Química alimentaria

    La química alimentaría es la parte de la química dedicada al análisis de las propiedades y características de las sustancias, destinadas al consumo alimentario.

    El hambre y la escasez de agua, en especial en los países con menores niveles de desarrollo, serán dos de los grandes problemas a combatir a escala global en los inicios del tercer milenio. La química alimentaria es, pues, otro de los grandes campos de proyección de la moderna investigación química. Uno de los puntos a tener más en cuenta será la consecución de sistemas destinados a promover la inocuidad de las materias de consumo alimentario y de las fuentes de abastecimiento de aguas. Aunque las enfermedades de transmisión alimentaria experimentaron un franco retroceso a lo largo del siglo XX, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre un repunte de la mortalidad por patologías transmitidas a través de los alimentos o el agua en los primeros años de la década de 2000.

    La inocuidad alimentaria es también un elemento clave en los trabajos sobre seguridad de los organismos genéticamente modificados (OGM), y más concretamente de los polémicos alimentos transgénicos, cuya viabilidad y carencia de consecuencias sanitarias o ambientales es otra de las líneas de investigación en la que los químicos habrán de profundizar.

    Esta rama de la química, en estrecha asociación con la ingeniería genética, tiene otra de sus grandes áreas de proyección en el estudio de los genomas de las plantas de cultivo masivo y de las especies animales destinadas al consumo humano, así como el desarrollo de agroquímicos que permitan obtener elevados rendimientos en la producción de alimentos sin menoscabo ambiental.

    Han de tenerse en cuenta, asimismo, los trabajos destinados a mejorar los sistemas de desalinización y purificación de aguas, labor de primordial importancia, dado que en diversas regiones de la Tierra se prevé una importante disminución de los recursos hídricos.