Kiribati

País insular esparcido por la zona central del océano Pacífico, Kiribati extiende su pequeña superficie a lo largo de miles de kilómetros de agua. La mayoría de las islas que conforman el territorio están deshabitadas, característica que puede explicar en parte la peculiaridad de su lenguaje o el apego con el que sus habitantes mantienen los usos y costumbres tradicionales.

Bandera de Kiribati.

Medio físico

El territorio nacional de Kiribati se compone de 32 atolones y una isla, que en total suman una superficie terrestre de 811 kilómetros cuadrados. El archipiélago se encuentra disperso por más de 8.000 kilómetros cuadrados del océano Pacífico.

La única isla, Banaba (antigua Ocean), se halla en el extremo occidental del país. A su lado se dispersan las islas Gilbert, 16 atolones situados a ambos lados de la línea del ecuador. Al sudeste aparecen las islas Fénix, y en la parte más oriental las islas de la Línea, ocho atolones y un arrecife que toman el nombre de su ordenada distribución.

Excepto Banaba, el territorio de Kiribati está conformado por atolones coralinos desarrollados sobre cadenas volcánicas. Su suelo calcáreo se sitúa casi raso sobre el nivel del mar, a excepción nuevamente de Banaba, que presenta elevaciones de hasta 80 metros.

Las altas temperaturas, en torno a los 30 ºC, y las lluvias irregulares son características típicas de su clima tropical. Los tifones no son fenómenos desconocidos en estas tierras.

Flora y fauna

Cocoteros y árboles del pan constituyen casi en exclusiva la vegetación de Kiribati, donde resulta difícil cultivar incluso otras plantas tropicales como plátanos o batatas. La escasa fauna se reduce a animales de granja, mientras que abundan las especies marinas, que proporcionan una profusa pesca.

Población

Demografía

Los algo más de 105.000 habitantes de Kiribati viven densamente concentrados, pues el 90 % de ellos residen en las islas Gilbert, en especial en los núcleos urbanos de la zona sur, que aglutinan a un tercio de la población. La capital del país, Bairiki, se encuentra en la isla de Tarawa. Por su parte, Banaba y más de la mitad de las islas de la Línea están deshabitadas, y en Fénix no existen asentamientos permanentes.

La capital de Kiribati es Bairiki (Tarawa), ciudad donde se encuentra la sede de las principales instituciones del país. En la imagen, el edificio del Parlamento de Kiribati.

Los ciudadanos de Kiribati pertenecen a la región etnogeográfica de Micronesia; la presencia de otras razas es anecdótica.

Lengua

Inglés y kiribatiano son las lenguas oficiales. El idioma local, más utilizado popularmente, es una excepcional lengua de tan sólo trece sonidos.

Religión

El credo mayoritario en las islas es el católico (55 %), seguido por el protestante (congregacionalista), practicado por el 33 % de la población. La presencia de otras doctrinas es muy minoritaria.

Economía

Desde principios del siglo XX, Kiribati disfrutó de una floreciente economía gracias a la producción y venta de fosfatos, fertilizante natural procedente de los muy abundantes depósitos de guano de la isla de Banaba. Previendo el agotamiento de este recurso natural, hecho que finalmente se produjo a finales de la década de 1970, la inversión de las ganancias aseguró la continuidad de los ingresos.

El resto de su economía se basa en la agricultura y la pesca de subsistencia, así como en la venta de licencias pesqueras a otras potencias. La explotación de los recursos marítimos es uno de los pilares en los que el país podría apoyar su desarrollo económico, muy dependiente aún de las importaciones y de la ayuda externa.

Kiribati tiene sus vías aéreas abiertas a través de dos aeropuertos. El Gobierno provee la comunicación interna, difícil en un territorio marítimo tan extenso.

Administración y política

División territorial y forma de gobierno

Debido a su particular distribución geográfica, Kiribati se organiza administrativamente en tres unidades: Gilbert, Línea y Fénix. Éstas se encuentran a su vez divididas en distritos, y cada una de las islas habitadas constituye un municipio autónomo.

Kiribati es una república independiente, integrada en la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth). Tal y como aparece recogido en la Constitución de 1979, el jefe del Estado lo es a la vez del Gobierno, y resulta elegido por votación general de los miembros de la Asamblea. El presidente, a su vez, nombra a su Gobierno, que se compone de doce ministros. La administración local es elegida por sufragio universal.

