Australia

Situada entre los océanos Pacífico e Índico, Australia comprende la mayor parte del continente de Oceanía y es uno de los principales países del mundo en extensión. Con una baja densidad de población y poco más de veinte millones de habitantes procedentes de diversas culturas, cuenta con grandes recursos naturales que han convertido a la economía australiana en una de las más importantes internacionalmente. La capital, Canberra, aglutina junto a ciudades como Sídney (o Sydney), Melbourne o Perth la mayor parte de la población. Pese a los problemas generados por las largas distancias que hay que recorrer dentro de su territorio y por el reducido número de habitantes que pueblan el país, Australia disfruta de un alto nivel de bienestar gracias al dinamismo mostrado por sus ciudadanos.

Bandera de Australia.

Medio físico

Australia está situada en Oceanía, en el sudeste de Asia. Tiene una superficie de 7.686.850 kilómetros cuadrados. Limita al este con el mar de Tasmania; al norte, con los mares de Timor, Arafura y Coral; y al sur y al oeste, con el océano Índico. El territorio australiano supone más del 85 % del continente oceánico. El litoral se extiende a lo largo de 25.760 kilómetros, destacando en la costa del Pacífico, en el mar del Coral, la Gran Barrera de Arrecifes, la mayor estructura de la Tierra constituida por seres vivos, con una longitud de 2.300 kilómetros. El país también posee diversas islas, entre ellas Tasmania, que es la de mayor importancia. El Gobierno federal también administra la isla Norfolk, la isla Cocos, la isla Christmas, las islas Ashmore y Cartier, las islas del mar del Coral y las islas Heard y McDonald.

El territorio australiano se ha caracterizado por su estabilidad gracias a su escasa exposición a los movimientos orográficos. Su topografía destaca por la presencia de grandes llanuras con pocos accidentes geográficos y con una altitud media de unos 210 metros aproximadamente. El relieve australiano presenta tres grandes grupos geográficos: las penillanuras occidentales, las llanuras centrales y las cordilleras orientales.

Vista río Murray.

Las penillanuras occidentales acogen cinco macizos separados entre sí por grandes zonas desérticas. Estos cinco grupos son la tierra de Arnhem, al norte; el macizo de Kimberley, al sudoeste de la anterior; los montes Hamersley, en el extremo occidental; y los macizos de MacDonnell y Musgrave, en el centro. La región de las llanuras y depresiones centrales, que en ocasiones se encuentra por debajo del nivel del mar, se divide en cinco grandes llanuras: en el noroeste, el Gran Desierto de Arena y parte del desierto de Gibson; al sur del macizo de Musgrave se encuentra el Gran Desierto Victoria y la llanura de Nullarbor; en el norte, se extiende otra llanura en torno al golfo de Carpentaria; mientras que las dos últimas llanuras son la depresión del lago Eyre y la cuenca de los ríos Murray y Darling.

El principal accidente de las cordilleras orientales es la Gran Cordillera Divisoria, que se extiende a lo largo de 3.500 kilómetros cerca de la costa, desde la península de York hasta la isla de Tasmania. De carácter abrupto y accidentado en la parte oriental y de perfil suave en el interior, acoge un gran número de cordilleras y macizos, como el macizo Barrington Tops o los Alpes australianos, en donde se encuentra el pico más alto del país, el monte Kosciusko (2.228 metros).

Imagen aérea del monte Cradle y el lago Dove, en la isla de Tasmania.

La geografía australiana destaca por la ausencia de una red fluvial organizada debido a la escasez de lluvias, las filtraciones y la evaporación provocada por las elevadas temperaturas. La orografía interior, caracterizada por la ausencia de relieve, también impide la creación de redes fluviales amplias. Los ríos más importantes son el Murray (2.589 kilómetros) y su afluente el Darling (2.400 kilómetros). En la región occidental predominan los ríos cortos e irregulares, como el Fitzroy, mientras que en las costas oriental y septentrional, los ríos Mitchell, Dawson y Burdekin, entre otros, presentan un caudal abundante.

Entre las utilidades dadas a estos ríos destacan la generación de energía y el abastecimiento de agua en las ciudades costeras. Más de la mitad del país está ocupado por infinidad de ríos interiores que se difuminan en el desierto o que desembocan en lagos. El mayor lago de Australia es el lago Eyre, con una extensión de 13.000 kilómetros cuadrados, situado por debajo del nivel del mar y cuyo fondo está cubierto por una capa de sal. Entre otros activos hidrográficos destacan dos grandes depósitos subterráneos de agua salada, el principal situado en la Gran Cuenca Artesiana con más de un millón y medio de kilómetros cuadrados.

El clima es desértico en la mayor parte del territorio. Aunque existen diferencias dependiendo de las distintas zonas del país, la primavera va de septiembre a octubre, el verano de noviembre a marzo, el otoño de abril a mayo y el invierno de junio a agosto. Australia se caracteriza por las elevadas temperaturas provocadas por los anticiclones tropicales. La moderada altitud del territorio y la situación de la Gran Cordillera, que evita el paso de los frentes nubosos del Pacífico, también ayudan a preservar estas altas temperaturas.

Por regiones, el clima es tropical en la región litoral del norte-noroeste con abundantes precipitaciones concentradas en la temporada estival. Las temperaturas se sitúan entre los 24 ºC de media en julio y los 29 ºC de enero. Mientras, en la franja litoral oriental, el clima es subtropical húmedo con temperaturas cálidas en verano (25 ºC) y moderadas en invierno

(12 ºC). En las zonas sudoeste y sudeste, el clima es mediterráneo, con un verano seco y caluroso (23 ºC en enero) y un invierno lluvioso y templado (12 ºC).

Los climas del litoral van progresando según se avanza hacia el interior, pasando a un clima estepario para posteriormente convertirse en un clima desértico de extrema sequedad y elevadas temperaturas. El clima también presenta una gran variación plurianual, lo que hace que haya periodos en los que se producen sequías de larga duración que generan grandes contratiempos al sector agrícola y ganadero.

Flora y fauna

La flora y fauna australianas presentan diferencias profundas respecto al resto de continentes. El alejamiento y la pronta separación del continente han conferido un aspecto original y arcaico a las especies animales y vegetales presentes en su territorio. En lo que respecta a la flora, las regiones tropicales del norte y el noroeste están cubiertas por una amplia capa de espeso sotobosque en el que predominan los helechos y los bejucos. En las laderas del sudeste, el bosque tiene una menor densidad, con predominio del eucalipto gigante.

Por su parte, en el oeste la vegetación de acacias y eucaliptos deja paso progresivamente a la sabana herbácea y a la estepa espinosa, mientras que en el sudoeste existe una gran variedad de eucaliptos. El interior desértico se caracteriza por la presencia de diversas plantas espinosas, cactos y gramíneas xerófilas. El scrub, vegetación típica esteparia compuesta de acacias espinosas y eucaliptos enanos, es la más habitual en las regiones semidesérticas.

Ejemplar de koala, especie característica de la fauna australiana.

Respecto a la fauna, la evolución de las especies animales ha estado condicionada por el aislamiento del territorio, lo que ha provocado que las especies presenten marcadas diferencias respecto a las especies de otros continentes. Destacan el suborden de los monotremas, con especies como el ornitorrinco, y la subclase de los marsupiales, que integra, entre otros, a los canguros y los koalas. También existe una gran variedad de aves, como el emú y los diversos tipos de loros, y una gran presencia de reptiles, como el diablo espinoso y el boromunda. La isla de Tasmania posee varios endemismos muy valiosos, como el diablo de Tasmania. La rica fauna australiana se ha visto perturbada por la introducción de especies ajenas a este ecosistema, como los conejos o las ratas, lo que ha afectado a las condiciones de vida originarias de los animales autóctonos.

El demonio de Tasmania, en la imagen, es un animal endémico de la isla homónima.

