Congo (Río)

    Situado en el corazón de África, el río Congo, también denominado Zaire, es el segundo de mayor extensión del continente africano, tras el Nilo, y también uno de los más caudalosos del mundo.

    El Congo inicia su itinerario de 4.700 kilómetros en el noreste de Zambia, en las ramificaciones de los montes Mitumba, al sur de la región de Katanga, ya en las proximidades del límite con la República Democrática del Congo. Su cuenca ocupa un enorme espacio que ronda los 3.457.000 kilómetros cuadrados y que la convierten en la segunda más grande del planeta después de la del Amazonas. En su largo trayecto, y hasta su desembocadura en el océano Atlántico, recorre zonas de la República del Congo, la República Democrática del Congo, la parte occidental de Zambia, el norte de Angola, una superficie importante de la República Centroafricana y algunas zonas de Camerún y Tanzania.

    En su trecho inicial, hasta alcanzar el ecuador, el río Congo se llama Lualaba, fluye hacia el norte y resulta interrumpido por frecuentes rápidos y cataratas, como las de Nzilo, Konde y Boyoma. Cruza los lagos Upemba y Kinsale y acoge las aguas de los ríos Luvua y Lukuga. El curso del Congo se amplía considerablemente tras las cataratas de Boyoma, cerca de la ciudad de Kisangani, dando lugar a una serie de islas, lagos y terrenos cenagosos. En este sector central se le suman sus principales afluentes, Ruki, Kasai, Oubangui y Sanga, y resulta transitable hasta Malebo Pool. A partir de aquí, empieza su curso inferior, con el cauce más reducido, y presenta nuevamente rápidos y cataratas, como las de Livingstone. En Matadi se ensancha otra vez y se torna más caudaloso, hasta que finalmente entra en el estuario de su desembocadura en el océano Atlántico.

    El Congo mantiene a lo largo del año un caudal permanente debido a que se nutre de afluentes situados a ambos lados del ecuador. Esto hace que cuando las aguas de los ríos del sur se encuentran en su nivel más bajo, el río pueda recibir las crecidas que padecen los del norte, y a la inversa.

    Casi toda la región fluvial del Congo está rodeada de espesos bosques tropicales que se alternan con algunas zonas de sabana. Los animales que habitan en estos dominios son cocodrilos, tortugas, serpientes acuáticas, hipopótamos, manatíes, así como cientos de especies de aves y una gran variedad de peces.

    El sistema del Congo constituye una arteria vital para el transporte comercial (sobre todo de productos agrícolas, madera, minerales y fuel) y para las comunicaciones en África central, ya que proporciona cerca de 15.000 kilómetros de rutas aptas para la navegación. El río Congo ofrece, además, enormes posibilidades de aprovechamiento para generar energía hidroeléctrica y ha propiciado el crecimiento de la industria pesquera.

    El navegante portugués Diego Cao surcó por primera vez las aguas del Congo entre 1482 y 1484 y lo bautizó como río de Padrao (“río de la piedra”). Hacia 1871, el explorador escocés David Livingstone recorrió los ríos Luapula y Lualaba situados en su cabecera. Posteriormente, Henry Morton-Stanley transitó a lo largo de unos 3.000 kilómetros por el trayecto del río Congo y levantó una serie de fuertes y factorías en sus riberas.