Servicios del Estado

El Gobierno de Kiribati sustenta escuelas primarias en todos los atolones, siendo más escasas las secundarias. Los estudiantes disponen además de la Universidad del Pacífico Sur, proyecto conjunto de Kiribati junto con Fiji y otros países de la zona.

La asistencia sanitaria es universal y gratuita en el país. Hay dos hospitales en Tarawa y dispensarios en todas las islas habitadas.

Historia

Procedentes de Micronesia, los primeros pobladores de Kiribati recalaron en las islas Gilbert y en Banaba hace cuatro o cinco mil años. No se tiene constancia de la llegada de otros habitantes hasta el siglo XIV, cuando arribaron a las islas grupos de gentes originarias de Samoa.

Aunque existen referencias de la llegada de exploradores españoles en torno al siglo XVI, no es hasta principios del XIX cuando las Gilbert comienzan a aparecer en las cartas de navegación, debido al interés que despertaron en los navegantes balleneros. Otro negocio que atrajo la atención de comerciantes y trabajadores europeos fue la explotación del aceite de coco. En 1892 se formalizaron las relaciones con el Reino Unido, y las islas Gilbert se convirtieron en protectorado británico.

Con el cambio de siglo, y tras el descubrimiento de los depósitos de fosfatos de Banaba, esta isla fue anexionada al protectorado, y se inició la explotación de sus recursos naturales. En 1916, Gilbert y las recién incorporadas islas Ellice pasaron a tener estatus de colonia, condición que poco después ostentarían también las islas de la Línea, Fénix y Tokelau (esta última, actualmente territorio neozelandés).

Durante la Segunda Guerra Mundial, el territorio de Kiribati fue ocupado por los japoneses. Tras la liberación a cargo del Ejército estadounidense, volvieron a manos del Reino Unido.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Kiribati sufrió la ocupación de los japoneses. Fue liberada por los Estados Unidos, pero aún quedan testimonios de dicha ocupación, como el cañón japonés que se muestra en la imagen, en una playa de Tarawa.

Las zonas deshabitadas de las islas fueron utilizadas en la década de 1960 para la realización de pruebas nucleares. La década siguiente vio nacer los movimientos independentistas, en forma de tensiones raciales que llevaron a la división de la colonia. En 1978 las islas Ellice se constituyeron en estado independiente bajo el nombre de Tuvalu. Un año después, el 12 de julio de 1979, siguieron el mismo proceso las islas Gilbert, Fénix, Línea y Banaba, que se agruparon bajo el nombre conjunto de Kiribati. El recién creado país, que desde su constitución formó parte de la Commonwealth, pasó a ser nuevo miembro de las Naciones Unidas en 1999.

En 2003, Anote Tong accedió a la presidencia del país al derrotar en los comicios a su hermano Harry. Anote Tong revalidaría su victoria, por clara mayoría, en 2007. Durante su mandato, el presidente ejerció una intensa labor diplomática para impulsar la lucha contra el cambio climático, dada la amenaza que se cernía sobre el país de quedar anegado por las aguas ante la elevación prevista del nivel medio de los mares. En 2008, Kiribati solicitó un acuerdo formal con Australia y Nueva Zelanda para realojar en estos territorios a sus ciudadanos afectados por las consecuencias del calentamiento global.

En enero de 2012, Anote Tong fue reelegido para iniciar un tercer mandato como presidente de la república. La amenaza de inundación del territorio de Kiribati por el ascenso del nivel medio de las aguas de los océanos a causa del cambio climático llevó al Gobierno de este estado insular a extender las negociaciones de realojo de su población a Fiji, otro país cercano.

Sociedad y cultura

La sociedad de Kiribati se ha visto poco influida por los modelos de vida occidentales. Se trata de un pueblo conservador y tradicional, que mantiene los antiguos valores del apego a la tierra y a la familia. Sorprendentemente en el mundo actual, el pueblo kiribatiano antepone la colectividad a lo particular, y desalienta el individualismo y la búsqueda de intereses personales.

Del mismo modo sus artes y artesanías, así como su música y sus bailes, siguen los modelos tradicionales. También procede del pasado la mayor afición de los kiribatianos: la construcción y navegación en canoas.