III, se produjo una nueva división dentro de sus dominios: Ernesto de Austria retuvo Estiria, Carintia y Carniola, mientras que Federico IV pasó a gobernar el Tirol. Hubo que esperar hasta finales del siglo XV para que se consumase la reunificación, bajo el reinado de Federico V de Estiria (también emperador con el nombre de Federico III).

Desde 1438 en adelante, con la entronización como emperador del duque Alberto V de Austria, todos los emperadores germánicos (salvo un solo caso) serían de la dinastía de Habsburgo. Esta casa nobiliaria empezó a hacerse, gracias a los matrimonios suscritos con miembros de otras familias reales, con el dominio de tierras situadas más allá de Austria. La mayor parte de los Países Bajos y Borgoña se convirtió en posesión de la familia austriaca tras la boda en 1477 del archiduque Maximiliano (posterior emperador Maximiliano I) con la princesa María de Borgoña. El hijo de la pareja, Felipe el Hermoso, contrajo a su vez matrimonio con la heredera de Castilla y Aragón, Juana la Loca. Fruto de esta unión fue el nacimiento de Carlos I de España (el emperador Carlos V), quien reinaría sobre todas las posesiones de Austria, además de sobre España, Italia y las tierras recién descubiertas del Nuevo Mundo. Carlos V cedió en 1521 a su hermano Fernando (entronizado emperador en 1556, tras la abdicación del anterior) el gobierno de los territorios hereditarios de los Habsburgo, que quedaron así desligados del vasto Imperio español.

Retrato de Carlos V (Carlos I de España), nieto de los Reyes Católicos y emperador de la dinastía de los Habsburgo, que reinó en todas las posesiones austriacas y españolas, incluidas las del Nuevo Mundo.

En 1526, tras la batalla de Mohacs, Fernando expandió sus posesiones hacia Bohemia y una parte de Hungría (la otra permaneció bajo ocupación turca). Durante la Reforma protestante, la casa de Habsburgo permaneció fiel al catolicismo. No obstante, buena parte de sus provincias se convirtieron al luteranismo. Maximiliano II, Rodolfo II y Matías practicaron una política de cierta tolerancia con sus súbditos protestantes, pero no así el archiduque Fernando, quien los persiguió encarnizadamente en sus dominios de Estiria, Carintia y Carniola. Al acceder en 1619 al trono imperial, con el nombre de Fernando II, éste se empeñó en volver a catolizar todo el imperio: fue él quien lideró la lucha contra los ejércitos protestantes durante la guerra de los Treinta Años.

Consolidación del estado austriaco

En 1683, la ciudad de Viena fue sitiada por los turcos. Leopoldo I consiguió levantar el sitio sobre la capital, así como arrebatar en 1699 a los otomanos el control de Hungría. Entre 1672 y 1714, los austriacos también se enfrentaron militarmente en tres ocasiones a los franceses: en la tercera guerra neerlandesa (1672-1679), en la guerra de la Liga de Augsburgo (1688-1697) y en la guerra de Sucesión española (1701-1714). Esta última finalizó con la entronización en España de la casa francesa de Borbón, en sustitución de la de Austria. Pese a ello, los austriacos se hicieron con importantes territorios en Europa occidental: los Países Bajos españoles (coincidentes aproximadamente con la moderna Bélgica), el ducado de Milán, Nápoles y la isla de Cerdeña (la cual fue intercambiada por Sicilia en 1720).

Tras la guerra de Sucesión polaca, Austria cedió Nápoles y Sicilia al infante español don Carlos a cambio del ducado italiano de Parma. Por el este, el imperio sufrió la pérdida a manos de los turcos de la ciudad serbia de Belgrado y otros territorios fronterizos. En 1740 estalló la guerra de Sucesión austriaca. Austria perdió Silesia en beneficio de Prusia, convertida en su principal enemigo. Francia, en cambio, pasó a ser un importante aliado de los austriacos. La posterior guerra de los Siete Años dejó exhausto al país.

Los Imperios austriaco y austro-húngaro

Las guerras contra la Francia napoleónica supusieron nuevas pérdidas territoriales para Austria. En 1806, los estados alemanes abandonaron el imperio para constituir la Confederación del Rin. Días más tarde se decidió la disolución del Sacro Imperio Romano. Tras la definitiva derrota de Napoleón en 1815, el Congreso de Viena dibujó el nuevo mapa de la Europa de la Restauración. Austria recuperó parte de los territorios perdidos, siéndole confiado un papel hegemónico en la nueva Confederación Germánica.

