Nueva Guinea

    Ubicada en el cuadrante sudoccidental del océano Pacífico, al norte de Australia, Nueva Guinea es, con sus 817.000 kilómetros cuadrados, la isla más grande de la Tierra después de Groelandia. Políticamente, el territorio está dividido en dos entidades: al este, el estado parlamentario independiente de Papúa Nueva Guinea; al oeste, Irian Jaya, una provincia de Indonesia.

    La isla forma parte del zócalo continental de Australia y posee una orografía muy accidentada, puesto que existen tres cadenas montañosas de origen volcánico que la recorren paralelamente en dirección sudeste-noroeste; el punto más alto es el monte Jaya, con 5.030 metros sobre el nivel del mar. La región meridional de la cadena central cuenta con numerosos ríos como el Mapi y el Bian, siendo el más importante el Fly. El clima es de carácter tropical, por lo que las temperaturas oscilan entre los 32 y los 30 ºC en las partes bajes, aunque en las más altas pueden descender por debajo de los 25 ºC. El rango de las precipitaciones es también muy fluctuante y se sitúa entre los 1.016 y los 7.620 milímetros cúbicos anuales. Las partes bajas están cubiertas por vegetación tropical, mientras que en las partes altas es posible encontrar pinos y encinas; marsupiales (manatíes, canguros) y reptiles (lagartos, serpientes) son las especies más representativas.

    La población indígena es de origen polinesio y está constituida por diversas etnias emparentadas lingüísticamente, si bien el inglés es la lengua oficial de Papúa y el indonesio bahasa lo es de Irian. El oro, el cobre y el gas son los principales recursos naturales de la isla; la agricultura está centrada en la explotación de productos tropicales. La isla se encuentra habitada desde hace 50.000 años. Fue Jorge Meneses quien la dio a conocer a Occidente, iniciándose su colonización en el siglo XVII.