Población

Demografía

Australia, con 22.700.000 habitantes, es un país poco poblado, con una densidad de 3 habitantes por kilómetro cuadrado aproximadamente. La escasez de la población se debe a diversos factores, entre los que destacan la tardía colonización, la escasa población autóctona o las antiguas restricciones relativas a la inmigración de personas de color. La mayor parte de la población, un 66 %, tiene entre 15 y 64 años. Por sexo, se divide prácticamente al 50 % entre hombres y mujeres. La esperanza de vida es de 82 años (79 y 84 para los hombres y las mujeres, respectivamente), mientras que la tasa de mortalidad es de 7 por millar anual.

La evolución demográfica de la población no indígena ha dependido de diversos factores, como las medidas adoptadas por los respectivos Gobiernos para controlar el flujo de inmigrantes o las llegadas masivas de extranjeros en busca de oro. Cuando los ingleses llegaron a Australia, la población aborigen era de unos 300.000 indígenas. Estos aborígenes pertenecían al grupo étnico australoide, caracterizado por su baja estatura, color oscuro, piernas largas y cabellos rizados. Estas comunidades vivían de la caza y la recolección agrícola, y practicaban una serie de rituales religiosos y mitológicos relacionados con las creencias animistas.

Tras la persecución a la que fueron sometidos por los colonos blancos, a mediados de siglo XX solamente quedaban unos 47.000 aborígenes agrupados en pequeñas comunidades nómadas localizadas en las regiones subdesérticas del país. La población aborigen solamente representa en la actualidad una pequeña parte del total de los habitantes de Australia, en la que la mayor parte es de raza blanca de origen anglosajón.

En cuanto a la evolución demográfica, a mediados del siglo XIX la población total era de unos 400.000 habitantes aproximadamente, aunque a finales de ese siglo ascendía a unos 4.000.000 gracias a la llegada de inmigrantes tras el descubrimiento de minas de oro. A partir de ese momento y hasta la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno restringió la llegada de inmigrantes debido a la delicada situación económica que atravesaba el país. Una vez acabada la guerra, se creó un Ministerio Federal de Inmigración para hacer frente a la creciente necesidad de nueva población, favoreciendo la entrada de anglosajones y limitando el acceso a personas de otras razas.

La población de Australia creció entre 1945 y 1975 en unos tres millones de personas, debido no sólo a la inmigración sino también al aumento del índice de natalidad. Sin embargo, otra crisis económica impulsó al Gobierno a restringir de nuevo la entrada de inmigrantes, aunque estas medidas no impidieron la entrada de un buen número de personas provenientes de países asiáticos. En el último cuarto del siglo XX, la tasa de natalidad fue descendiendo paulatinamente, lo que provocó un menor crecimiento demográfico y un envejecimiento de la población. En los últimos años, la política de inmigración del Gobierno ha cambiado hacia una mayor apertura y se ha dejado de fomentar la llegada de ciudadanos de raza blanca para favorecer la inmigración de otras regiones, como, por ejemplo, del sudeste asiático.

Respecto al origen étnico, la mayoría de los habitantes de Australia es de origen europeo, fundamentalmente británico e irlandés. Según el último censo, el 92 % son descendientes de europeos, el 7 % son asiáticos y el 1 % aborígenes.

La distribución de la población depende principalmente de las condiciones climáticas. Pese a que las grandes zonas desérticas ocupan alrededor del 80 % del territorio, acogen a un porcentaje mínimo de personas. La población rural, en torno al 11 %, se encuentra dispersa en granjas que forman grandes latifundios. El resto, alrededor del 89 %, vive en un entorno urbano. Las regiones del litoral oriental, en el sudeste y sudoeste, concentran la mayor parte de las personas de Australia en grandes núcleos urbanos como Sídney, Melbourne, Canberra, Brisbane, Adelaida, Newcastle o Perth. En este sentido, alrededor del 70 % de los habitantes se agrupa en ciudades con más de 100.000 personas, mientras que sólo dos ciudades, Melbourne y Sídney, acogen al 40 % de la población total aproximadamente.

Vista del emblemático edificio de la Ópera de Sídney, del arquitecto danés Jørn Utzon. Sídney, la capital del estado de Nueva Gales del Sur, es la ciudad más antigua de Australia, uno de sus mayores núcleos urbanos y un centro turístico de primer orden.

Las ciudades australianas tienen un aspecto similar al de las ciudades inglesas, herencia de la colonización anglosajona de estas tierras. De estructura reticular y geométrica, estas ciudades, que se desarrollaron en el siglo XIX, están divididas en dos zonas claramente diferentes: el centro de la ciudad y las zonas residenciales. En el centro de la ciudad se concentra la mayor parte de los servicios y las actividades de ocio, mientras que las zonas residenciales están delimitadas por grandes avenidas y están jalonadas por grandes parques.

Las ciudades más importantes son Sídney, Melbourne y Canberra. Sídney es la capital del estado de Nueva Gales del Sur y ostenta el honor de ser la ciudad más antigua. Fundada en 1788 como colonia penitenciaria en la costa oriental, la ciudad es un importante centro industrial, financiero, comercial y cultural. Melbourne, capital del estado de Victoria, fue fundada en 1836 y en un principio basó su crecimiento en el descubrimiento del oro. Situada en la bahía de Port Phillip, su desarrollo ha sido posible en gran parte a los depósitos de petróleo y gas del estrecho de Bass. Por último, Canberra, la capital del país, está ubicada en el interior, a 550 metros de altitud, en la Gran Cordillera Divisoria, y aglutina principalmente funciones administrativas y culturales.

Canberra, ubicada en el interior, es la capital de Australia y una de las tres grandes ciudades del país, junto con Melbourne y Sídney. En la imagen, panorámica aérea de la ciudad.

Lengua

El inglés, en su variante australiana, es el idioma oficial y el de mayor presencia, ya que es hablado por casi un 80 % de la población. El resto de idiomas utilizados son el chino, el italiano y el griego principalmente. Las lenguas indígenas han ido desapareciendo paulatinamente desde la llegada de los primeros colonos. Estas lenguas se dividen en diversos dialectos, aunque algunos de ellos se encuentran en peligro de extinción.

Religión

Australia no tiene una religión oficial, aunque el cristianismo es la creencia más profesada en el país. El católico, el anglicano y el protestante son los credos cristianos que cuentan con más seguidores, aunque también existen partidarios de otras creencias cristianas como los presbiterianos, los metodistas o los baptistas. Debido a la diversidad de su población, se practican, en menor medida, el budismo y el islamismo. Además, los aborígenes siguen practicando cultos tribales animistas.

Economía y comunicación

Datos económicos

Hasta la mitad del siglo XIX, la economía australiana se basó en el sector agropecuario, aunque el descubrimiento de grandes depósitos de minerales hizo que las actividades mineras pasaran a desempeñar un papel decisivo en la economía. Por su parte, el proceso de industrialización comenzó a principios del siglo XX, y las dos guerras mundiales fueron un factor fundamental en dicho proceso, ya que la incapacidad del Reino Unido para satisfacer las necesidades internas motivó que se pusieran en marcha numerosas empresas dentro del país en sectores tan diversos como el siderúrgico, el químico y el textil.

La superficie cultivable de Australia es de 44 millones de hectáreas, lo que supone un 6 % del territorio total. Esta superficie se distribuye mediante grandes latifundios que se explotan con técnicas modernas de cultivo. El trigo es el cultivo cerealístico más importante y ocupa un tercio de la superficie agrícola. Los principales centros de producción de trigo son Adelaida y Melbourne. También se cultivan otros cereales, como la avena, la cebada, el sorgo, el maíz o el arroz. Europa, Japón y la India son los principales mercados receptores de estos cereales. También existen pequeñas explotaciones tecnificadas que cultivan frutas y hortalizas aprovechando la humedad de sus tierras.

