Atenas

Vista del teatro Odeón de Herodes Ático y de la Acrópolis, dos monumentos representativos de Atenas

Atenas es una de las ciudades más antiguas de Europa y la cuna de la civilización occidental. La imagen de Atenas evoca conceptos tan propios de nuestra cultura como la democracia, la filosofía o los juegos olímpicos. Su vocación mediterránea, los vestigios de su cultura milenaria y su situación privilegiada a caballo entre oriente y occidente hacen de Atenas una ciudad imposible de olvidar.

Atenas es la capital de Grecia y de la provincia del Ática. La ciudad se encuentra en una extensa llanura al sur de la península del Ática, en la zona central de Grecia. La metrópoli, que se extiende sobre una superficie cercana a los 430 kilómetros cuadrados, está situada al norte de la bahía de Faleron, donde se halla el puerto del Pireo. Sobre la llanura se elevan, en distintos puntos del interior de la ciudad, algunas colinas de origen calcáreo, como la Acrópolis, el Areópago, el Filopappos o el Licabeto. El curso del río Cefiso atraviesa parte de la zona occidental del valle de Atenas. El clima ateniense es de tipo mediterráneo, con veranos calurosos y temperaturas moderadas durante el resto del año.

Con una población superior a los cuatro millones de habitantes, la ciudad de Atenas es la más poblada de toda Grecia. Los atenienses configuran un grupo étnico muy homogéneo, en su gran mayoría de origen griego. También existen algunos núcleos de inmigrantes procedentes de oriente próximo, en especial del Líbano. En la urbe se profesa mayoritariamente la fe cristiana en su vertiente ortodoxa.

Atenas es el mayor centro industrial y financiero de Grecia. Buena parte de la industria del país se concentra en sus inmediaciones. Entre las principales actividades industriales destacan de manera especial los sectores textil, químico y alimentario.

El turismo es otro de los pilares de la economía ateniense. El extraordinario patrimonio histórico-artístico de la ciudad, unido a la belleza de sus paisajes y la bonanza de su clima, hacen de Atenas uno de los principales destinos turísticos del mundo.

La metrópoli ateniense cuenta con una buena infraestructura de transportes. No en vano es el principal centro de distribución y transporte de toda Grecia. El puerto del Pireo tiene una intensa actividad mercantil y mueve buena parte de la producción industrial de la ciudad. El transporte urbano cuenta con varias líneas de autobuses, tren de cercanías, metro y trolebús. La estación de ferrocarril de Larissa sirve a las conexiones de largo recorrido. Atenas cuenta además con un aeropuerto internacional.

Historia

Existen vestigios arqueológicos que sitúan las primeras poblaciones humanas en el área de Atenas hace más de tres mil años.

Según la tradición griega, la ciudad de Atenas fue fundada por los pelasgos, uno de los pueblos primitivos que habitó Grecia en la antigüedad. Los pelasgos se establecieron en la Acrópolis y levantaron sus primeras murallas.

Durante el siglo VI a.C., Atenas fue gobernada por el tirano Pisístrato. Bajo su mandato, la ciudad experimentó un serio crecimiento demográfico. La Acrópolis se convirtió en un importante lugar de culto, y dio comienzo la construcción de sus grandes templos.

A finales del siglo VI a.C., la revolución conducida por Clístenes derrocó a Hipias, hijo de Pisístrato, e introdujo la democracia en Atenas. Tras su victoria, Clístenes implantó importantes reformas en el gobierno de la ciudad. La máxima autoridad pasó a ser la ecclesia, asamblea popular constituida por los ciudadanos de Grecia, es decir, todos los varones (no las mujeres) excepto los extranjeros y los esclavos. Además, introdujo la bulé, o Consejo de los Quinientos, un órgano asesor complementario cuya función consistía en asesorar a la ecclesia en sus funciones. Por último, creo el ostracismo, o destierro, como forma de castigar a los ciudadanos que atentaban contra el bien común. El ostracismo era aplicado por votación de la asamblea.

En el año 480 a.C., Atenas sufrió la invasión de los persas liderados por Jerjes. Las tropas invasoras destruyeron gran parte de la ciudad e incendiaron los principales templos de la Acrópolis. Los atenienses, advertidos de la llegada del ejército persa, lograron escapar a la muerte. Ese mismo año se enfrentaron victoriosamente a las tropas persas en Salamina y recuperaron el control de Atenas. Durante las décadas siguientes, los gobiernos de Efialtes y Pericles llevaron a cabo la reconstrucción de la ciudad.

A mediados del siglo V a.C. se construyó la mayor parte del recinto clásico. El Ágora se convirtió en el centro de la vida social, comercial y política de Atenas. En su perímetro se ubicó el Theseum, un espléndido templo en honor de los dioses Hefesto y Atenea. La Acrópolis fue reconstruida y se añadieron nuevos edificios como el Erecteion, el templo de Atenea Niké o el Partenón, un templo en honor a la diosa Atenea.