El canciller austriaco Klemens von Metternich fue uno de los grandes protagonistas políticos de la Restauración en Europa. La Revolución Liberal de 1848 lo obligó a dimitir. Por su parte, el emperador Fernando I hubo de abdicar en su sobrino Francisco José.

Las derrotas austriacas en 1859 en Solferino y Magenta ante franceses e italianos supusieron la pérdida de Lombardía. La posterior derrota ante los prusianos en la guerra austroprusiana (1866) trajo consigo la exclusión de Austria de la Confederación Germánica. Ésta fue disuelta, pasando a conformar años más tarde el nuevo Imperio alemán unificado por Prusia. En un clima político de gran debilidad, y para frenar al creciente nacionalismo húngaro, el emperador Francisco José se vio forzado a constituir en 1867 el estado monárquico dual de Austria-Hungría. Esta confederación se vio sometida desde el principio a fuertes tendencias centrífugas, debido al auge nacionalista experimentado por muchos de los pueblos a ella adscritos.

La República de Austria

El asesinato en 1914 en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando, supuesto heredero al trono austro-húngaro, a manos de un nacionalista serbio fue el desencadenante de la Primera Guerra Mundial. La derrota en esta contienda de las potencias centrales (Alemania, Austria-Hungría y el Imperio otomano) conllevó la desintegración del Imperio austro-húngaro y la marcha al exilio del emperador Carlos I. En 1918 se proclamó la República de Austria aproximadamente en sus actuales fronteras, coincidentes con las zonas de población germanoparlante. No obstante, Austria hubo de ceder años más tarde el Tirol del sur a Italia, y las zonas de habla alemana dentro de Bohemia y Moravia al nuevo estado checoslovaco. En 1920 entró en vigor una nueva Constitución.

La década de 1920 conoció una grave crisis económica y financiera, además de varios conflictos fronterizos con Hungría y la recién creada Yugoslavia. Ignaz Seipel, del Partido Socialista Cristiano, fue canciller en los periodos 1922-1924 y 1926-1929. La vida política se polarizó en torno a dos bloques radicalmente opuestos: los fascistas (con su formación paramilitar, Heimwehr) y los izquierdistas (quienes también contaban con una milicia, la Schutzbund). En 1929 accedió al puesto de canciller Johann Schober, del Partido Social Cristiano, bajo cuyo gobierno se llevó a cabo una reforma constitucional que reforzó los poderes del presidente de la república. Ello no impidió el aumento de la agitación social, que puso al país al borde de una guerra civil. Engelbert Dollfuss fue elegido canciller en 1932. Un año después, su Ejecutivo asumió todos los poderes del Parlamento. En 1934 fueron prohibidos los partidos de izquierda, y posteriormente se estableció un sistema de partido único. Dollfuss fue asesinado ese mismo año, siendo sucedido por Kurt von Schuschnigg.

El Anchluss

El führer alemán Adolf Hitler invadió Austria en 1938, y Schuschnigg se vio obligado a dimitir. Se produjo entonces la anexión forzada de Austria a Alemania, acontecimiento conocido como Anchluss. Muchos austriacos sirvieron en el Ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Algunos de ellos llegaron a desempeñar altas responsabilidades políticas y militares en el régimen nazi (el propio Hitler era austriaco). En 1945, el territorio austriaco fue liberado del nazismo por las tropas aliadas. El Ejército Rojo soviético ocupó el este del país (Viena inclusive), mientras que efectivos estadounidenses y británicos se asentaron al oeste y al sur. Al igual que la vecina Alemania, Austria fue dividida en cuatro zonas de ocupación (soviética, estadounidense, británica y francesa). La ciudad de Viena quedó dividida, como Berlín, en cuatro sectores, correspondientes a cada una de esas potencias aliadas.

La segunda república

Tras diez años de control foráneo, en 1955 se produjo la reunificación del país y la recuperación de su soberanía como estado neutral. Ese mismo año, Austria ingresó en las Naciones Unidas.

