La ortografía

La primera Ortographia de la lengua castellana se publicó en 1741 por la Real Academia Española. Se trataba de un compendio de propuestas y consejos ortográficos que el pueblo aceptó y asimiló. Casi un siglo después, en 1844, se oficializaron las normas de la Academia, a partir de un Real Decreto de la reina Isabel II, llegándolas a imponer como materia en las escuelas. Con el tiempo, esta normativa fue aceptándose fuera de España y poco a poco en América se asumieron las normas ortográficas que se proponían desde las tierras ibéricas. Se universalizó así el mismo sistema normativo ortográfico para todos los hispanohablantes.

El modelo ideal de ortografía sería aquel que contemplara una sola letra para cada fonema. Sin embargo, por motivos históricos, dialectales o de otra índole, esto no sucede en casi ninguna lengua, aunque el español es la que más fidelidad guarda entre grafías y fonemas. La intención de la Academia es unificar criterios básicos y elementales que aportan a la lengua castellana uniformidad e igualdad en todos los territorios donde se habla, si bien haya que tomar en consideración excepciones dialectales, que son parte de la riqueza del español.

Posteriormente ha habido reediciones de la ortografía, la última de 2010. Esto se debe a que la Real Academia Española está abierta a los cambios y evoluciones del idioma y considera a la normativa ortográfica un manual de referencia obligatoria para el uso adecuado de la lengua. Esta normativa permite resolver dudas, mejorar la comunicación oral y escrita entre los hablantes del español y actualizar con ejemplos las múltiples posibilidades que ofrece el idioma. Se recogen en la Ortografía de la lengua española normas de acentuación y de puntuación, indicaciones para el uso correcto de las mayúsculas y aclaraciones acerca del uso de algunas letras que pueden provocar equivocaciones como la b, la v, la y, la ll, la h, la g, la j, etcétera.

Tabla 1. Ejemplo de palabras de igual grafía pero distinta acentuación.

Normas de acentuación

Cuando el ser humano se comunica oralmente, flexiona la voz, enfatizando en cada palabra determinadas sílabas. Aunque en algunas lenguas como el árabe clásico, dicho énfasis puede ser visto como una incorrección, en realidad hay pocos idiomas que no utilicen, en mayor o menor medida, este recurso. Esto se debe especialmente a la existencia de palabras que pueden escribirse igual pero que tienen en realidad distinto significado. Éste se distingue a través de las flexiones de voz y su correspondiente signo ortográfico: la tilde (tabla 1).

Diferencia entre las sílabas átonas o sin tildar y las tónicas o tildadas.

La sílaba tónica es aquella que recibe el acento o golpe de voz; la que se pronuncia con más suavidad se llama átona. Siempre que así lo indiquen las reglas generales de acentuación, la sílaba acentuada se señala con un acento gráfico o tilde (´). Dichas reglas explican que las palabras que acaban en sílaba tónica, se denominan agudas y llevan tilde si acaban en -n, -s o vocal. Las palabras llanas o graves llevan el golpe de voz en la penúltima sílaba, en la que se colocará una tilde si la palabra no termina ni en vocal ni en -n o -s. Se denominan esdrújulas las palabras cuya sílaba acentuada es la antepenúltima; éstas siempre necesitan acento ortográfico, del mismo modo que las palabras sobresdrújulas, cuya sílaba tónica es anterior a la antepenúltima (tabla 2).

Diptongos, hiatos y triptongos. Un conjunto de dos vocales en la misma sílaba forman un diptongo. Ambas vocales pueden ser débiles (i, u) o una débil (i, u) y una fuerte (a, e, o). Baile, boina, abuelo o viuda son ejemplos de ello. Un diptongo puede romperse con la presencia de una tilde; así, la palabra día, formada por una vocal débil (i) y otra fuerte (a), consta de dos sílabas, porque el acento gráfico ha provocado un hiato. El hiato es la separación de dos vocales consecutivas que pasan a formar sílabas distintas, pueden ser fuertes (a, e, o), dos vocales idénticas (ii, ee) o una vocal abierta (a, e, o) con otra cerrada (i, u). Saeta, leemos, río, son palabras con hiato. El triptongo, por su parte, es la unión de tres vocales en una sola sílaba, se juntan una débil, una fuerte y otra débil, por ejemplo, miau, estudiáis.

En todos los casos, la palabra lleva tilde si así lo indican las normas de acentuación. La palabra viernes lleva diptongo en la primera sílaba, la tonicidad recae en la e (es, por tanto, llana) pero al terminar en -s, no necesita tilde según las normas generales de acentuación. Por otra parte, la palabra invitación tiene en la sílaba final un diptongo, y en esta ocasión es necesario colocarle una tilde porque se trata de una palabra aguda acabada en -n.

Tabla 2. Tipos de palabras según su acentuación.