Bajo el gobierno de Pericles, Atenas vivió su época de mayor esplendor. La ciudad superó los 200.000 habitantes y se convirtió en un lugar de referencia indiscutible para las artes y las ciencias. El mecenazgo que Pericles ejerció sobre artistas y pensadores permitió el florecimiento de una nueva ciudadanía consagrada al arte y al estudio filosófico como casi ninguna otra en la historia. Eurípides, Sófocles, Sócrates y Platón son algunos de los máximos exponentes del pensamiento ateniense de la época.

En el año 404 a.C., Atenas fue derrotada por Esparta en la guerra del Peloponeso. Tras su victoria, los tiranos de Esparta abolieron la democracia e impusieron la oligarquía. Atenas se sumió en un periodo de decadencia del que ya no lograría recuperarse.

Casi un siglo más tarde la ciudad cayó, en el 338 a.C., en manos de los macedonios. Tres centurias después fue sometida por Roma. Durante la dominación romana se realizaron algunas obras civiles de importancia en la ciudad. Fue un periodo de transición, que permitió a Atenas recuperar parte de su pasado esplendor.

Tras la caída de Roma, Atenas formó parte del imperio bizantino. La metrópoli ateniense se convirtió en el escenario de diferentes luchas por el poder en la región. En el año 1204 la ciudad fue conquistada por los cruzados, y en 1456 el Imperio Turco Otomano se hizo con su control, dando comienzo un dominio que se prolongaría durante los siguientes cuatrocientos años.

A lo largo del siglo XVIII, los enfrentamientos entre turcos y venecianos causaron serios daños en Atenas, entre ellos la destrucción de parte de la Acrópolis. Los campesinos griegos iniciaron la guerra de la independencia al sublevarse contra el poder turco en 1821. Al año siguiente, los insurgentes tomaron el control de la Acrópolis y proclamaron la emancipación de Grecia. Tras la liberación, Atenas se convirtió, en 1833, en la capital del recién constituido Reino Independiente de Grecia.

Durante la Primera Guerra Mundial, el rey Constantino I, sometido a la presión de las potencias aliadas, abdicó en favor de su hijo Alejandro. En el curso de la segunda gran contienda, Atenas fue ocupada por el ejército nazi alemán.

En 1967 Atenas fue testigo del golpe de estado de los coroneles, que estableció una dictadura y obligó al rey Constantino II a exiliarse en Roma. El periodo dictatorial se prolongó hasta 1974, cuando fue reinstaurada la democracia. Cinco años más tarde se firmó en Atenas el acta de adhesión de Grecia a la Comunidad Europea, y en 1981 Grecia se convirtió en el décimo miembro de la Comunidad. Atenas inició el siglo XXI organizando, en 2004, los 28 Juegos Olímpicos de la era moderna.

Cultura y servicios

Atenas cuenta con un extraordinario patrimonio histórico y arquitectónico. La Acrópolis, situada en la colina del mismo nombre, preside la ciudad desde sus 150 metros de altitud. En su zona más elevada se halla el Partenón, símbolo universal de la ciudad. El templo, de estilo dórico, fue elevado en honor a la diosa Atenea, e incluye en su decoración diversas estatuas esculpidas en altorrelieves y bajorrelieves por Fidias, que representan diferentes escenas de la mitología griega.

Vista de la Acrópolis de Atenas.

También en la Acrópolis se encuentran el Erecteion, edificio funerario construido por Filocles; el templo de Atenea Niké, edificado por Calícrates, y los Propileos, que constituyen la entrada al recinto amurallado. El conjunto de la Acrópolis tiene la consideración de Patrimonio de la Humanidad.

Fuera de las murallas se hallan las ruinas del teatro de Dionisos, el más antiguo de Europa. Su construcción se inició en el 435 a.C., y sirvió de escenario a las obras de Sófocles, Eurípides y Esquilo. En las ruinas del Ágora, situadas bajo la Acrópolis, se encuentra el templo del dios Hefesto, el único edificio que se conserva del conjunto original.

De la época romana de Atenas sobresale el Odeón, un espléndido teatro con capacidad para 5.000 espectadores que fue mandado construir por el romano Herodes Ático en el siglo II de nuestra era. La biblioteca de Adriano y el mercado, en el que se ubica la Torre de los Vientos, son otras obras destacadas del periodo romano.

El edificio más importante de la época moderna es el Palacio Real. Su construcción finalizó en 1897, y sirve como residencia del presidente de la república.

El Museo Arqueológico Nacional de Grecia conserva algunos de los mayores tesoros arqueológicos del país. El Museo de la Acrópolis reúne también una importante colección de obras de arte de la Grecia clásica. Otros centros conservacionistas destacados de Atenas son el Museo Bizantino, el Museo Benaki y la Pinacoteca Nacional de Grecia.