La producción ganadera tiene gran importancia en la economía. La cabaña ovina australiana, una de las más grandes del mundo, se localiza en Australia Occidental, Nueva Gales del Sur y Victoria, mientras que el ganado vacuno ocupa las zonas de pasto en el litoral de Queensland, Victoria y Nueva Gales del Sur. Las explotaciones ganaderas tienen que hacer frente ocasionalmente a contratiempos serios como las sequías esporádicas o las epidemias transmitidas por insectos.

El sector minero desempeñó un papel muy importante en el desarrollo de la economía durante el siglo XIX, cuando se descubrieron grandes depósitos de oro que desataron una auténtica fiebre entre los inmigrantes. Aunque durante el siglo XX este mineral dejó de tener tanta importancia, todavía existen algunas explotaciones en Kalgoorlie, en Australia Occidental. El resto de explotaciones, como las de Ballarat o Broken-Hill, situadas en la costa oriental, se agotaron hace algunos años.

A excepción de fosfatos, potasas y azufre, Australia no necesita importar otros minerales, ya que dispone de reservas suficientes. La producción minera interna consiste en plomo, zinc y cobre, que se encuentra disperso por la costa oriental y Tasmania. Los principales yacimientos de uranio se encuentran en el Territorio del Norte, mientras que el hierro se extrae en Australia Occidental, Territorio del Norte, Australia Meridional y Tasmania. En la década de 1950 se descubrieron grandes reservas de bauxita en Queensland y en Australia Occidental.

En cuanto a las fuentes de energía, Australia también disfruta de una posición envidiable, ya que posee depósitos suficientes para abastecerse y para exportar. El lignito, en Latrobe (Victoria), y el carbón de hulla, en Newcastle, Sídney y Collie (Australia Occidental), han sido explotados en el pasado, aunque el hallazgo de bolsas de petróleo en Moonie (en el mar de Queensland), en la isla Barrow (Australia Occidental) y en el estrecho de Bass a comienzos de la década de 1960 supuso un cambio radical en la situación energética del país. En esta época también se descubrió gas natural en Queensland, en Australia Meridional, en Australia Occidental y en el Territorio del Norte. La energía térmica es la forma predominante de producción de electricidad.

Si el proceso de industrialización convirtió a Australia en una de las economías más importantes del mundo, la Segunda Guerra Mundial obligó al país a convertirse en autosuficiente para satisfacer sus necesidades internas. Este hecho hizo que se crearan muchas empresas pertenecientes a diferentes sectores que redujeron la necesidad de importar un gran porcentaje de las manufacturas. El desarrollo industrial japonés y la riqueza de recursos del territorio australiano fueron otros factores que ayudaron a profundizar en el proceso de industrialización. Este proceso superó dificultades como la escasa población y la lejanía de los mercados.

La industria siderúrgica es la más importante de la economía y sus centros de producción están situados cerca de las fuentes de energía y de los puertos desde los que se exportan estos materiales. Las principales acerías se encuentran en Newcastle y Port Kembla (Nueva Gales del Sur), en Whyalla (Australia Meridional) y en Kwinana (Australia Occidental). Australia también es uno de los mayores productores de alúmina, obtenida a partir de la bauxita en plantas como la de Gladstone (Queensland) o Weipa (península de York). La industria química se ha beneficiado del aumento en la demanda de abonos, lo que ha generado la creación de plantas de fertilizantes, mientras que la industria del refinado del crudo tiene su centro más importante en Kurnell (Nueva Gales del Sur).

El sector de la automoción es el más desarrollado entre las industrias de bienes de equipo y transformación, que se desarrollaron fuertemente como consecuencia del aumento de la demanda interna y de los esfuerzos destinados a lograr una mayor autosuficiencia industrial. Asimismo, la industria aeronáutica, la naval y la de maquinaria agrícola son sectores de gran importancia dentro del tejido industrial de Australia. Los centros de producción de estos sectores están próximos a los núcleos urbanos. El sector de bienes de consumo es, tras el sector siderúrgico, el más desarrollado, seguido de la industria textil.

Los intercambios comerciales han posibilitado el gran desarrollo de la economía. Durante el siglo XIX los intercambios se realizaban con el Reino Unido, aunque a partir de la Segunda Guerra Mundial, Australia pasó a desarrollar relaciones comerciales con el resto de países, principalmente con Japón, que acabó desbancando a los Estados Unidos como socio preferencial de Australia. Crecieron las exportaciones de bienes de equipo y aumentó la diversificación de sus socios comerciales. De este modo, la economía australiana se convirtió en la referencia del hemisferio sur gracias al intercambio comercial de bienes y servicios.

El sector turístico australiano es una industria dinámica. Australia, que ocupa el puesto decimotercero en la clasificación de la Organización Mundial del Turismo (OMT), es un agente turístico receptor, y principalmente recibe a turistas procedentes de China, Oriente Medio, los Estados Unidos y el Reino Unido. En la década de 1990, el sector experimentó una gran expansión. En 1999, Australia se convirtió en el primer país occidental que recibía el certificado de «destino de calidad» concedido por la República Popular de China, lo que autorizaba a los ciudadanos chinos a visitar libremente este país en sus vacaciones.

Los centros de mayor actividad turística están en los estados de Nueva Gales del Sur y de Victoria, en donde se encuentran ciudades como Sídney y Melbourne, respectivamente. El resto de destinos está más dirigido hacia el turismo interno, como por ejemplo la ciudad de Perth, que es el lugar más visitado de toda Australia Occidental. Ciudades de la isla de Tasmania, como Hobart y Launceston, son destinos poco explotados pero que destacan por la belleza de sus paisajes.

Vista parcial de la ciudad de Melbourne, capital del estado de Victoria, a orillas del río Yara. La ciudad es un importante centro neurálgico de actividades académicas, culturales y deportivas. En 2006 fue sede de los Juegos de la Commonwealth y de la Cumbre del G20.

El sistema financiero australiano tiene una estructura muy diversificada, e incluye a la banca comercial, a los bancos financieros, a las compañías fiduciarias, a los fondos de inversión, etcétera. El banco central se denomina Reserve Bank of Australia y tiene bajo su responsabilidad los designios de la política monetaria. Los cuatro bancos principales son el Commonwealth Bank, el National Australia Bank, el Westpac y el Australian and New Zealand Bank.

Las comunicaciones interiores se realizan normalmente por ferrocarril y carretera, aunque también se utilizan los servicios aéreos interiores debido a la gran superficie del país. Las capitales de todos los estados tienen aeropuerto, siendo los más importantes los de Sídney, Melbourne, Perth, Cairns y Adelaida. La navegación de cabotaje también se utiliza para el transporte en los centros urbanos costeros más importantes, como Sídney, Perth, Melbourne y Newcastle.

La red viaria australiana tiene más de 800.000 kilómetros, de los cuales más de un tercio está asfaltado. Esta red tiene gran importancia, ya que más del 70 % del transporte interior se realiza por carretera. La red ferroviaria, por su parte, que depende del Gobierno federal, tiene una longitud total de 38.445 kilómetros. También existe una red de ferrocarriles privados en determinadas zonas agrícolas e industriales. La línea transaustraliana enlaza Sídney y Perth y atraviesa todo el país de este a oeste.

Comunicación

Australia tiene dos emisoras de televisión públicas independientes financiadas por el Gobierno, la ABC (Australian Broadcasting Corporation), de carácter generalista, y la SBS (Special Broadcasting Service), especializada en contenidos dirigidos a las diversas comunidades étnicas presentes en el país. Además, existen diversas cadenas de televisión comerciales y locales, y diversos servicios de televisión de pago.

El nivel de lectura de periódicos es elevado. Los periódicos cuentan con grandes tiradas y se dividen entre locales, regionales o nacionales. Existen dos grandes diarios nacionales, The Australian y The Australian Financial Review. Los periódicos de mayor influencia por regiones son The Daily Telegraph y The Sydney Morning Herald, en Nueva Gales del Sur; el Herald Sun y The Age, en Victoria; The Advertiser, en Australia Meridional; y The West Australian, en Australia Occidental. La propiedad de estos medios está concentrada en manos de dos empresas principalmente: News Corporation y John Fairfax Holdings. La principal agencia de noticias es Australian Associated Press.

