Nauru

La isla de Nauru integra la república más pequeña del mundo, y tal vez una de las más tranquilas a tenor de su antiguo nombre: Pleasant Island, «Isla agradable». No tan relajada es su situación económica que, agotados los recursos naturales en los que se sustentó, atraviesa una importante crisis.

Bandera de Nauru.

Medio físico

Nauru es una isla de 21 kilómetros cuadrados, situada en el océano Pacífico, al sur de las Marshall. Alrededor de la isla proliferan los arrecifes de coral, accidente que la hace poco accesible a la navegación.

Sus costas surgen abruptamente en medio del océano, y continúan ascendiendo hacia el interior de la isla, ocupada en la mitad de su extensión por una gran meseta central. Los puntos más elevados rebasan apenas los 60 metros sobre el nivel del mar.

En el sudoeste yace una poco profunda laguna, Buada. No existen ríos ni arroyos en toda la isla. El agua potable se obtiene de la recogida de aguas pluviales, de la desalinización y de la importación.

Su cercanía al ecuador propicia un clima tropical, con temperaturas medias en torno a 28 °C y alternancia de estaciones secas y lluviosas. Las mayores precipitaciones se dan entre noviembre y febrero.

Flora y fauna

La irregularidad de las lluvias y la porosidad del suelo condicionan una pobre vegetación, reducida a cocoteros, plátanos, piñas y otras plantas tropicales. El cultivo se concentra en los únicos suelos fértiles, la estrecha franja costera y las orillas de la laguna. La meseta central, esquilmada por la extracción de fosfatos, permanece estéril.

Salvo algunas aves, la escasa fauna es forastera y en su mayor parte doméstica: pollos, perros, gatos, cerdos o ratas.

Población

Demografía

La exigua población de Nauru, poco más de nueve mil habitantes, vive dispersa a lo largo de la zona costera. Apenas existen núcleos urbanos.

El 58 % de los habitantes son indígenas, descendientes de una combinación de polinesios, micronesios y melanesios. Además de un nutrido grupo de oriundos del Pacífico, existe una minoría china y otra europea.

Lengua

El nauruano es el idioma oficial. Derivado de otras lenguas de la zona, es de carácter predominantemente oral. El inglés es también lengua de uso corriente.

Religión

Los nauruanos son cristianos en su totalidad, con un ligero predominio de los protestantes sobre los católicos.

Economía y comunicación

Datos económicos

Nauru ha apoyado su economía durante todo el siglo XX en la explotación de su único y más preciado recurso natural: los fosfatos. El Gobierno nauruano capitalizó la exportación de este recurso que reportó grandes beneficios a las arcas estatales, y la consecución de un elevado nivel de renta para la población.

Sin embargo, el previsible agotamiento de las minas está haciendo naufragar la economía nauruana. Con los rendimientos mal invertidos y sin vías alternativas de financiación, Nauru depende ahora en exceso de las ayudas externas y se encuentra definitivamente en medio de una importante crisis económica.

La prosperidad económica dejó buenas infraestructuras, como una buena red de carreteras pavimentadas. Nauru tiene aeropuerto internacional y línea aérea propia. Las dificultades que plantean sus costas a la navegación se subsanan con el desarrollo de sistemas de carga y descarga mediante barcazas, que alcanzan los barcos anclados en alta mar.

Comunicación

No se publica prensa diaria, sino revistas semanales o quincenales. Tanto la prensa como gran parte de la programación de radio y televisión viene desde Australia o Nueva Zelanda.

Administración y política

División territorial, forma de gobierno y partidos políticos

Administrativamente, la isla se divide en catorce distritos. Aunque no existe una capital oficial, el distrito de Yaren es el centro administrativo. Es uno de los más poblados, junto con Meneg y Aiwo, todos en la zona sur. Este último, núcleo industrial, es considerado la capital oficiosa de Nauru.

Edificio del Parlamento de Nauru, en el distrito de Yaren, que es el centro administrativo del país y sede de sus principales instituciones.

A la cabeza de la República de Nauru se ubica un presidente, a la vez del Estado y del Gobierno. El Parlamento, de 18 miembros, es elegido por sufragio universal y obligatorio para un periodo legislativo de tres años.

