Islas Carolinas

    Las islas Carolinas se sitúan en el cuadrante occidental del océano Pacífico, al este de las islas Filipinas, por encima de la línea del Ecuador, y pertenecen al archipiélago de Micronesia. Aunque carecen de importancia económica y demográfica, su situación geográfica las ha convertido en un punto de gran valor estratégico. Las islas poseen un área total de 1.295 kilómetros cuadrados, aunque territorialmente se dividen en dos grupos: las Carolinas orientales (a las que pertenecen Chuuk, Phonpei, Yap y Kosrae), integradas en los Estados Federados de Micronesia, y las Carolinas occidentales, que conforman la República de Palau; ambos estados mantienen tratados de libre asociación con los Estados Unidos.

    El relieve del archipiélago, formado por materiales de origen coralino y volcánico, es ciertamente homogéneo y su altitud promedio no supera los 150 metros. Las Carolinas poseen un clima de tipo tropical, lo que se traduce en temperaturas anuales que oscilan entre los 26 y los 28 ºC a lo largo de todo el año y en precipitaciones anuales que llegan a superar los 4.500 milímetros cúbicos anuales. La pobreza de los suelos impide la formación de una densa capa vegetal. La población es mayoritariamente mestiza, aunque predominan los rasgos de origen polinesio. Los recursos naturales son escasos, razón por la que la economía se basa en la pesca de autoconsumo y la producción de cacao y copra.

    Reconocidas en 1526 por el navegante español Toribio Alonso de Salazar, sólo fueron puestas bajo soberanía española en 1686, bautizándolas con su actual nombre en honor del príncipe Carlos II. Fueron vendidas a Alemania en 1899 y conquistadas por los japoneses en la Primera Guerra Mundial. Durante la Segunda Guerra Mundial el archipiélago fue disputado por los Estados Unidos y Japón, aunque finalmente quedó bajo jurisdicción de las Naciones Unidas y tutela estadounidense.