Los cristianodemócratas del ÖVP gobernaron en coalición con los socialdemócratas del SPÖ hasta 1966, cuando los primeros pasaron a ejercer el poder en solitario gracias a su mayoría parlamentaria. Cuatro años después fueron los socialdemócratas, con Bruno Kreisky como canciller, quienes formaron Gobierno en minoría. Kreisky se mantuvo en la jefatura del Ejecutivo gracias a sus sucesivos triunfos por mayoría absoluta en las elecciones de 1971, 1975 y 1979. Tras el fuerte descenso electoral de 1983, los socialdemócratas se aliaron a los liberales del FPÖ. El socialdemócrata Fred Sinowatz se convirtió en el nuevo canciller. En 1986 fue elegido presidente de la república el cristianodemócrata Kurt Waldheim (ex secretario general de las Naciones Unidas), en medio de fuertes protestas nacionales e internacionales por su presunta colaboración con el antiguo régimen nazi. Su elección motivó la dimisión de Sinowatz, a quien sustituyó su compañero de partido Franz Vranitzky. El deslizamiento de los liberales, con su nuevo líder, Jörg Haider, hacia posiciones nacionalistas de extrema derecha supuso la ruptura de la alianza con los socialdemócratas. Tras las elecciones legislativas de 1986, el SPÖ volvió a coaligarse con los cristianodemócratas. Vranitzky fue refrendado como canciller en los comicios de 1990.

El cristianodemócrata Thomas Klestil fue elegido presidente de la república en 1992. En las elecciones parlamentarias de 1994 experimentó una fuerte subida el partido de Haider, pese a lo cual se mantuvo la coalición de Gobierno entre el SPÖ y el ÖVP. Un año después, el país ingresó en la UE. Vranitzky presentó su dimisión en 1997. Fue sustituido por su compañero de partido Viktor Klima. En las elecciones de 1999, el FPÖ se convirtió en la segunda fuerza política, desplazando de ese puesto a los cristianodemócratas. Éstos decidieron coaligarse con los seguidores de Haider, lo que convirtió en nuevo canciller a Wolfgang Schüssel, del ÖVP, en medio de una agria polémica dentro y fuera de la nación. En 2002, debido a desavenencias en el seno del partido ultraderechista, dimitieron varios ministros del FPÖ. Esto produjo la caída del gabinete de coalición y la convocatoria de elecciones anticipadas, en las que los cristianodemócratas pasaron a ser la primera fuerza política. Schüssel volvió a formar Gobierno con el apoyo del FPÖ, formación que había perdido en los comicios más de la mitad de sus votantes. En 2004, el socialdemócrata Heinz Fischer fue designado nuevo presidente de la república, en sustitución del fallecido Klestil. Un año después, muchos diputados del FPÖ (con Haider a la cabeza) se pasaron a una nueva formación política: la Alianza por el Futuro de Austria (BZÖ, por sus siglas en alemán). El BZÖ mantuvo su alianza con el ÖVP: en el nuevo Ejecutivo se le reservaron la vicecancillería y dos carteras ministeriales.

En las elecciones legislativas celebradas en octubre de 2006, los socialdemócratas encabezados por Alfred Gusenbauer obtuvieron la victoria con un estrecho margen sobre sus adversarios conservadores. La exigüidad del triunfo obligó a unas complejas negociaciones que se prolongaron durante varias semanas. La solución final fue un Gobierno de coalición de las dos formaciones mayoritarias. El Ejecutivo se constituyó en enero de 2007 bajo la jefatura de Gusenbauer.

En abril de 2008, un suceso conmocionó a la sociedad austriaca cuando se supo que Josef Fritzl había mantenido recluida en un sótano durante 24 años a su hija Elizabeth. El hombre, electricista de profesión, había tenido con su víctima siete hijos. Fritzl sería condenado en marzo de 2009 a reclusión de por vida por su culpabilidad frente a cargos de incesto, violación y homicidio de uno de sus hijos-nietos.

En octubre de 2008 perdió la vida en accidente de automóvil el dirigente del FPÖ Jorg Haider. Poco antes se habían celebrado elecciones generales en el país, en las que resultó vencedora la formación socialdemócrata, aunque con una disminución en el número de sufragios. De nuevo, la constitución del Gobierno se consiguió mediante una coalición del SPÖ y el ÖVP. Los grupos de extrema derecha obtuvieron en conjunto un 29 % de los votos. El dirigente del SPÖ Werner Faymann fue investido como canciller de la república.

