Alejandría

    Mezquita de Abu-El-Abbas, en la ciudad egipcia de Alejandría

    Centro filosófico y científico del mundo helenístico y una de las mayores ciudades de la antigüedad, Alejandría fue la capital de Egipto desde que la fundó Alejandro Magno en 332 a.C. hasta su conquista por los árabes en 642. Asociada para siempre a su fundador, Alejandro, a los amores entre Marco Antonio y Cleopatra, a su famoso faro y a su universal biblioteca, constituye uno de los mejores ejemplos de la sucesión de culturas: del Egipto de los últimos faraones al islam, pasando por las culturas helenística y romana. Hoy Alejandría es la segunda ciudad del país tras El Cairo, un importante puerto y destacado centro industrial y comercial.

    Está situada al norte de Egipto, a orillas del Mediterráneo, en el extremo occidental del delta del Nilo y a 183 kilómetros al noroeste de El Cairo. La ciudad moderna se extiende de oeste a este sobre una franja de tierra de cuarenta kilómetros de longitud y dos kilómetros de anchura, que se interpone entre el mar y el lago Mareotis. El clima es templado y típicamente mediterráneo. Las temperaturas máximas rondan los 18 °C en invierno y los 31 °C en verano. Tiene una alta humedad y no son infrecuentes las tormentas y las lluvias torrenciales.

    La población de Alejandría alcanzaba 3.700.000 habitantes en 2004. Casi todos los alejandrinos se reparten entre uno de los dos grupos religiosos mayoritarios: musulmanes y cristianos coptos.

    La economía es la propia de un importante centro industrial, comercial y de servicios. Su industria cuenta con una refinería de petróleo, canteras, fábricas de papel, textiles y productos alimentarios. Su agricultura (buena parte del lago Mareotis ha sido desecado y convertido en tierra cultivable) produce arroz, algodón, lino y azúcar. Más de la mitad del comercio exterior egipcio pasa por alguno de los dos puertos con que cuenta la ciudad.

    A finales del siglo XIX, Alejandría fue la primera ciudad egipcia en constituirse como municipio. En 1960, de acuerdo con la política descentralizadora del gobierno, formó una gobernación junto a los pueblos próximos del interior con mayores competencias y más autonomía. Está regida por un gobernador, nombrado por el presidente de la república, y un consejo dividido por áreas de actuación.

    Fotografía de la ciudad tomada por un satélite de la NASA

    La ciudad antigua, proyectada por el arquitecto personal de Alejandro, Dinócrates de Rodas, incorporaba los más modernos avances del mundo griego en urbanismo y arquitectura. Entre sus innumerables construcciones monumentales destacaba su famoso faro, que se levantaba a más de cien metros de altura en la isla de Faros, en un extremo de la ciudad. El faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo, fue desmantelado por el sultán Qa’it Bay, que utilizó la piedra para la construcción de un fuerte.

    Con la muerte de Alejandro, Alejandría pasó a ser gobernada por uno de sus generales, Ptolomeo I Soter, fundador de una nueva dinastía. El nuevo monarca completó la construcción de la ciudad, creó prestigiosas instituciones e impuso un sincretismo cultural y religioso que combinaba dioses egipcios y griegos.

    A los cien años de su fundación, Alejandría se había convertido en la mayor ciudad de la cuenca mediterránea, centro de la vida cultural y admiración del mundo clásico. Especial mención merecen su museo, donde desarrollaron sus estudios personalidades como Euclides, Arquímedes, Eratóstenes, Claudio Ptolomeo o Plotino, y la biblioteca, que reunió cientos de miles de volúmenes hasta su destrucción por un incendio en 391 d.C.

    En el siglo I a.C., Alejandría se convirtió en escenario de enfrentamientos entre los aspirantes a dirigir los destinos de Roma: César, Pompeyo, Octavio Augusto y Marco Antonio. En el año 30 a.C., Egipto pasó a ser una provincia romana. No por ello decreció su importancia comercial y cultural; en este tiempo, Alejandría acogió comunidades judías y cristianas.

    La conversión oficial del imperio romano al cristianismo y las persecuciones a finales del siglo IV d.C. de filósofos considerados herejes marcaron el comienzo del declive alejandrino. Con la conquista musulmana en el 642, la capital de Egipto se trasladó a El Cairo y el esplendor de la antigua ciudad de Alejandro Magno quedó eclipsado.

    El renacimiento de la urbe se inició en el siglo XIX, cuando el Pachá Muhammad Alí abrió un canal de comunicación con el Nilo y reformó el puerto construyendo nuevos muelles. La apertura de la línea férrea con El Cairo y del canal de Suez animaron las inversiones, y la ocupación británica entre 1882 y 1922 relanzó la importancia comercial de Alejandría.

    La revolución de 1952 y las nacionalizaciones del presidente Gamal Abdel Nasser supusieron un retroceso en las inversiones extranjeras y muchas empresas abandonaron Alejandría. No obstante, las políticas de liberación iniciadas a partir de la década de 1970 y la potenciación de nuevas industrias consiguieron devolver a Alejandría parte de su importancia y su puerto volvió a cobrar relevancia.

    También se produjo un renacimiento cultural. La moderna Alejandría, mezcla de lo helénico y lo musulmán, inspiradora del poeta Constantin Cavafis o del novelista Lawrence Durrell, volvió los ojos hacia su pasado. Se recuperaron restos del faro y se construyó una nueva biblioteca en un lugar muy próximo a aquel donde se ubicaba la antigua. No obstante, la vieja ciudad es irrecuperable. Casi todos sus monumentos fueron destruidos y la moderna urbe se levanta sobre la antigua, de la que quedan pocos rastros.

    Aún permanecen las ruinas de la columna de Diocleciano, las catacumbas de Kawm al-Shuqafa, restos del anfiteatro romano, las necrópolis de Anfuchi y de Shatby y los barrios de Canope y Menuthis. Otros lugares de interés son el museo grecorromano, cerca de la plaza de Midán al-Tahir, corazón de la ciudad moderna; la fortaleza de la isla de Faros, el jardín botánico y el Corniche, un paseo marítimo en el que se suceden hoteles, restaurantes y lugares de ocio. Alejandría tiene universidad y está bien comunicada con El Cairo por vía aérea, ferrocarril y carretera.