Azov

    Mar interior que se extiende entre los dominios meridionales de Ucrania y las planicies del Kubán, en Rusia, conformando la parte septentrional del mar Negro, con el que se une a través del estrecho de Kerch. Tiene una extensión que ronda los 38.000 kilómetros cuadrados, se prolonga a lo largo de 425 kilómetros de este a oeste y de 200 kilómetros de norte a sur y presenta una escasísima hondura, entre cuatro y catorce metros, lo que le convierte en la superficie marítima con menos profundidad del mundo. Ello se explica porque la plataforma continental cubre una porción considerable de su fondo marino.

    El mar de Azov es poco salobre como consecuencia de las aportaciones que le llegan de sus afluentes, entre ellos, los ríos Volga, Kubán y Don. La excepción la constituye la laguna salada de Sivash localizada en su sector occidental, apartada de la masa acuática restante del Azov por un angosto montículo de arena que se alarga un centenar de kilómetros.

    La costa del Azov apenas presenta elevación, es cenagosa debido a la acumulación de sedimentos arrastrados por los ríos y sólo resulta interrumpida en puntos muy concretos dignos de mención como el golfo de Taganrog, en la desembocadura del Don, y la bahía de Tiemriouk.

    En los meses del invierno, algunas áreas costeras permanecen aisladas por el hielo.

    Las aguas del mar de Azov contienen una extraordinaria diversidad biológica que engloba unas 300 especies de invertebrados y alrededor de 80 especies de pescado, entre las que destacan el afamado esturión, las sardinas y las anchoas.

    El Azov es utilizado como vía para dar salida a los minerales y mercancías procedentes de la región industrial ucraniano-rusa del Donbass. Entre sus puertos comerciales figuran los de Berdiansk y Mariupol en Ucrania, y los de Taganrog y Yeisk, en Rusia.