El presidente Heinz Fischer fue reelegido para el cargo en las elecciones presidenciales de abril de 2010, al obtener casi el 79 % de los sufragios emitidos. Por su parte, en los comicios municipales que tuvieron lugar en octubre de ese año, el Partido de la Libertad, de extrema derecha, logró un notable apoyo popular, con el 26 % de los votos. No obstante, los socialdemócratas lograron la victoria en la capital, Viena.

Durante estos años, el estado austriaco logró mantener unos índices aceptables de crecimiento del PIB y valores macroeconómicos estables, aun cuando se vio inmerso en una grave crisis que afectó en conjunto a la UE y, sobre todo, a los países miembros, como Austria, de la zona euro. Junto con Alemania y Finlandia, Austria mostró los mejores signos de salud económica del grupo, con una tasa de desempleo en 2012 del 4,3 %, la menor de todo el continente europeo.

En el mes de enero de 2013, los austriacos votaron en referéndum a favor de mantener el servicio militar obligatorio en el país. También en el ámbito militar destacó la decisión, en el mes de junio, del Gobierno de Austria de retirar sus contingentes armados que, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, habían permanecido destacados durante casi cuarenta años en los Altos del Golán, en una zona de contención entre Israel y Siria. La guerra civil en este país árabe y el agravamiento de la situación bélica en la zona en general recomendaron esta medida de precaución.

En septiembre de 2013 tuvieron lugar elecciones parlamentarias en Austria. Los comicios se celebraron en un escenario de estancamiento económico. Aunque el país austriaco resistió mejor que otras economías de la Eurozona los resultados de la grave crisis financiera que aquejaba a la Unión Europea, su evolución no dejaba de estar expuesta a riesgos, entre ellos la debilidad de algunas de sus principales entidades bancarias. En las elecciones, la coalición gobernante revalidó su mayoría parlamentaria. El socialdemócrata Werner Faymann renovó su mandato como jefe de Gobierno. En el ámbito político tuvo también especial resonancia la condena, en marzo de 2014, a tres años y medio de prisión del antiguo ministro de interior Ernst Strasser por un caso de corrupción.

El estado austriaco fue uno de los más afectados por la crisis humanitaria desatada en Europa ante la llegada masiva de refugiados procedentes de Siria, Iraq y otros países en guerra. En agosto de 2015, la policía austriaca descubrió un camión aparcado entre las poblaciones de Neusiedl y Parndorf, en cuyo interior se encontraron los cadáveres de 71 personas, ocho de ellas niños. Estos refugiados habían sido abandonados en el vehículo durante su tránsito hacia el centro de Europa, y murieron por asfixia. El hallazgo suscitó una respuesta solidaria de la población austriaca, y el Gobierno de Faymann mostró inicialmente una actitud positiva hacia la acogida de los solicitantes de asilo. Sin embargo, la incesante afluencia de personas huidas desde las zonas de conflicto en Oriente Medio provocó serios conflictos con los países limítrofes, en especial Hungría y Eslovenia, y desbordó la capacidad de acogida de los centros de refugiados. Ante esta situación, Austria ordenó un endurecimiento de los controles fronterizos y una limitación del derecho de asilo.

Con el ánimo de mejorar la convivencia de la población austriaca con las crecientes minorías islámicas presentes en el país, el Parlamento sancionó en febrero de 2015 una reforma legislativa que convertiría al islam en religión oficial en Austria. En virtud del texto aprobado, los musulmanes disfrutarían en este territorio de una mayor seguridad legal, aunque sus mezquitas y clérigos no podrían obtener financiación de otros países.

En política exterior, en mayo de 2015 el Ministerio del Interior austriaco presentó ante los tribunales del país una denuncia por el supuesto espionaje de sus actividades realizado por los servicios de inteligencia de Alemania y los Estados Unidos. Estas presuntas acciones delictivas fueron realizadas por la agencia de seguridad estadounidense desde instalaciones situadas en suelo germano.