Asimismo, a la hora de colocar la tilde hay que tener en cuenta algunas indicaciones. Cuando sea necesario ponerla en un diptongo, la tilde aparecerá sobre la vocal abierta (cuéntame); si, por otra parte, el hiato se compone de vocal débil y fuerte (o viceversa) siempre necesitará tilde, aunque no lo exijan las reglas generales (baúl, río) y en los triptongos, el acento ortográfico siempre se colocará sobre la vocal fuerte (repudiáis). Generalmente, las palabras con una sola sílaba, esto es, monosílabas, no se acentúan (sol, pie, no).

Tabla 3. Cambios semánticos en función de la acentuación.

La tilde diacrítica. La tilde tiene la capacidad de distinguir significados. Cuando se utiliza para diferenciar dos palabras homógrafas con distinto valor, se llama diacrítica. Así se puede comprobar entre: más (adverbio) y mas (conjunción), te (pronombre) y (bebida), (verbo) y de (preposición), él (pronombre) y el (determinante), cómo (adverbio) y como (conjunción) (tabla 3).

Las palabras compuestas. Para acentuar correctamente estas palabras, no es necesario tener en cuenta si dichos vocablos, cuando no formaban la palabra compuesta llevaban tilde o no. Se deben por tanto seguir las normas generales de acentuación, a partir de la nueva palabra creada.

Si unimos los formantes décimo y tercero, la nueva palabra que resulta, decimotercero, es llana, puesto que la sílaba tónica es la penúltima, y no llevaría tilde por terminar en vocal. No ocurre lo mismo con las palabras que se componen mediante un guión, que conservan la tilde en cada formante, por ejemplo físico-químico. Por otro lado, los adverbios que se crean con el sufijo -mente añadido a un adjetivo, mantienen la tilde donde la tenía el adjetivo. Así, de débil se obtendría débilmente, pero de temporal, se originaría temporalmente.

Algunos errores frecuentes. Las mayúsculas deben acentuarse según corresponda a las reglas de acentuación, a pesar de que muchos hablantes del español piensen que no es obligatorio. Por eso, se escribe Álvaro y CÁDIZ. Es además importante señalar que las palabras latinas y las que proceden de otras lenguas y han sido incorporadas a nuestro léxico, llevan tilde según sean agudas, llanas o esdrújulas; como ocurre con currículum, París o fútbol.

Normas de puntuación

Los signos de puntuación

Los signos de puntuación sirven para separar oraciones, matizar significados, mejorar la entonación y encontrar el significado pleno de un discurso escrito. Son signos de puntuación el punto, la coma, el punto y coma, etc., pero también, por ejemplo, las comillas.

Punto (.). Señala una pausa larga, al final de un enunciado. Puede ir en el medio de un párrafo (punto y seguido) separando oraciones con significados relacionados, al final de éste para separar contenidos diferentes (punto y aparte) o cerrando un texto (punto y final) expresando el término del discurso. Después de un punto siempre se escribe mayúscula.

Coma (,). Indica una pausa breve dentro de un enunciado, bien para enumeraciones como:

  • Tengo que comprar arroz, leche, azúcar, huevos y pan.

para aclaraciones

  • Marcos, el hijo de Eva, se ha licenciado.,

o tras los vocativos.

  • Jorge, ven a ayudarme.

Algunas veces se usa de manera incorrecta, por ejemplo, cuando se coloca entre el sujeto y el verbo:

  • María, es muy buena amiga.

Esto se debe a que el emisor tiende a copiar la entonación y ritmo de la comunicación oral.

Punto y coma (;). Muestra una pausa más larga que la de la coma y más breve que la del punto. A veces se usa en enumeraciones en las que ya aparecen comas, de esta manera se pretende evitar confusiones:

  • A la excursión fueron Luis, mi hermano; Gonzalo, mi primo; Ana, mi amiga, y mis padres.

Dos puntos (:). Se utilizan con valor explicativo y aclaratorio, para mostrar una enumeración, una descripción, un enunciado emitido literalmente por alguien, para añadir una conclusión, un ejemplo, etc.

  • El policía preguntó: ¿Ha dicho usted toda la verdad?

Comillas («»). Sirven para introducir en el discurso lo que alguien dijo textualmente. También para introducir un vocablo extranjero «look», que puede resultarle extraño al lector, incluso para añadir una palabra inventada, deformada, etc.

Puntos suspensivos (...). Indican un final sin precisar, expresan suspense, duda o la omisión de alguna parte del texto. En este último caso suele aparecer entre paréntesis o corchetes.

  • No sé qué pasará...

Raya o guión (–). Se utiliza para incorporar al texto aclaraciones e incisos, como el paréntesis. Puede usarse también como indicador para las intervenciones de un diálogo. A veces se usa una raya de apertura y otra de cierre.

  • – ¿Tuviste algo que ver con esto?

  • – No, yo no hice nada.

Signos de interrogación y admiración (¿?, ¡!). Sirven para introducir oraciones interrogativas y exclamativas e indicar la entonación necesaria, de pregunta o admiración, y darle sentido a la oración. Por influjo de otros idiomas, en la actualidad comienza a omitirse el signo que abre el enunciado; en español se trata de una incorrección.

  • ¿Te gusta el helado de chocolate?