Administración y política

División territorial

La Comunidad de Australia, tal y como se llama oficialmente el país, está dividida en seis estados: Queensland (capital Brisbane), Nueva Gales del Sur (capital Sídney), Victoria (capital Melbourne), Australia Meridional (capital Adelaida), Tasmania (capital Hobart) y Australia Occidental (capital Perth). Además de estos estados, Australia comprende dos territorios: el Territorio del Norte, con capital en Darwin, y el Territorio de la Capital Australiana, en donde se encuentra Canberra.

Australia es un sistema político democrático y parlamentario con sufragio universal y obligatorio. La mayoría de las instituciones políticas y administrativas de la nación tienen su sede en la capital. En la imagen, edificio del Parlamento, en Canberra.

El Gobierno federal también controla varias dependencias exteriores: las islas Norfolk, Cocos, Christmas, Macquarie, Heard y McDonald, y los territorios del sector antártico, las islas del mar del Coral y las islas Ashmore y Cartier.

Según la Constitución de 1900, la organización territorial del Estado es federal y cada estado disfruta de unas competencias exclusivas y de unas instituciones propias como un parlamento y un gobierno autónomo. Los estados tienen competencias exclusivas amplias que enfocan cuestiones como la política interior, justicia, educación o sanidad. El Tribunal Supremo Constitucional se encarga de dirimir los conflictos que surjan entre el Gobierno federal y los estados relacionados con las competencias respectivas de cada uno.

Forma de gobierno y partidos políticos

Australia es un estado independiente perteneciente a la Comunidad Británica de Naciones. La monarquía británica ejerce de forma simbólica el poder ejecutivo mediante un gobernador general sin autoridad efectiva. Según la Constitución federal de 1900, Australia es un sistema político democrático y parlamentario con sufragio universal y obligatorio. El poder legislativo reside en dos cámaras: el Senado, cuyos miembros representan proporcionalmente a los estados, y la Cámara de Representantes. El poder ejecutivo recae en el Primer Ministro, cargo que ocupa el líder del partido mayoritario en la Cámara de Representantes. En 1999 el Gobierno convocó un referéndum en el que los ciudadanos decidieron sobre la posibilidad de desvincularse de la Comunidad Británica de Naciones. Sin embargo, la población decidió mantener a la reina de Inglaterra como jefa del Estado.

La legislación australiana se basa en el derecho común, heredado del derecho común inglés, en las leyes federales emitidas por el Parlamento y en las leyes emitidas por los parlamentos de los estados y territorios. La ley más importante es la Constitución de Australia, que se remonta a 1900 y que entró en vigor en 1901. Cada uno de los estados y territorios posee su propio sistema judicial y parlamentario. Las leyes aprobadas en el Parlamento y el derecho común establecido por los tribunales federales constituyen las leyes federales de aplicación en todo el país.

La política australiana ha estado dominada por el enfrentamiento entre el Partido Laborista de Australia, fundado en 1901, y el resto de partidos conservadores, entre los que destaca el Partido Liberal de Australia, fundado en 1944, y el Partido Nacional, que cuenta con el apoyo de la población rural. Estos últimos partidos han ocupado en coalición la presidencia del país en muchas ocasiones desde 1949. Otros partidos de izquierda, además del Partido Laborista de Australia, son el Partido de los Verdes, de carácter ecologista, los Demócratas Australianos, formado en 1977, y el Partido Primero la Familia, de raíces cristianas. Estos partidos minoritarios obtienen asientos en el Senado, pero no en la Cámara de Representantes.

Servicios del Estado

El sistema educativo en Australia se caracteriza por su parecido con el sistema británico y por la descentralización, ya que cada estado es responsable de dirigir la enseñanza en sus regiones. Por su parte, el Gobierno federal controla la educación en los territorios. Debido al aislamiento de grandes zonas agrarias del país, se han puesto en marcha nuevos canales educativos como la educación a distancia y por televisión para llegar a esta población. Aunque siguen los dictados del departamento de educación, las universidades son autónomas, destacando las de Sídney y Melbourne.

La tasa de alfabetización es elevada, ya que la enseñanza tiene carácter obligatorio en el ciclo primario, que abarca desde los 6 a los 15 años. Los dos años siguientes no son de asistencia obligatoria. Las universidades son autónomas aunque reciben financiación por parte del Gobierno. Las universidades más antiguas se remontan a la época colonial y la mayoría se crearon antes de la Primera Guerra Mundial. La primera universidad establecida en Australia fue la Universidad de Sídney, en 1850, seguida por la de Melbourne en 1853, y la de Adelaida en 1874. Otras universidades son la Universidad de Tasmania, la de Queensland y la Universidad Nacional de Australia, en Canberra, que es una institución dedicada a la investigación creada por el Gobierno federal en 1946.

El sistema estatal de seguridad social ofrece subsidios familiares, de desempleo, de accidente, de jubilación y de viudedad a las personas que cumplen los requisitos impuestos para acceder a dichas prestaciones. La cobertura de las prestaciones no se limita a los ciudadanos australianos, sino que se extiende a los residentes en el país. La gestión de la sanidad depende de los estados y de los territorios, aunque las directrices de la política sanitaria son emitidas por el Gobierno federal. Diversas entidades locales y empresas privadas también ofrecen servicios sanitarios a diferentes segmentos de población. La sanidad privada cubre aproximadamente a un tercio de los habitantes.

La política de seguridad australiana se basa en el establecimiento de alianzas con las principales organizaciones de seguridad internacionales. La relación con los países vecinos del sudeste asiático y del sudoeste del Pacífico es un eje estratégico en la política desarrollada por los sucesivos Gobiernos. Asimismo, la alianza con los Estados Unidos y con Nueva Zelanda se ha convertido en un factor fundamental de estabilidad para Australia durante todo el siglo XX.

El Estado del bienestar australiano se ha ido construyendo a lo largo de los años y se caracteriza por su ecuanimidad y respeto a los derechos sociales. El trabajo de los sindicatos ha influido en el mantenimiento de unas condiciones laborales estables para los trabajadores, lo que ha repercutido en el bien de la comunidad en conjunto. La distancia que separa a las clases pobres de las clases pudientes se ha mantenido tradicionalmente en unos niveles aceptables, aunque durante el siglo XX se han registrado algunos desequilibrios.

Historia

Primeras expediciones

A diferencia de otras regiones del mundo, Australia permaneció aislada durante muchos siglos. Ni sus países vecinos de Asia, ni los países que protagonizaron la expansión colonial europea a partir del siglo XV estuvieron especialmente interesados por este territorio. Algunos de los primeros navegantes que arribaron a estas tierras fueron el portugués Jorge Meneses, que llegó a Nueva Guinea en 1526, y el español Pedro Fernández de Quirós, que descubrió el archipiélago de las Nuevas Hébridas en 1605. Los españoles, sin embargo, se centraron más en la colonización del continente americano.

En el siglo XVII, fueron los holandeses quienes cogieron el testigo de portugueses y españoles en la prospección de Australia. En este sentido, la Compañía Unida de las Indias Orientales de los Países Bajos estableció factorías en sitios estratégicos. Exploraciones como la de Abel Tasman, que en 1642 descubrió la isla que hoy lleva su nombre (Tasmania), permitieron aumentar el conocimiento de la configuración de Australia, aunque fracasaron a la hora de encontrar riquezas suficientes que sirvieran de acicate para continuar con la empresa colonizadora. Los británicos cogieron el relevo de los holandeses a partir de la segunda mitad del siglo XVII, aunque los problemas a los que se enfrentaba el imperio en otras zonas hicieron que también desistieran en sus anhelos expansionistas.