La política interior austriaca estuvo marcada durante 2016 por cierta inestabilidad institucional en los más altos cargos del Estado. En el mes de mayo, el canciller Faymann presentó su renuncia, al perder el apoyo de una facción importante de su formación, el Partido Socialdemócrata (SPÖ). Fue relevado interinamente en la jefatura de Gobierno por Michael Häupl y, poco después, por su correligionario Christian Kern.

Por su parte, las elecciones presidenciales celebradas también en el mes de mayo desembocaron en una situación insólita. En los comicios fue declarado vencedor Alexander van der Bellen, un independiente adscrito al Partido Verde. No obstante, su victoria sobre el candidato del ultraderechista Partido de la Libertad, Norbert Hofer, se produjo por un margen de poco más de 30.000 votos. Hofer denunció irregularidades en el proceso, y el resultado electoral fue anulado en julio por el Tribunal Constitucional austriaco. Además, la repetición de los comicios hubo de posponerse para el mes de diciembre, por un retraso relacionado con un problema técnico en el diseño de los sobres en los que se habían de introducir las papeletas electorales.

En las nuevas elecciones celebradas el 4 de diciembre de 2016, Alexander van der Bellen resultó vencedor con un 53% de los votos a su favor. No obstante, la vida política en Austria se vio sumida en los años siguientes en un cierto clima de inestabilidad. Mientras el Gobierno austriaco impulsaba medidas para prohibir el uso del velo islámico en lugares públicos y escuelas, los electores optaron por un giro conservador en las elecciones federales celebradas en octubre de 2017. Sebastian Kurz, dirigente del Partido Popular Conservador, fue elegido canciller en un gobierno de coalición en el que participaba también la formación de extrema derecha Partido de la Libertad.

En mayo de 2019, un escándalo político protagonizado por altos dirigentes de este partido propició la caída del Ejecutivo. Se formó un Gobierno interino y se convocaron elecciones legislativas para el mes de septiembre. La formación encabezada por Kurz se alzó con la victoria, al alcanzar más del 37 % de los votos, mientras que el Partido Socialdemócrata de Austria se situó en segunda posición con el 21 %. Por su parte, la formación ultraderechista coaligada con el anterior Ejecutivo experimentó un importante retroceso. El primer ministro hasta mayo, Kurz, fue encargado nuevamente de formar gobierno, para lo cual habría de formar una nueva alianza entre partidos.

Sociedad y cultura

Pensamiento, ciencia y tecnología

La aportación de Austria al desarrollo de la filosofía y de las ciencias sociales ha sido notable. Buenos ejemplos a este respecto son las figuras intelectuales de Ludwig Wittgenstein (exponente de la filosofía analítica, autor del Tractatus logico-philosophicus), Paul Feyerabend (gran filósofo de la ciencia, autor del ensayo Contra el método), Friedrich von Hayek (economista y filósofo político, firme defensor del liberalismo y el capitalismo), Karl Popper (influyente filósofo de la ciencia y crítico del marxismo), Joseph Schumpeter (economista que estudió los ciclos económicos) y Ludwig von Mises (otro eminente economista de la escuela liberal).

En el ámbito de las ciencias y de la tecnología destacan los nombres de los físicos Ludwig Boltzmann, Erwin Schrödinger, Ernst Mach, Wolfgang Pauli y Christian Doppler; de los biólogos Gregor Mendel (estudioso de los mecanismos de la herencia) y Konrad Lorenz (fundador de la moderna etología); del matemático Kurt Gödel; de los psiquiatras Sigmund Freud (fundador del psicoanálisis) y Viktor Frankl; y del ingeniero Ferdinand Porsche.

Literatura

En la primera mitad del siglo XIX, la literatura austriaca se desvincula de la alemana y toma unos derroteros propios. En esta época destacaron los trabajos del poeta romántico Nikolaus Lenau, autor de Cantos de las cañas y Nuevos poemas, así como de los poemas épicos Fausto, Savonarola y Los albigenses.

