Ankara

    Mausoleo de Mustafá Kemal, en Ankara, Turquía

    Ankara, conocida hasta la década de los treinta con el nombre de Angora, es la capital de Turquía desde 1923. Se sitúa en la zona noroeste de la península de Anatolia, en la parte asiática del país, a unos 200 kilómetros del mar Negro y muy cerca del paso de los ríos Cubuh y Ankara.

    Tiene 3.200.000 habitantes, aunque el área metropolitana supera los cuatro millones, y es considerada la urbe más habitada de la Turquía asiática.

    Desde un punto de vista comercial e industrial, Ankara es la segunda ciudad más importante de Turquía, después de Estambul. Destaca en la producción de bebidas y alimentos, como vino, cerveza, harina, azúcar, galletas, leche; de diferentes materiales para la construcción, tales como el cemento o el terrazo, y de tractores y otros equipamientos de maquinaria agrícola. El impulso del sector servicios está unido a un rápido desarrollo del sector del turismo. Ankara dispone de una excelente infraestructura en cuanto a la red vial y de un aeropuerto de carácter internacional. Por otra parte, la ciudad acoge las principales instituciones políticas, financieras y administrativas del país.

    La fecha exacta del levantamiento de Ankara es incierta, pero los restos arqueológicos encontrados en esta área datan del neolítico. Otras teorías de carácter más popular atribuyen el nacimiento y fundación de esta urbe al famoso rey Midas. En sus orígenes, Ankara fue una modesta ciudad frigia, que con la llegada del imperio romano en el año 25 a.C. se desarrolló comercialmente. Otro acontecimiento que le aportó prestigio a Ankara fue la celebración en su territorio de dos concilios cristianos, el primero en el año 315 y el segundo en 358. Durante la dominación del imperio bizantino, la ciudad continuó siendo una de las más importantes de la región. Esta época se caracterizó por los sucesivos enfrentamientos con otros pueblos por el control y la posesión de Ankara. Sólo los selyúcidas arrebataron el control de la urbe a los bizantinos en el siglo XII. A partir de entonces Ankara empezó a perder importancia dentro de la zona. Con la llegada de los turcos otomanos en el año 1360, la ciudad volvió a recuperar su esplendor y renombre. Al término de la Primera Guerra Mundial, Ankara se convirtió en el estandarte del movimiento revolucionario, encabezado por el líder turco Mustafá Kemal Atatürk. Unos años más tarde, con la proclamación de la República de Turquía, Ankara fue nombrada capital de este estado europeo-asiático en detrimento de Estambul.

    Ankara tiene una gran vida cultural. La capital de Turquía cuenta con tres importantes centros de arte: el Museo de la Civilizaciones de Anatolia, el Museo Etnográfico y el Museo de Atatürk, localizado dentro del complejo del mausoleo que lleva el mismo nombre.

    A través de la arquitectura de los edificios de la ciudad se descubre la historia de este enclave. Todos los pueblos que en un tiempo pasaron por Ankara quisieron dejar su huella. Así, de la época romana nos encontramos con la columna de Julia y el templo de Roma y Augusto. De los bizantinos queda el cementerio. Los selyúcidas dejaron como herencia la mezquita de Alâeddin, y de la era otomana hay que destacar el mercado de Mahud Pachá.

    La ciudad se divide en dos partes diferenciadas: la zona vieja, con pequeñas y laberínticas calles empedradas, y el área nueva, construida siguiendo los modelos de las grandes ciudades europeas, diseñada por Jasni.

    Ankara es sede principal de la Universidad de Ankara y de la de Hacette, y del centro de estudios universitarios técnicos de Oriente Medio. También se encuentran aquí la Biblioteca Nacional, el teatro del estado y la orquesta sinfónica, entre otras instituciones culturales.