Tras la Paz de París firmada entre Gran Bretaña y Francia en 1763, los británicos reanudaron las expediciones al continente oceánico. La Royal Society encargó estas expediciones a James Cook y al botánico Joseph Banks en 1769. Cook exploró la costa oriental e informó a las autoridades británicas de las posibilidades que se abrían en estas tierras para el asentamiento humano. Posteriormente, una vez que los británicos perdieron en 1782 sus colonias americanas, se vieron obligados a buscar un nuevo lugar para confinar a sus presos. Así, en 1787, el lugar escogido para enviar a los convictos fue Botany Bay (la actual Sídney), a donde Cook había llegado en 1770.

Retrato del explorador y cartógrafo británico James Cook (Museo Marítimo Nacional de Reino Unido), quien, por encargo de la Royal Society, exploró la costa oriental australiana a mediados del siglo XVIII.

De este modo, Australia se convertía en una colonia penitenciaria para presos, de los cuales muchos procedían de Irlanda a causa de motivos políticos y religiosos. En 1788 llegó la primera expedición de prisioneros en once barcos al mando del capitán Arthur Phillip, quien posteriormente reclamaría la Australia oriental para Gran Bretaña, que pasó a denominarse Nueva Gales del Sur. En estos primeros años de colonización, las condiciones de vida de los colonos fueron duras debido a la oposición de los aborígenes, a la falta de recursos aportados por la metrópoli y a la dureza del terreno.

Siglo XIX

El descubrimiento de nuevas zonas de establecimiento respondió a la necesidad de encontrar destinos en los que asentar nuevas colonias. Durante finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, las exploraciones se realizaron por la costa. A lo largo de la primera mitad del siglo XIX, se establecieron multitud de colonias, lo que fue configurando los principales asentamientos que conocemos en la actualidad. En este sentido, los británicos crearon una nueva penitenciaria en Tasmania en 1803, cuyo primer asentamiento fue Hobart. En 1825 se creó la colonia de Nueva Gales del Sur, y cuatro años después se fundó la de Australia Occidental. En 1834, el Gobierno británico autorizó la creación de la colonia de Australia Meridional, con capital en Adelaida, a la compañía South Australian Association.

En 1835, se fundó Melbourne gracias a las expediciones iniciadas por Thomas Livingstone Mitchell. Progresivamente, las exploraciones fueron adentrándose hacia el interior y, así, Edward John Eyre exploró en 1841 las tierras centrales y la Gran Bahía Australiana, lo que sirvió para demostrar la inhabitabilidad de parte de la zona sur del país y zonas del interior. Por su parte, el alemán Ludwig Leichhardt exploró en 1846 toda la zona desde el sur de Queensland hasta el golfo de Carpentaria. Con todas estas expediciones, la región cercana al litoral australiano había sido explorada con profundidad para mediados del siglo XIX.

El intento de los responsables coloniales de crear en el sudeste australiano una nueva sociedad de carácter más puritano llevó a impedir la llegada de convictos a estas tierras. Debido a esto, algunas poblaciones de Nueva Gales del Sur se desarrollaron con rapidez, lo que llevó a la fundación de Melbourne. La rivalidad entre esta ciudad y Sídney fue en aumento, y en 1851 Melbourne logró la independencia de Nueva Gales del Sur. En 1859, se creó la colonia de Queensland tras el establecimiento de una penitenciaria en la actual Brisbane. De este modo, el territorio australiano quedaba dividido en seis colonias que convivían sin sobresaltos debido a la ausencia de atractivos suficientes en las tierras fronterizas.

La política penitenciaria fue cambiando progresivamente a medida que las autoridades británicas favorecían la reinserción de los convictos y apoyaban a los colonos libres en un intento de potenciar los atractivos de la colonia. Las autoridades británicas eliminaron los penales de Nueva Gales del Sur (1840), Tasmania (1853) y Australia Occidental (1863). El descubrimiento de depósitos de oro en 1851 en Bathurst y Bendigo, cerca de Sídney y Melbourne, respectivamente, provocó la llegada masiva de inmigrantes. La población se triplicó entre 1850 y 1860, pasando de 400.000 a 1.145.000 habitantes, lo que provocó grandes cambios estructurales en la colonia.

Entre 1850 y 1860, se crearon seis parlamentos nacionales similares al británico, lo que comenzó a configurar la organización territorial del país. El estado de Australia Occidental, por su parte, tuvo que esperar hasta 1893 para tener su parlamento. El proceso de independencia de Australia respecto de la metrópoli se fraguó durante la segunda mitad del siglo XIX, sobre todo a raíz del descubrimiento de nuevos yacimientos mineros y del desarrollo del sector agropecuario. En este sentido, para 1860 aproximadamente, muchos inmigrantes decidieron dejar de trabajar en las minas y se convirtieron en granjeros. El aumento de las comunicaciones entre las diversas colonias y la diversificación de la economía disminuyeron la dependencia de Australia respecto a Gran Bretaña.

La creación de la Comunidad de Australia

La interrelación entre las colonias se acentuó en la segunda mitad del siglo XIX, lo que dio lugar a la creación en 1899 de la confederación de las colonias. Anteriormente, en 1885, ya se había establecido un consejo federal, y en 1891 se desarrolló un proyecto de constitución de tipo federal. Entre las razones que favorecieron la alianza entre las colonias se encuentran principalmente la inmigración japonesa y la expansión colonial de otros países europeos como Francia y Alemania, factores que impulsaron a las diferentes colonias a proteger sus intereses de forma común.

En 1900 se celebró un referéndum en el que se aprobó el proyecto definitivo de federación, que fue ratificado por el Reino Unido. Un año más tarde, se creó la Comunidad de Australia y se estableció la capital en Melbourne provisionalmente. En 1927, la capital se trasladó a la nueva ciudad de Canberra.

La Comunidad de Australia en el siglo XX

A comienzos del siglo XX, el Gobierno decretó una serie de medidas destinadas a mejorar las condiciones de vida de la población. Se redujo la jornada laboral, se ampliaron las pensiones a todos los jubilados y se restringió la llegada de inmigrantes con el fin de impedir el deterioro de la calidad de vida. Australia intervino en la Primera Guerra Mundial al lado del Reino Unido, aunque sus soldados lo hicieron de forma voluntaria, ya que el servicio militar no era obligatorio. El Ejército australiano tuvo un papel destacado en el desembarco de Gallipoli, el 25 de abril de 1915, fecha que desde entonces se conmemora solemnemente. Hasta la crisis económica de 1929, el país disfrutó de un periodo de bonanza gracias a la política autárquica desarrollada por el Gobierno.

Sin embargo, la crisis económica de 1929 hizo que la calidad de vida de los ciudadanos se viera afectada sobremanera. En 1939, Australia se alineó de nuevo con los aliados y se preparó para participar en la Segunda Guerra Mundial. La agresiva política japonesa alarmó a las autoridades australianas ante una posible invasión del país, aunque la victoria de los aliados en el mar del Coral en 1942 desvaneció esta posibilidad. A partir de 1945, Australia intensificó sus relaciones con los Estados Unidos en detrimento del Reino Unido y profundizó en el proceso de industrialización interno. En este sentido, Australia apoyó a los Estados Unidos en la guerra de Vietnam entre 1965 y 1971. También se promovió la entrada de nuevos inmigrantes de raza blanca hasta 1974. La configuración territorial también sufrió algunos cambios durante estos años. En este sentido, Papúa Nueva Guinea declaró la independencia en 1975, mientras que en 1978 se creó el estado del Territorio del Norte.

Respecto a la situación de la población aborigen, sus condiciones de vida mejoraron ligeramente durante la segunda mitad del siglo XX tras la adopción de diversas medidas por parte del Gobierno. En la actualidad, los aborígenes se concentran en el Territorio del Norte, en Australia Occidental y en Queensland. Otro de los asuntos que centró la atención de las autoridades durante finales del siglo XX fue el cuidado del medioambiente debido al impacto en su ecosistema de la subida del nivel del mar y de la pérdida de la cubierta forestal. El Gobierno liberal convocó un referéndum en 1999 para intentar convertir a Australia en una república, aunque los ciudadanos decidieron continuar bajo la simbólica soberanía británica.