Paréntesis ( ). Se utilizan para encerrar aclaraciones e incisos, para añadir datos, fechas, opciones, etc. Junto a los puntos suspensivos indican una elipsis en el texto. Semejantes a ellos son los corchetes [ ], con un uso similar.

  • La primera Gramática de la lengua (1492) fue realizada por Nebrija.

El uso de algunas letras

Es conveniente aclarar algunas cuestiones sobre el empleo de ciertas letras, ya que como se dijo antes, debido a la falta de correspondencia que, en ocasiones, existe entre las grafías y los fonemas, se producen numerosos errores en la utilización de algunas de ellas.

Letras b, v, w. Generalmente, las palabras que en latín se escribían con b o con p, han pasado al castellano con b; es el caso de bonus (bueno) o sapere (saber). En español, se escriben con b los verbos que terminan en -bir (salvo contadas ocasiones como vivir o hervir) o -buir (escribir, distribuir) y las formas verbales del pretérito imperfecto de indicativo como cantaba. También lo hacen prefijos como bio- (biología), biblio- (biblioteca), bi-/bis-/biz- (bisabuelo) y algunos sufijos como -bilidad (amabilidad) y -bundo/a (meditabundo).

Por otra parte, detrás de ad-, sub- y ob- se escribe siempre v (advenimiento, subvención, obviamente). Además, llevan v las que comienzan por vi- (que significa «en lugar de») (virrey), vice- (vicepresidente) y viz (vizcondesa); las que empiezan con el sufijo eva-, eve-, evi- y evo- (evaluación, evento, evitar, evolución) y las que concluyen con los sufijos -avo, -ava, -evo, -eva, -eve, -ivo, -iva (onceavo/a, longevo/a, cautivo/a, leve) con excepciones como mancebo.

En ocasiones se comete el error de conjugar el pretérito perfecto simple de indicativo, el pretérito imperfecto y el futuro simple de subjuntivo de verbos como estar, tener y andar con b. Su forma correcta se escribe con v: estuve, tuviera o tuviese y anduviere. La w aparece con poca frecuencia en el castellano, salvo en préstamos léxicos (whisky) y a pesar de que permite la pronunciación b, puede conservar el sonido de su procedencia (u).

Letras c, z, k, qu. La c es un fonema interdental y fricativo cuando va delante de e, i (cine, cesta). La letra z corresponde al mismo fonema si precede a las letras a, o, u o va al final de palabra (zapato, zarza, zueco, capaz), aunque en español existen casos en los que la z acompaña a la e (zéjel) y a la i (zinc). Si la c va con a, o, u (casa, cosa, cuesta) emite un sonido velar y oclusivo. Del mismo modo se emite cuando va al final de palabra (frac) o delante de consonante (actuar). Las letras k y qu son fonemas velares y oclusivos siempre. En castellano se usa la letra k en algunos extranjerismos que se pretenden respetar en su forma originaria (kiwi, kurdo) y la qu, se suele añadir a la e y a la i (queso, quimera).

Letras g, j. Se usa g delante de consonante, sea cual sea ésta (dogma, grueso, glaciar, repugnante), también en aquellas palabras que contengan el prefijo geo-. Se utiliza asimismo en los verbos que terminan en -ger, -gir (escoger, mugir, excepto tejer y crujir). Con j se escriben las que acaban en -jería (extranjería), y los verbos que terminan en -jar y -jear (empujar y homenajear). También llevan j las formas verbales que se conjugan de los verbos traer, decir y los que terminan en -ducir (traje, dijera, condujo).

Letra h. Todas las formas verbales de haber, hacer, hallar, hablar y habitar se escriben con h, así como las palabras derivadas de otras que contienen esta letra (de hierba a herbívoro). En cambio, hay algunos vocablos en español que tienen h y que, al derivarse, la pierden. Por ejemplo, de huérfano, orfandad; de huevo, oval; de hueco, oquedad. Esto se debe a que, en su origen, estas palabras no llevaban h. Esta letra aparece también en palabras que empiezan por ue, ui (como huevo o huidizo), y las que llevan los prefijos hema-, hecto-, hetero-, hemi-, hiper-, hipo-, hepta-, holo-, etcétera.

Letras y, ll. La y tiene sonido vocálico (i) cuando va sola o a final de palabra (estoy) y se emite como consonante cuando va entre vocales (mayo, haya). Las formas verbales de algunos verbos se crean con y, por ejemplo el gerundio del verbo ir, o los de los verbos creer, poseer, caer o leer (yendo, creyendo, poseyendo, cayendo, leyendo). Con ll se escriben los diminutivos en -illo,-illa. No siempre han existido dos grafías para el mismo sonido. Antes se diferenciaban en la pronunciación, pero el fenómeno del yeísmo se extendió de tal forma que ya apenas existen zonas que diferencien la y de la ll.

Letras x, s. La letra x, según sea su posición en la palabra, suena de un modo distinto. Si va al principio, se pronuncia como s (xilófono); si va entre vocales, ks (examen) y si precede a una consonante, gs (extinguir). Además, algunos prefijos del español se escriben con x, como ex-, extra- o xeno-.