Ya a caballo entre la segunda mitad de dicha centuria y la primera de la siguiente se adscriben las obras de Arthur Schnitzler, creador de piezas teatrales como Anatol, Rueda, Paracelso y El camino de la libertad; Gustav Meyrink, escritor de la famosa novela El Golem, basada en un mito judío centroeuropeo; Felix Salten, creador de todo un clásico de la literatura infantil, Bambi o una vida en el bosque, llevada posteriormente al cine por Walt Disney; Hugo von Hofmannsthal, autor de varios libretos para el compositor Richard Strauss, entre ellos El caballero de la rosa y Ariadna en Naxos; Karl Graus, excelente narrador en Los últimos días de la humanidad, La tercera noche de Walpurgis y Los forros de la vida; Hermann Broch, autor de la conocida trilogía narrativa Los sonámbulos; y Joseph Roth, quien escribió la novela La marcha Radetzky.

En este mismo periodo merecen una especial mención las que, para muchos estudiosos de la literatura, son las tres figuras más grandes de las letras austriacas de todos los tiempos: el poeta Rainer María Rilke, nacido en Praga, quien plasmó su exquisita sensibilidad en los célebres poemarios El libro de las horas y Elegías de Duino; el novelista Robert Musil (genio de la narrativa contemporánea, autor de Las tribulaciones del joven Törless y de la monumental novela El hombre sin atributos); y el narrador y ensayista Stefan Zweig, autor del libro de relatos Amok y del ensayoLa curación por el espíritu, quien se suicidó en 1942 en su exilio de Brasil.

La escena literaria nacional entre la segunda mitad del siglo pasado y los comienzos del tercer milenio ha estado marcada por creadores como Thomas Bernhard, autor de novelas como Corrección y obras de teatro de las que destacan El ignorante y el demente, La fuerza de la costumbre y El reformador del mundo; Christine Nöstlinger, afamada escritora de libros de literatura infantil como Olfato de detective; Peter Handke, cultivador de casi todos los géneros literarios y en cuya producción pueden destacarse las narraciones El miedo del portero ante el penalti y El año que pasé en la bahía de nadie; y Elfriede Jelinek, Premio Nobel en 2004, autora de novelas (Los amantes, La profesora de piano), de obras teatrales (Lo que ocurrió después de que Nora abandonara a su marido o los pilares de las sociedades) y de ensayos (Los hijos de los muertos).

Artes plásticas

Vista de la iglesia de San Carlos Borromeo, una de las joyas del patrimonio vienés, obra del arquitecto Johann Fischer von Erlach.

Las primeras manifestaciones artísticas renombradas de Austria datan de la época barroca: a caballo entre los siglos XVII y XVIII desarrollaron sus trabajos los arquitectos Johann Fischer von Erlach, constructor de joyas del patrimonio vienés como el palacio de Schönbrunn, la iglesia de San Carlos Borromeo y la Biblioteca Nacional de Hofburg, y Johann Lukas von Hildebrandt, artífice de numerosos palacios como el de Mirabell en Salzburgo y el de Belvedere (conjunto integrado por dos palacios gemelos) en Viena.

Vista del palacio de Mirabell, Salzburgo, construido por el arquitecto Johann Lukas von Hildebrandt.

La pintura, por su parte, empezó a despuntar en el siglo XVIII, con artistas como Franz Anton Maulbertsch y Daniel Gran, aunque no sería hasta principios de la pasada centuria cuando alcanzase su apogeo con cuatro figuras de renombre internacional: Gustav Klimt, exponente del modernismo pictórico, creador de cuadros tan conocidos como El beso y Las tres edades de la mujer; Alfred Kubin, dibujante y precursor del surrealismo en obras como Salto mortal y Adoración; Oskar Kokoschka, uno de los grandes pintores expresionistas europeos, autor de El puerto de Marsella, La tempestad y Retrato de un artista degenerado; y Egon Schiele, famoso por sus dibujos expresionistas de temática erótica y fuerte sesgo morboso.

A finales del siglo XIX, agotadas las corrientes neoclásica y neogótica, surgió en Austria el influyente movimiento arquitectónico Sezession. Muy ligado al modernismo en sus planteamientos artísticos, sus principales impulsores fueron Otto Wagner, creador en Viena, entre otras obras, de la Villa Wagner, de la estación de metro de Hofpavillion y de la Karlsplatz, y Joseph-Maria Olbrich, constructor en la capital de la Sezession Haus o Casa de la Secesión Vienesa. Con posterioridad, se sumaron a ellos Adolf Loos, artífice de la Casa Steiner en Viena y de la Casa Muller en Praga, y Josef Hoffman, arquitecto de la Casa Moser de Viena y del Palacio Stoclet de Bruselas.