Desde 1996, la presidencia del país la ostenta el liberal conservador John Howard. El Gobierno australiano se convirtió en un firme aliado de la Administración estadounidense, liderada por George W. Bush, y, así, apoyó al Ejército de los Estados Unidos en la guerra de Iraq de 2003. En 2005, Howard anunció el envío de más efectivos a territorio iraquí. Con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de Sídney en 2000, el sector turístico interno registró un desarrollo muy fuerte, convirtiéndose en uno de los sectores económicos más importantes. Todas estas circunstancias hicieron que, a comienzos del siglo XXI, Australia sea uno de los países más prósperos del mundo.

Como producto de su condición de potencia regional, el Ejército australiano desplegó efectivos como componentes de fuerzas de pacificación en los meses de mayo y abril de 2006 en los territorios de Timor Oriental y las islas Salomón. El Gobierno australiano suscribió con el de Timor Oriental un importante acuerdo bilateral relativo a la explotación de las reservas de petróleo y gas timorenses. Fuerzas australianas intervinieron también entre los contingentes internacionales en las misiones militares desplegadas en Afganistán.

En noviembre de 2007 se celebraron elecciones generales en Australia. La victoria correspondió, con un amplio margen, al opositor Partido Laborista, cuyo máximo dirigente, Kevin Rudd, fue investido como primer ministro. Una de las primeras decisiones del nuevo Gobierno fue la firma del Protocolo de Kioto para la lucha contra el cambio climático, en una orientación política que invirtió radicalmente la postura del Ejecutivo anterior. Rudd hizo asimismo una declaración en febrero de 2008 en la que pedía perdón públicamente por las políticas represivas seguidas en el pasado por el Estado australiano contra las comunidades y culturas autóctonas de su territorio. También ordenó una suavización de la dura política aplicada tradicionalmente por las autoridades australianas contra personas de otros países que demandaban asilo político.

En septiembre de 2008, Quentin Bryce se convirtió en la primera mujer nombrada gobernadora general de Australia, en representación de la reina Isabel II. A principios de 2009 se declararon en varias zonas del país devastadores incendios que, además de cuantiosas pérdidas económicas, causaron la muerte a más de 180 personas.

La economía australiana siguió exhibiendo en los inicios de la década de 2010 un excelente comportamiento, como atestiguaba el hecho de que durante más de veinte años el crecimiento del PIB se hubiera situado de forma continuada en valores cifrados en el 3,5 % anual como promedio. La minería y la construcción se mencionaron como sectores altamente dinámicos e impulsores del desarrollo económico general.

Sin embargo, la prosperidad económica no estuvo acompañada durante estos años de una estabilidad política consiguiente. Las disensiones en el seno del Partido Laborista gobernante provocaron turbulencias en el Ejecutivo que tuvieron finalmente un alto costo electoral para esta formación. Los planes del primer ministro Rudd de imponer nuevas tasas impositivas así como varias de sus otras medidas políticas despertaron malestar en el Partido Laborista, hasta el punto de que, en junio de 2010, su hasta entonces estrecha colaboradora Julia Gillard anunció que promovería una moción para hacerse con el liderazgo laborista. Consciente de su inminente derrota, Rudd se anticipó y presentó su dimisión como primer ministro. Gillard, su sucesora en el cargo, se convirtió así en la primera mujer en la historia de Australia en llevar las riendas del Ejecutivo.

A pesar de la victoria de sus postulados, el liderazgo de Gillard no logró calmar las tensiones entre los laboristas. Rudd aceptó participar en el nuevo gabinete como ministro de Asuntos Exteriores. No obstante, la perspectiva de una derrota electoral en los comicios que habrían de celebrarse en 2013, predicha por las encuestas, agrió aún más el debate interno. A mediados de 2013, tras haber renunciado a su condición de ministro de Exteriores, Rudd volvió a postularse como principal dirigente laborista y desplazó a Gillard de la jefatura de Gobierno. De nuevo primer ministro desde finales de junio, Rudd se presentó como candidato principal de su partido a las elecciones generales de septiembre de 2013. En estos comicios, los laboristas fueron claramente derrotados por la Coalición Nacional Liberal, cuyo líder, Tony Abbott, recibió el encargo de formar nuevo Gobierno.

Otro asunto recurrente en la evolución de la vida pública en Australia fue el tratamiento dado al problema de la inmigración en este país. El estudio de soluciones para atender las numerosas peticiones de asilo en territorio australiano centró buena parte de las conversaciones entre el Gobierno y las fuerzas políticas opositoras. Después de que un panel independiente recomendara establecer centros de asilo en Nauru y Papúa Nueva Guinea para atender al creciente número de personas afectadas por este problema, el Ejecutivo australiano selló en julio de 2013 un acuerdo bilateral con el Gobierno papuano en virtud del cual Papúa Nueva Guinea recibiría en su suelo a un grupo numeroso de solicitantes de asilo a cambio de una importante ayuda económica.

En política exterior cabe destacar la toma de posesión en 2013, por un periodo bienal, de la representación diplomática australiana en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El papel de Australia como aliado tradicional de los Estados Unidos y los países occidentales elevó la preocupación de sus autoridades ante las amenazas terroristas ligadas al auge del yihadismo. En septiembre de 2014, el Ejército australiano desplegó en Iraq un contingente de 600 asesores militares, en el esfuerzo conjunto por hacer frente a la expansión en ese territorio del autodenominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés).

Paralelamente, el Gobierno australiano ordenó una operación coordinada de sus fuerzas de seguridad para hacer frente a las amenazas terroristas en el país. Quince personas fueron detenidas en Sydney y Brisbane después de que los servicios secretos australianos advirtieran de los riesgos de atentados por parte de grupos extremistas islámicos. Dos meses más tarde, 17 personas fueron tomadas como rehenes por un clérigo musulmán radical de origen iraní en un céntrico café de la ciudad de Sydney. Dos de los rehenes y el secuestrador perdieron la vida tras el asalto policial al establecimiento. Como medida antiterrorista, el Parlamento australiano aprobó en los meses siguientes una ley que exigía a los proveedores de servicios de Internet y telefonía móvil almacenar datos de sus clientes durante un plazo de dos años.

En el orden interno, la inestabilidad en la jefatura de gobierno que había caracterizado el último periodo de la política australiana se perpetuó con la presentación en septiembre de 2015 de una moción para relevar al primer ministro y máximo dirigente del Partido Liberal, Tony Abbott, por su correligionario Malcolm Turnbull. El jefe de gobierno, que había dirigido el Ministerio de Comunicaciones durante el mandato de su predecesor, prometió impulsar un nuevo liderazgo económico en el país. Con su acceso al poder, Turnbull se convertía en el quinto primer ministro australiano en los últimos cinco años.

En el terreno económico, después de dos décadas de crecimiento continuado, índices de desempleo en torno al 6 %, una deuda pública contenida y una baja inflación, Australia se había convertido en una de las economías más sólidas del escenario internacional. A mediados de la década de 2010, el producto interior bruto (PIB) creció de forma estable en torno al 2,5 %, mientras la nación australiana diversificaba sus recursos, agilizaba los intercambios comerciales y conservaba una alta productividad y dinamismo económico.

Aun así, los efectos de la crisis financiera global y de la caída de los precios de las materias primas en los mercados internacionales impusieron nuevas necesidades de estímulos y de control. Las autoridades australianas se centraron en incentivar tratados de libre comercio con otras naciones y firmaron acuerdos bilaterales y multilaterales con China, Japón, Corea del Sur y varios países más de la región. Con este mismo propósito se avanzó en las negociaciones con otras dos potencias regionales: la India e Indonesia.

