Anatolia

    Foto satelital de la Anatolia.

    Conocida en la antigüedad como Asia Menor, la actual Anatolia se corresponde con la parte asiática de la república de Turquía. Tiene una superficie de unos 756.000 kilómetros cuadrados. Ocupando el espacio estratégico en el que convergen Asia y Europa, rodeada por el mar Negro, las montañas meridionales del Taurus, el mar Mediterráneo y los mares Egeo y Mármara, Anatolia se extiende desde el estrecho del Bósforo hasta las fronteras de la ex Unión Soviética, Irán e Irak. Tiene un carácter marcadamente montañoso. En la parte septentrional se alzan los montes Elburz y la cordillera del Hindu Kush, que alberga cimas superiores a los siete mil metros de altitud. En el sur, se extienden los montes Taurus y Zagros y se sitúa también la depresión del mar Muerto a casi cuatrocientos metros bajo el nivel del mar. Todas estas cadenas confluyen en la vasta meseta del Pamir.

    Por su privilegiada ubicación en el tránsito entre Europa oriental y Asia occidental, Anatolia fue el lugar de emplazamiento de diferentes pueblos y culturas, entre ellos, el imperio Hitita, los reinos de Frigia y Lidia, los aqueménidas persas, los griegos, romanos, bizantinos y otomanos. Una de las primeras civilizaciones importantes que ocupó Anatolia fue la de los hititas, cuya historia se divide en dos grandes etapas conocidas como Reino Antiguo (1700-1500 a.C.) y el Reino Nuevo o Imperio Hitita (1400-1180 a C). Tras el declive de los hititas, se produjeron una serie de migraciones de los llamados “pueblos del mar”, como los frigios. Al mismo tiempo, los griegos fundaron importantes ciudades en la costa occidental del Egeo, entre ellas Mileto (siglo VII a.C.), Éfeso y Priene. Entre los años 546 y 334 a.C., la región estuvo bajo el dominio del imperio persa de los aqueménidas, cuyo poder quedó relevado a partir del año 334 por la expansión del helenismo de la mano de Alejandro Magno. Tras su muerte, sus sucesores políticos se repartieron el gobierno de Asia Menor. En los siglos II y I a.C., Roma mantuvo el control de este territorio y, tras la división del imperio, Anatolia quedó bajo el influjo de Bizancio. Durante la primera mitad del siglo XIII, en pleno proceso de islamización del territorio, los turcomanos formaron en Anatolia una serie de principados bajo la soberanía del sultanato selyúcida. Sin embargo, los otomanos se fueron colocando a la cabeza de dichos principados y extendiendo su influencia. En 1390, con la pérdida de las últimas tierras pertenecientes a la región semi-autónoma situada en torno a Philadelphia, conquistadas por los otomanos, terminaba el periplo histórico de Anatolia dentro del imperio bizantino. El imperio otomano se consolidó tras la toma de Constantinopla en 1453 y se prolongó hasta el final de la Primera Guerra Mundial en 1918.