Alsacia-Lorena

    Región francesa fronteriza con Alemania situada en el extremo noreste del país, en la ribera occidental del Rin. Su territorio ha constituido el principal punto de fricción en la rivalidad franco-alemana. En la actualidad se ha convertido en un símbolo de la paz alcanzada en Europa y una de sus principales ciudades, Estrasburgo, es sede de importantes instituciones de la Unión Europea (UE), como el parlamento europeo.

    La región Alsacia-Lorena ocupa un área de 13.123 kilómetros cuadrados entre el río Rin y el Mosa. Limita con Bélgica, Luxemburgo, Alemania y Suiza. El paisaje está formado por llanuras elevadas separadas por el macizo de los Vosgos y las cuencas de los ríos Rin, Mosela y Mosa. Administrativamente está constituida por los departamentos franceses de Alto y Bajo Rin (Alsacia) y Mosela, Mosa, Vosgos y Meurthe (Lorena).

    La región, que está densamente poblada, produce vinos de fama mundial y cuenta con importantes yacimientos de hierro, carbón e industrias metalúrgicas. Las principales ciudades alsacianas son Estrasburgo y Mulhouse, mientras que en Lorena destacan Metz y Nancy. Constituye un nudo de comunicaciones esencial para Centroeuropa.

    Alsacia-Lorena quedó como un reino fronterizo entre Francia y Alemania tras la desintegración del imperio carolingio. La región fue integrada en el Sacro Imperio Romano Germánico (siglo IX), asimilando durante varios siglos la cultura y la lengua alemanas.

    El desarrollo del poder francés en Europa durante el siglo XVI culminó con el triunfo en la Guerra de los Treinta Años. Mediante la paz de Westfalia, firmada en 1648, los territorios de la orilla occidental del Rin, largamente anhelados, volvieron a Francia. En 1871, sin embargo, hubieron de ser devueltos a Alemania, tras perder Francia la guerra franco-prusiana. La pérdida de Alsacia y Lorena supuso un grave quebranto económico y el surgimiento de un sentimiento germanófobo entre los franceses.

    La derrota alemana en la Primera Guerra Mundial, significó un nuevo traspaso del territorio de Alsacia y Lorena a Francia. En el periodo de entreguerras (1919-1939) el gobierno francés trató de eliminar las particularidades culturales de la región, lo que provocó el nacimiento de un movimiento autonomista entre la población. En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, Alemania se anexionó de nuevo los territorios históricamente disputados (1940), siendo finalmente traspasados a Francia en 1945 tras el triunfo aliado en la contienda.

    En la actualidad, la idiosincrasia cultural de la región es respetada por las autoridades francesas y el alsaciano, un dialecto del alemán, constituye una lengua franca para la mayor parte de la población. La enseñanza se imparte tanto en francés como en alemán.