Dentro de este mismo espíritu, Australia fue uno de los firmantes del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, suscrito en Auckland, Nueva Zelanda en febrero de 2016. Con la participación de los Estados Unidos, Canadá, Japón, la propia Nueva Zelanda y varias naciones latinoamericanas (México, Chile, Perú) y asiáticas (Malasia, Vietnam), los países adheridos a este tratado dirigido a agilizar los intercambios comerciales y en otros sectores sumaban aproximadamente el 40 % del PIB mundial. No obstante, la elección en noviembre de 2016 como presidente de los Estados Unidos de Donald Trump, opuesto al libre comercio y defensor de posturas aislacionistas, puso en riesgo la entrada en vigor definitiva de este acuerdo en las condiciones convenidas inicialmente.

En el orden interno, en julio de 2016 se celebraron elecciones generales en Australia. La victoria correspondió, por un estrecho margen, a la coalición liberal-nacional liderada por el primer ministro Malcolm Turnbull. Esta coalición recibió el 50,4 % de los sufragios, frente al 49,6 % del Partido Laborista encabezado por Bill Shorten. Los Verdes ocuparon el tercer lugar, con tan solo el 10 % de los votos. Turnbull fue reelegido como jefe del Gobierno australiano.

Sociedad y cultura

Ciencia y tecnología

Los científicos e investigadores australianos han realizado aportaciones importantes a la ciencia médica y han trabajado en soluciones aplicadas al desarrollo del comercio y la industria. Sus descubrimientos y avances han sido reconocidos con numerosos premios internacionales y varios Premios Nobel. Australia es en este sentido un país tremendamente innovador que realiza grandes inversiones en investigación y desarrollo, y que ofrece recursos a su comunidad científica para el desarrollo de sus estudios.

Los científicos australianos se han caracterizado por su innovación y dinamismo, siendo pioneros en el estudio de la energía solar y en el desarrollo de fuentes de energía alternativas. Los ámbitos en los que han realizado los avances más destacados son el aéreo, con el desarrollo de un sistema de aterrizaje de aeronaves aceptado por la comunidad internacional y la implantación de las cajas negras de los aviones, o el sector de las computadoras, con grandes avances en el diseño de software y hardware. Las empresas australianas también han liderado el desarrollo de catamaranes con capacidad para romper olas, de automóviles impulsados por energía solar o de motores orbitales.

Entre los premios nobel destacan Peter Charles Doherty, Nobel de Medicina en 1996 por sus investigaciones de la respuesta inmune de las células; John Warcup Cornforth, Nobel de Química en 1975 por el estudio de la estructura tridimensional de las encimas en la química de las mismas; Lawrence Braga, Nobel de Física por descubrir la técnica de rayos X en la investigación de la estructura de los cristales; o John Carew Eccles, Nobel de Medicina y Fisiología en 1963 por su trabajo sobre la transmisión del impulso nervioso. Otros galardonados con este premio han sido Howard Walter Florey y Frank Macfarlane Burneo, Nobel de Medicina en 1945 y 1960 respectivamente. Recientemente, en 2005, los médicos australianos Barry Marshall y Robin Warren obtuvieron el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos de los efectos de la bacteria Helicobacter pylori en las enfermedades estomacales.

Literatura

Las letras australianas pueden dividirse en dos periodos diferenciados, el primero hasta comienzos del siglo XX y el segundo a partir de 1920. Los escritos de este primer periodo eran de carácter descriptivo y se centraban en las vivencias de los primeros pobladores, es decir, en los avatares que sufrían los colonos en su encuentro con un nuevo mundo y en las vivencias de los convictos que llegaban al país a cumplir sus penas. El segundo periodo se sitúa a partir de 1920 y entronca con una temática centrada en la situación del hombre moderno en una sociedad que experimenta grandes cambios.

Durante el siglo XVIII, la literatura no experimentó un gran desarrollo, mientras que en la primera mitad del XIX las obras destacaron por una falta de definición que desembocó en diversas formas temáticas autóctonas. La primera obra impresa en Australia apareció en Sídney en 1819 y fue The First Fruits of Australian Poetry (Los primeros frutos de la poesía australiana), escrita por el poeta Barron Field. A finales del siglo XIX apareció una escuela poética que mezcló elementos populares con el sentimiento nacionalista, entre cuyos representantes destacaron Adam Lindsay Gordon, Henry Lawson y Andrew B. Paterson. La poesía de comienzos del siglo XX se caracterizó por el surgimiento de nuevas temáticas de carácter romántico, simbolista y satírico, mientras que, hacia mediados de siglo, la poesía tendió hacia un estilo más reflexivo con autores como Robert D. Fitzgerald, A. D. Hope o James McAuley.

Las primeras novelas importantes se publicaron en la segunda mitad del siglo XIX y describían las condiciones de vida existentes en las colonias en ese momento. Autores como Henry Kingsley, Marcus Clarke o Thomas Alexander Browne presentaban una prosa costumbrista que relataba las vivencias de los convictos, los colonos o los inmigrantes que acudían en busca de oro. A comienzos del siglo XX, destacaron novelas como My Brilliant Career (1901; Mi brillante carrera), de Miles Franklin, y Such is Life (1903; Así es la vida) de Tom Collins, seudónimo de Joseph Furphy, que fueron los primeros intentos serios de crear una prosa eminentemente australiana caracterizada por el espíritu nacionalista y por la creación de un lenguaje propio. Durante estos años, la descripción de la vida en la ciudad ocupó el interés de autores como Aeneas Gunn o Katherine Susana Prichard. En la segunda mitad del siglo XX, el autor más importante fue Patrick White, quien obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1973. Otros autores destacados en este periodo fueron Martin Boyd, Randolph Stow, Hal Porter y Thomas Keneally.

El teatro experimentó un gran dinamismo durante el siglo XX con autores como Douglas Stewart, que se convirtió en el dramaturgo más importante con obras como Ned Kelly (1943) y Fire on the Snow (1941; Fuego en la nieve), y Ray Lawler, quien se reveló como uno de los escritores más interesantes del país con la obra Summer of the Seventeenth Doll (1965; El verano de la decimoséptima muñeca).

Artes plásticas

El arte aborigen es el originario de Australia. Relacionado directamente con la religión, los indígenas cultivaron la pintura, la escultura y las artes decorativas. Los paisajes, la mitología o los rituales ocupaban los principales temas de estas obras, localizadas en lugares como Cannon (Territorio del Norte), Halls Creek (Australia Occidental) y Moroota (Nueva Gales del Sur). Asimismo, otra constante que aparece en este tipo de obras es la representación de los órganos del interior del cuerpo humano, lo que algunos autores han denominado como estilo radiológico.

A partir del proceso colonizador, se produjo la introducción del arte europeo de inspiración británica principalmente. En arquitectura, la construcción de edificios se realizó siguiendo las mismas pautas estilísticas que en los Estados Unidos, mientras que a partir de la segunda mitad del siglo XIX, los arquitectos se basaron en el estilo victoriano para realizar sus construcciones. A comienzos del siglo XX predominó el estilo funcionalista con arquitectos como Walter Burley Griffin, quien se encargó del proyecto de la ciudad de Canberra, mientras en la segunda mitad el danés Jørn Utzon fue el responsable de una de las obras más significativas de la historia de la arquitectura australiana y mundial, el edificio de la ópera de Sídney, finalizado en 1973. La arquitectura de finales del siglo XX y comienzos del XXI se ha caracterizado por la mezcla de estilos, con elementos tomados de corrientes como el posmodernismo o el desconstruccionismo.

En el siglo XIX, la mayoría de pintores aplicaron estilos y temáticas importados de la metrópoli, aunque en los últimos años del siglo, se comenzó a forjar una especie de identidad plástica propia del arte australiano. Artistas como Tom Roberts, Arthur Streeton o Frederick McCubbin se agruparon en torno a la denominada escuela de Heidelberg y utilizaron como inspiración motivos eminentemente australianos como el paisaje, la tierra y las costumbres internas del país. La adopción de las corrientes pictóricas como el cubismo, el impresionismo o el surrealismo fue lenta, aunque según avanzaba el siglo comenzaron a despuntar artistas que aplicaron preceptos conceptuales, posmodernistas o del pop-art a sus obras, como Fred Williams, caracterizado por la abstracción de sus paisajes. Después de la Segunda Guerra Mundial, pintores como Sydney Nolan, Russell Drysdale y Arthur Boyd, entre otros, lograron repercusión internacional con sus propuestas.

