Níger (Río)

    El más importante de África occidental, el río Níger es el tercero en longitud del continente africano, tras el Nilo y el Congo. Tiene un recorrido de 4.200 kilómetros y, junto con sus afluentes, baña una superficie que suma 1.890.600 kilómetros cuadrados.

    La fuente originaria del Níger se encuentra en la meseta de Fouta Djallon, en Guinea, a unos 850 metros de altitud. En su tramo superior se le unen algunos de sus afluentes, como el Mafou, el Milo y el Sankarani. Posteriormente prosigue su itinerario hacia el noreste, se adentra en Malí y atraviesa las ciudades de Bamako, Ségou y Sansanding. A partir de aquí, acoge las aguas del Bani y se bifurca, dando lugar a un gran delta interior salpicado por algunos lagos. Después de pasar por Tombuctú, el Níger continúa su trayecto por una región desértica en la que el nivel de sus aguas se reduce de forma considerable como consecuencia de la evaporación. Después cambia su dirección hacia el sudeste, trazando una curva que se suele denominar el “codo” del Níger; cruza Niamey, la capital de la República de Níger, y entra en Nigeria para confluir con su tributario más importante, el Benué. Antes de desembocar en el océano Atlántico, el río origina un inmenso delta que se extiende de norte a sur a lo largo de la costa cubriendo una superficie de 36.000 kilómetros cuadrados.

    El caudal del río Níger está condicionado por la diferente tipología climática que se da en los territorios que integran su región hidrográfica. De este modo, el periodo de crecida y estiaje varía en los distintos tramos. En su trecho inicial predomina un clima tropical húmedo, mientras que las tierras que atraviesa su curso central tienen un clima semiárido y desértico, que vuelve a tornarse tropical en la parte final de su cauce.

    Todo el sistema del Níger alberga una gran riqueza piscícola, destacando especies como el bagre, la carpa y la perca del Nilo.

    A lo largo de la trayectoria del río es posible encontrar diversos grupos étnicos, como los Bambara, los Malinke, los Songhai y los Zarma, asentados en las dos orillas del Níger situadas en la parte superior del límite con Nigeria. La mayor densidad de población se registra en el delta interior y en la zona de confluencia del Níger con el Benué.

    La pesca constituye una de las principales actividades económicas. Pero en el delta, la contaminación producida por la extracción de petróleo ha mermado considerablemente la producción pesquera. El aprovechamiento de las aguas del Níger para el regadío permite la obtención de cosechas de arroz, algodón, caña de azúcar y vegetales. La generación de energía hidroeléctrica es posible a través de una serie de presas repartidas por toda la región, como la de Kainji, en Nigeria. El río es apto para la navegación en buena parte de su curso, especialmente en el inferior, en tierras de Nigeria, y constituye una vía de gran importancia para el tráfico comercial. Algunos puertos destacados son los de Koulikoro, Tombuctú, Baro, Onitsha y Yeba.

    Entre los siglos XIII y XVI, florecieron en el valle del Níger dos grandes imperios africanos, el de Malí y el de Songhai. Las exploraciones para conocer el curso del río se iniciaron a finales del siglo XVIII de la mano del escocés Mungo Park.