Entre los pintores austriacos de la segunda mitad del siglo XX, de menor relieve que los anteriores, debe destacarse la producción de Fritz Hundertwasser, cultivador de un estilo decorativo abstracto en el que se observan marcadas influencias orientales, y de Günter Brus, artista muy polémico, representante del llamado accionismo vienés.

Tres arquitectos austriacos destacaron especialmente durante la pasada centuria: Richard Neutra, seguidor del estilo internacional, quien en sus viviendas unifamiliares plasmó su ideal de arquitectura humanizada integrada plenamente en el entorno; Hans Hollein, seguidor de la tradición arquitectónica vienesa de comienzos de siglo en sus diseños de la Casa Haas de Viena y del Museo de Arte Moderno de Francfort, y ganador del Premio Pritzker de 1985; y Wolf Prix, miembro del estudio vienés Coop Himmelb(l)au, uno de los más vanguardistas del panorama arquitectónico contemporáneo, responsable del diseño del Museo de Groninga, del complejo de cines UFA en Dresde y de los apartamentos Gasómetro B en la capital austriaca. Tanto Hollein como Prix siguen desarrollando su obra en la actualidad.

Patrimonio cultural

Gran parte del patrimonio monumental austriaco, uno de los mayores de Europa, se encuentra en Viena. En la imagen, la catedral vienesa de San Esteban.

El patrimonio monumental de Austria se cuenta entre los más valiosos de Europa. La ciudad de Viena acoge buena parte de dicho patrimonio, aunque otras urbes como Salzburgo, Linz o Graz también poseen edificios históricos dignos de mención. En Viena destacan, entre otros monumentos, la catedral de San Esteban, la iglesia de San Carlos Borromeo, el Teatro Nacional, la Ópera del Estado y un conjunto de palacios barrocos que comprende los del Belvedere, el Schönbrunn y el Hofburg o Palacio Imperial. De Salzburgo cabe señalar su fortaleza, su catedral y, por su interés histórico, la casa natal de Mozart. Lo más reseñable de Linz es su castillo y la catedral de Santa María. En cuanto a Graz, hay que mencionar su fortaleza, la catedral y el ayuntamiento (todo el casco viejo de esta ciudad está incluido en la lista del Patrimonio Cultural Mundial de la UNESCO).

Vista de la catedral neogótica de Santa María (siglo XIX), en Linz.

Austria cuenta dos importantes museos de arte de proyección internacional: el Museo de Historia del Arte (Kunsthistoriches Museum) y el Museo Albertina, ambos radicados en Viena. Otros museos destacables de la capital son el del Tesoro Imperial (que alberga valiosos muebles, coronas, vajillas y otros objetos de lujo de la antigua corte imperial), el Museo de la Ciudad de Viena y el Museo de Historia Natural. Fuera de Viena hay que señalar la galería de arte moderno Lentos (abierta en 2003 en Linz), la Nueva Galería y el Museo de Arte Moderno de Graz y la casa-museo de Mozart en Salzburgo.

Artes escénicas y música

Los austriacos son muy aficionados al teatro. Existen numerosos escenarios repartidos por todo el país, de los que destacan en especial los vieneses: el Teatro de la Ciudad (Burgtheater), el Odeon Serapions, el Teatro de la Academia (Akademietheater), etc. Cerca de la capital austriaca se celebra anualmente el prestigioso Festival de Art Carnuntum, uno de los más señalados en la agenda teatral europea.

La región del Tirol cuenta desde hace siglos con una muy conocida tradición musical: el yodel. Se trata de un singular canto caracterizado por el garganteo y el uso de notas muy agudas. Pero si hay una composición musical plenamente identificada con Austria, ésta es, sin duda, el vals. Surgido de la evolución del ländler, el vals alcanzó una gran popularidad en Viena en la década de 1780. Este elegante baile pronto se extendió a otras muchas ciudades europeas, donde fue adoptando diferentes modalidades. En la escena contemporánea de los bailes de salón se conoce como vals vienés a sus versiones más rápidas.

Austria es uno de los países europeos con una mayor riqueza musical, lo que probablemente ha tenido mucho que ver con la gran afición a la música de la dinastía de los Habsburgo. La ciudad de Viena se convirtió ya en el siglo XV en la capital musical del continente, condición que sigue ostentando en la actualidad, como demuestran, entre otros eventos, los célebres conciertos de Año Nuevo.

