Biocarburantes

Carburantes logrados a partir de la materia orgánica, mediante determinados procesos biológicos.

En primer término, hay que aclarar el significado de carburante, distinto al de combustible. Con este último nombre, se designa a cualquier sustancia capaz de arder. La madera, el papel, la tela, etc, son combustibles. Por el contrario, un carburante es una sustancia capaz de inflamarse cuando forma mezclas explosivas con el aire. La gasolina finamente nebulizada que se inyecta, mezclada con oxígeno, en los cilindros de los motores de explosión es un claro ejemplo de estos últimos.

El origen de los biocarburantes nace del deseo de compatibilizar un desarrollo sostenido, imposible sin fuentes energéticas apropiadas, con el hecho indiscutible de que en un plazo de tiempo determinado, las reservas de combustibles fósiles, petróleo y carbón, se agotarán y con la realidad de que su empleo es causa de un fuerte deterioro del medio ambiente.

Los biocarburantes presentan las siguientes ventajas:

Son renovables, ya que las masas orgánicas empleadas en su elaboración se crean continuamente.

Son ecológicos. No emiten gases sulfurados y muy pocos óxidos de nitrógeno, si bien los volúmenes de CO2 que emiten en su combustión es bastante elevada y existe discrepancia sobre la cantidad que la masa vegetal puede drenar.

Tienen unas consecuencias económicas positivas, puesto que son la alternativa al empleo de los excedentes y residuos agrícolas, además de potenciar la creación de industrias tecnológicas de nuevo cuño.

Paralelamente, hay que citar como inconvenientes su elevado coste de producción y el hecho de que la viabilidad está condicionada a regiones que presenten extensiones no dedicadas al cultivo, ya que la derivación de suelo cultivado a la producción de biocarburantes supondría una elevación de los productos del campo.

Según la definición dada por la Unión Europea, son claros biocarburantes los siguientes productos:

Bioetanol: alcohol etílico, originado a partir de la glucosa procedente de la caña de azúcar o del almidón presente en patatas y otros vegetales.

Biodiésel: éster metílico elaborado a partir de aceites de procedencia vegetal o animal, apto para su empleo en motores Diésel.

Biogás: mezcla de gases combustibles, lograda por fermentación de residuos orgánicos y que, purificada, tiene una calidad análoga a la del gas natural.

Biometanol: alcohol metílico, conseguido a partir de la biomasa.

Biodimetiléter: dimetiléter.

Bio ETBE: etil-ter-butil éter, logrado tomando el bioetanol como materia prima.

Bio MTBE: metil-ter-butil éter, análogo al anterior, pero obtenido a partir del biometanol.

Biocarburantes sintéticos: mezclas de hidrocarburos, de composición análoga a la de los petróleos, pero de origen vegetal.

Biohidrógeno: hidrógeno logrado a partir de la biomasa.

Por su importancia, se considera el bioetanol y el biodiésel como las sustancias más representativas del grupo.

Bioetanol

El bioetanol se obtiene por la fermentación de los azúcares glucosa y sacarosa. Éstos se hallan en notables proporciones en la caña de azúcar y en la remolacha azucarera, aunque también pueden lograrse a partir del almidón contenido en patatas, legumbres y cereales, mediante la hidrólisis del mismo.

El etanol es un magnífico biocarburante que puede ser incorporado directamente a la gasolina normal hasta en un 15 ? 20 % sin que se registre anomalía alguna en los motores de explosión, lo que supone el correlativo ahorro de crudo. La economía del proceso puede llegar al 100% pero para ello, los motores tiene que estar especialmente diseñados para este fin. El país pionero en el empleo de bioetanol fue Brasil, con su programa Proalcohol. En Estados Unidos, también se utiliza el gasohol, mezcla de gasolina y alcohol.

Biodiésel.

Se obtiene industrialmente por la reacción de los triglicéridos presentes en las grasas con el metanol, lo que proporciona los ésteres correspondientes, empleando la potasa (KOH) como catalizador. Pueden existir variantes de este proceso, en función de las grasas que se empleen.