Patrimonio cultural

Las áreas urbanas disponen una buena oferta cultural gracias al trabajo desarrollado por el Gobierno en esta dirección. Los subsidios públicos han permitido la creación de una amplia red de servicios culturales. Las ciudades principales tienen galerías de arte y museos que ofertan una gran variedad de exposiciones y acontecimientos de carácter cultural. El Australian Council ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo del entramado cultural del país ya que ha promocionado y ayudado a los artistas más prometedores de los últimos años. Asimismo, la Australian Broadcasting Corporation también ayuda a fomentar las actividades culturales, especialmente de la música, ya que patrocina a las orquestas sinfónicas principales de cada estado.

Los Juegos Olímpicos de Sídney celebrados en 2000 sirvieron para impulsar la renovación y nueva construcción de diversas instalaciones culturales. Además del edificio de la Ópera de Sídney, entre los principales museos destacan el Museo de Australia, fundando en 1827 en Sídney, especializado en temas históricos y antropológicos; el Museo de Arte Contemporáneo de Sídney, abierto en 1991, y el Museo de Melbourne, inaugurado en 2000, que es el más grande de todo el hemisferio sur y alberga un gran número de piezas relacionadas con la historia del país. Otras instituciones culturales son el Royal Exhibition Building de Melbourne, declarado Patrimonio de la Humanidad, la National Gallery y la Biblioteca Nacional, ambas en Canberra.

Los australianos celebran el Día Nacional de Australia el 26 de enero, día en el que se conmemora la llegada de la primera flota inglesa a Sídney y la proclamación de Australia como posesión británica. El 25 de abril es el Día de las Fuerzas Armadas de Australia y Nueva Zelanda, fecha que sirve para conmemorar la batalla de Gallipolli en 1915 durante la Primera Guerra Mundial. Además de estas dos fechas, el calendario australiano registra diversas festividades locales o estatales.

Australia acoge la celebración de muchos festivales que atraen a un público internacional diverso. Cabe mencionar el Festival de Sídney, que se celebra en enero con una muestra de actuaciones musicales y obras de teatro por toda la ciudad, y el Festival de las Artes de Adelaida, que se celebra en marzo cada dos años. También existen otros festivales dedicados a la cultura indígena como el Festival de Barunga, en junio, y el Stompin Ground, en octubre en la ciudad de Broome.

Artes escénicas y música

El Australian Ballet, fundado en 1962, es la compañía australiana de danza clásica más conocida en el mundo. Otras compañías son el Ballet Queensland y West Australian Ballet, creados en 1960 y 1953 respectivamente. Estas tres compañías presentan tanto obras clásicas como contemporáneas en su país y en el mundo. Por su parte, la Sydney Dance Company está considerada como una las grandes compañías de baile contemporáneo del mundo.

Existen más compañías como el Australian Dance Theatre (1965), la One Extra Dance Company (1976), Legs on the Wall (1984) y el Buzz Dance Theatre (1985). También existen compañías que recogen las influencias aborígenes en sus obras como el Tjapukai Dance Theatre en Cairns, Queensland. Una compañía australiana, el Bangarra Dance Theatre, creada en 1989, organizó la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Sídney en 2000.

El didjeridu, en la imagen, es un instrumento de viento característico de la tradición musical indígena australiana.

La tradición musical australiana combina las influencias aborígenes y coloniales. La música indígena sirve como acompañamiento a los rituales religiosos y se crea con instrumentos como el didjeridu, un instrumento de viento que emite fuertes vibraciones. Algunos grupos musicales contemporáneos están incorporando estos instrumentos a sus composiciones, como Warumpi Band y Yothu Hindi. La otra influencia es la música europea, representada en las óperas y obras sinfónicas. La popular soprano Dame Nellie Melba es una de las representantes más reconocidas. En lo que respecta a la música popular, Australia ha exportado artistas que han logrado un éxito comercial en todo el mundo, como por ejemplo los Bee Gees, Kylie Minogue, AC/DC o INXS.

Cinematografía

La industria cinematográfica australiana no mostró demasiado dinamismo a lo largo de la primera mitad del siglo XX. Los distribuidores optaron por importar películas antes que producirlas internamente. El mercado importador era los Estados Unidos principalmente. Sin embargo, en la década de 1970 se produjo un aumento de las inversiones por parte del Gobierno, lo que dio lugar al surgimiento de una nueva generación de directores que exportaron sus obras internacionalmente. Dos películas tuvieron una gran repercusión mundial, Picnic en Hanging Rock, dirigida por Peter Weir en 1975, y Sunday too far away, dirigida por Ken Hannam en 1975.

Posteriormente directores como el propio Peter Weir (Gallipoli, El año que vivimos peligrosamente), Bruce Beresford (Paseando a Miss Daisy) o Gillian Armstrong (Starstruck) desarrollaron sus carreras tanto en su país como en los Estados Unidos. Películas como Mad Max (George Miller, 1979) o Cocodrilo Dundee (Peter Faiman, 1986) se convirtieron en éxitos internacionales que impulsaron la industria cinematográfica. En los últimos años, películas de nacionalidad australiana como La boda de Muriel, Priscilla, reina del desierto, Moulin Rouge o Shine se han convertido en grandes éxitos internacionales. Asimismo, actores y directores de reconocido prestigio mundial como Nicole Kidman, Cate Blanchett y Baz Luhrmann también han contribuido a la reciente reactivación de este sector.

Deportes y ocio

El deporte es un elemento importante del pueblo australiano, ya que las condiciones meteorológicas permiten la práctica de disciplinas deportivas al aire libre. Entre los deportes propios del país se encuentra el fútbol australiano. Australia ha participado en todas las ediciones de los Juegos Olímpicos de la edad moderna y en todos los Juegos de la Commonwealth. Como organizador, Australia acogió los Juegos Olímpicos en 1956 y en 2000, y como participante se ha clasificado entre los cinco primeros medallistas desde los juegos de 2000. Además, también organiza otros acontecimientos importantes como el Open de Australia de tenis, uno de los cuatro torneos del Grand Slam, y el Gran Premio de Fórmula Uno de Australia. El críquet es un deporte que cuenta con gran afición por parte de los australianos. El combinado nacional ha logrado el campeonato del mundo en dos ocasiones, en 1987 y en 1999.

Entre los deportistas más destacados de toda la historia cabe destacar, entre otros, al jugador de críquet Don Bradman, a los jugadores de fútbol australiano Roy Cazaly, Jack Dyer, a los tenistas Rod Laver, John Newcombe y Margaret Court, al golfista Greg Norman, a la atleta Cathy Freeman o al nadador Ian Thorpe. Todos estos deportistas han logrado victorias en las competiciones internacionales más importantes.

El juego y la bebida desempeñan un papel destacado en las actividades de ocio de los australianos. El Gobierno ha intentado limitar y regular ambas aficiones. La cerveza es la bebida tradicionalmente más consumida en el país, aunque la producción de vino propio está amenazando el dominio de la cerveza entre los gustos y preferencias de los habitantes. El Gobierno ha puesto en marcha medidas para controlar el consumo de alcohol y las apuestas entre la población desde la década de 1940, en un intento por regular ambas actividades. Sin embargo, en los últimos años se observa un cambio de tendencia, ya que las nuevas generaciones prefieren invertir su tiempo de ocio nocturno en grandes discotecas más que en los pubs tradicionales.

La cocina es otro aspecto de la cultura australiana de gran importancia debido a que combina las tradiciones aborígenes, las aportaciones de las diferentes comunidades étnicas presentes en el país y la influencia anglosajona. Esta mezcla hace que la cocina actual presente una gran variedad y originalidad y que haya una oferta gastronómica destacable en las zonas urbanas más importantes.