Entre los grandes compositores austriacos de música clásica se encuentran algunos de los mayores genios de la historia de la música. Configurador esencial del llamado periodo clásico fue Joseph Haydn, compositor de más de cien sinfonías, varios conciertos, diversas obras corales y una extensa obra camerística. Su testigo lo recogió Wolfgang Amadeus Mozart, músico de gran precocidad que en sus apenas 35 años de vida compuso más de cuarenta sinfonías, numerosos conciertos (para flauta, violín, piano y clarinete), sonatas, serenatas, misas y algunas de las más famosas óperas de la historia, como Las bodas de Fígaro, Don Giovanni y La flauta mágica. Al romanticismo pertenecieron Franz Schubert, famoso sobre todo por su música de cámara y sus nueve sinfonías, en particular por la quinta, la octava (inacabada) y la novena; Johann Strauss padre, compositor de la Marcha Radetzky; Johann Strauss hijo, creador de los valses El Danubio Azul y El Vals del emperador y de varias óperas; y Anton Bruckner, autor de nueve sinfonías y de varias misas. A todos ellos podría sumarse la figura de Ludwig van Beethoven, quien aunque nació en Alemania estuvo muy vinculado profesionalmente a la ciudad de Viena, donde murió.

La transición entre la música decimonónica austriaca y los nuevos sonidos del siglo XX tuvo en Gustav Mahler a su máximo representante. Compositor y reputado director de orquesta, su obra destacó por sus nueve sinfonías y la cantata Canción de la Tierra. Ya en el ámbito de la música contemporánea, Austria también ha brindado grandes compositores como Arnold Schönberg, creador del dodecafonismo y autor de la ópera Moisés y Aarón, y sus discípulos Anton von Webern y Alban Berg, el primero compositor de la Sinfonía de cámara, y el segundo autor de óperas tan famosas como Lulu o Wozzeck.

Salzburgo es famosa, entre otros motivos, por sus festivales de música, hasta el extremo de ser considerada la capital musical de Europa. En la imagen, vista del castillo-fortaleza de la ciudad, construcción que data del siglo XI.

Austria cuenta con instituciones musicales de gran renombre, como la Sociedad de Amigos de la Música y la Unión Musical de Viena. Son mundialmente famosas las formaciones de la Ópera del Estado de Viena, la Orquesta Filarmónica de Viena (que tiene su sede en la Konzerthaus), la Joven Orquesta de Salzburgo y el Coro de los Niños Cantores de Viena (constituido en 1498, del que fueron miembros en su infancia grandes músicos como los citados Haydn y Schubert). También tienen fama internacional los festivales veraniegos de Salzburgo, Viena y Bregenz y el Festival Bruckner, que se celebra en otoño en la Brucknerhaus de Linz.

Cinematografía

Austria ha dado al cine mundial algunos de sus más grandes directores. Destacan a este respecto cinco cineastas, todos los cuales se afincaron en los Estados Unidos: Erich von Stroheim, realizador en la década de 1920 de filmes como La viuda alegre, Luna de miel y La reina Nelly; Fritz Lang, director de auténticos clásicos del cine como Metrópolis, El testamento del doctor Mabuse y Sólo se vive una vez; Josef von Sternberg, artífice de El ángel azul (filme que lanzó a la fama a la actriz alemana Marlene Dietrich), La ley del hampa y El expreso de Shanghai; Otto Preminger, autor de películas de muy variado registro como Anatomía de un asesinato, Cara de ángel, Éxodo o El factor humano; y Fred Zinnemann, establecido primero en los Estados Unidos y posteriormente en el Reino Unido, en cuya filmografía también se cuentan clásicos como Sólo ante el peligro, De aquí a la eternidad y Chacal.

Por otra parte, el país ha sido cuna de famosos actores como la malograda Romy Schneider, Klaus Maria Brandauer, Andrea Eckert y Arnold Schwarzenegger (nacionalizado estadounidense). En los primeros años del siglo XXI, el cineasta austriaco Michael Haneke se destacó como uno de los más personales y premiados en el continente europeo, con películas unánimemente reconocidas como La cinta blanca y Amor.