Rudolf (Lago)

    También llamado Turkana, el Rudolf es uno de los grandes lagos ubicado en el gran valle del Rift, en el centro-este del continente africano. Cubre una extensión aproximada de 6.405 kilómetros cuadrados repartidos entre Kenia, país que comprende la mayor parte de esta superficie, y la zona sudoeste de Etiopía. La longitud máxima del lago alcanza los 250 kilómetros. El Rudolf no es profundo y está compuesto por tres islas mayores denominadas Norte, Central y Sur, que son de origen volcánico.

    La gestación de este lago se remonta al periodo del Pleistoceno (entre 1.600.000 y 10.000 años atrás) cuando, junto al lago Baringo, situado al sur, constituía una estructura única de agua de tamaño superior alimentada por el río Sobat. Ambos lagos quedaron separados como consecuencia de los choques de la corteza terrestre. Los márgenes oriental y meridional del Rodolfo presentan un paisaje más abrupto que los de la parte septentrional y occidental, donde predominan las dunas de arena y las marismas. Este lago recibe las aguas del Omo, Turkwell y Kerio, pero no cuenta con vías fluviales de salida, por lo que la salinidad es muy intensa. Eso no impide la presencia de numerosas especies de peces, así como de cocodrilos e hipopótamos.

    El conde Teleki fue uno de los primeros europeos que llegó hasta estos parajes en 1888 y eligió el nombre de Rudolf en honor al entonces príncipe heredero de Austria, Rodolfo de Habsburgo, hijo del emperador Francisco José I. Sin embargo, el término más utilizado entre los africanos es el de lago Turkana, en referencia a la comunidad de pastores seminómadas asentados en su entorno. Este lugar fue el escenario de extraordinarios hallazgos antropológicos de trascendental importancia. Aquí, en 1984, el paleoantropólogo británico Richard Leakey dio con el llamado “niño de Turkana”, un esqueleto prácticamente entero de un joven que vivió hace aproximadamente 1,5 millones de años. También fue encontrado en estos dominios el fósil de un cráneo de la especie designada como Australopithecus aethiopicus, fechada hace 2,5 millones de años. Todo esto le valió a este territorio (incluidos los tres parques nacionales situados en sus alrededores) la consideración, en 1997, de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.