Aunque con sistema multipartidista, las diferencias entre las diversas facciones son menores que las semejanzas, y la personalidad de los candidatos tiene mayor peso que las ideologías.

Servicios del Estado

Tanto la salud como la educación son de acceso gratuito. Esta última es obligatoria hasta los 16 años, repartiéndose el Estado y las congregaciones religiosas la oferta educativa. Para cursar estudios superiores, los jóvenes marchan al extranjero, habitualmente a Australia.

Modernos hospitales y clínicas ofrecían hace no mucho una cuidada atención sanitaria, consiguiendo erradicar la mayor parte de las enfermedades tropicales. La crisis económica, sin embargo, ha traído consigo el deterioro de muchas instalaciones y servicios.

Historia

No se conoce con exactitud cuándo llegaron a la isla los primeros pobladores, sospechándose de la existencia de diferentes movimientos migratorios a lo largo de la historia. Sí parece claro, a tenor del idioma utilizado, que permaneció largamente aislada.

Fue tardía la llegada de europeos a sus costas. Conocieron su existencia a principios del siglo XVIII, pero no fue hasta finales de esa centuria cuando se convirtió en escala de las rutas balleneras. En 1888, los alemanes incorporaron la isla a su protectorado en la zona. A principios del siglo XX, una compañía británica se hizo con los derechos de explotación de los fosfatos, recién descubiertos, y que iban a ser fuente de grandes riquezas.

Ocupada por tropas australianas durante la Primera Guerra Mundial, a su fin se dio carta de naturaleza a la conquista, al decretar la Sociedad de Naciones el fideicomiso de la isla a manos del Reino Unido, Nueva Zelanda y Australia. En la práctica fue esta última quien asumió el control, salvo la industria de fosfatos, que continuó en manos británicas.

Nauru sufrió duramente durante la Segunda Guerra Mundial: ocupación militar, deportaciones, bombardeos… A su fin, mantuvo su estado legal.

Desde la década de 1950, se inician en Nauru movimientos en busca del autogobierno y la independencia política y económica, asumiendo progresivamente el control de la industria de fosfatos. La independencia se consiguió el 31 de enero de 1968.

Los años de bonanza tras la independencia han dado paso, en el siglo XXI, a una convulsa situación política, derivada de la crisis económica, y un incierto futuro para Nauru. En estos años se intensificó la influencia de Australia en el devenir político de Nauru. Expertos australianos asesoraron a los sucesivos Gobiernos en materia financiera y fiscal, a la vez que ambos países suscribieron un acuerdo en virtud del cual Nauru aceptaría en la isla a solicitantes de asilo político enviados desde Australia.

En diciembre de 2007, el presidente de Nauru, Ludwig Scotty, fue depuesto por el Parlamento y relevado en su cargo por Marcus Stephens. A finales de 2008, el Gobierno puso en marcha planes para relanzar el deteriorado sistema bancario nacional.

Tras unas elecciones parlamentarias celebradas en abril de 2010 sin resultados concluyentes, Stephens permaneció al frente del Gobierno. En noviembre de 2010 fue reelegido presidente por el Parlamento, si bien puso término a su mandato anticipadamente un año más tarde, acusado de corrupción. Freddy Pitcher fue nombrado brevemente nuevo jefe del Estado, aunque hubo de renunciar al cabo de una semana para ser sustituido por Sprent Dabwido. La designación para el cargo de Baron Waqa en junio de 2013 permitió alcanzar una cierta estabilidad institucional en el país. No obstante, la deportación de varios ciudadanos australianos que ocupaban puestos de importancia en el sistema judicial de Nauru provocó una crisis política que Waqa hubo de superar con la presentación de un voto de confianza en el Parlamento.

Sociedad y cultura

Tal vez por la prosperidad económica de la que disfrutaron, tal vez por la presencia constante de occidentales en sus tierras, el hecho es que la colonización cultural de Nauru es una realidad. Sus tradiciones y estructura social popular han sido absorbidas por la cultura anglosajona, excepción hecha de su idiosincrásico idioma.