Primer Ciclo - Nivel Primario

LOS PRIMEROS POBLADORES

Los seres humanos llevan mucho tiempo viviendo en la Tierra: más de dos millones de años.

La Historia, que es el registro de lo que ha ocurrido en el pasado, se cuenta tan solo desde hace unos 3.000 años, que es cuando se inventó la escritura y se pudo tener documentos fiables que contaban las cosas que ocurrían.

Todo lo que pasó antes se llama Prehistoria, es decir, anterior a la Historia.

¿Qué sabemos de la Prehistoria?

Todo lo que conocemos de esa época, es aproximado. Como nadie ha podido contarlo, toda la información que tenemos sobre los pueblos prehistóricos la hemos encontrado en antiguos poblados, ahora en ruinas o enterrados. Aun así, podemos hacernos una idea aproximada de cómo eran y de cómo vivían nuestros antepasados remotos.

Los investigadores de la Prehistoria distinguen muchos periodos en la evolución de la vida de los seres humanos, diferentes según los continentes, ya que esta evolución no se dio en todas partes de igual manera ni al mismo tiempo. Sin embargo, sí hay muchas características que identifican a los hombres y mujeres prehistóricos. Veamos las principales.

ATENCIÓN

A pesar de lo que cuentan las películas, los seres humanos de la Prehistoria nunca convivieron con los dinosaurios. Estos se extinguieron, es decir, desaparecieron de la Tierra, miles de años antes de que aparecieran las personas.

¿Cómo vivían las personas en la Prehistoria?

Al principio de todo, la vida de los seres humanos se parecía mucho a la de los animales. Vivían en pequeños grupos, como tribus o clanes. Eran nómadas, es decir, no tenían una residencia fija, y se alimentaban de lo que la Naturaleza quería darles: cazaban y pescaban, recolectaban frutos, se vestían con pieles de animales y se refugiaban en cuevas y otros abrigos naturales.

Sabías que

Se dice que un pueblo es nómada cuando no vive en un lugar fijo, sino que se desplaza de un lugar a otro, según las estaciones del año u otros motivos.

Los pueblos nómadas se van desplazando a lo largo de un territorio muy grande siguiendo a los animales de los que se alimentan y, en el trayecto, van recolectando los frutos que encuentran a su paso.

Hasta que comenzó la agricultura, que obligó al hombre a asentarse en un territorio para poder cultivar la tierra y recolectar sus frutos, todos los pueblos eran nómadas.

En la actualidad, aún quedan algunos pueblos nómadas, por ejemplo, en Asia central y en Australia.

Con el paso del tiempo, estos grupos humanos fueron evolucionando. Descubrieron el fuego, lo que supuso un gran avance, ya que les permitía calentarse, cocinar los alimentos y, lo que era aún más importante, defenderse de los depredadores.

Construían instrumentos, por ejemplo, para cazar utilizando piedra, madera, huesos o caparazones.

Poco a poco, los seres humanos primitivos fueron aprendiendo a controlar la Naturaleza, a utilizarla para su propio provecho.

Aprendieron a cultivar alimentos, a criar animales… El descubrimiento de la agricultura y la ganadería marcó un cambio radical en la vida de nuestros antepasados remotos.

Como tenían que cultivar la tierra, se convirtieron en sedentarios, es decir, que se quedaron estables en un territorio y comenzaron a construir chozas y casas, que terminaron transformándose en poblados.

También desarrollaron técnicas para fabricar herramientas más útiles que sus antecesores. Consiguieron trabajar los metales: primero el cobre y el bronce, y luego el hierro. También aprendieron a tejer algodón y lana para hacerse ropa, y a fabricar objetos con cerámica.

Su organización social se fue haciendo más compleja, hasta dar lugar a lo que, en algunos casos, terminaron siendo grandes civilizaciones.

También empezaron a expresarse mediante símbolos. Este fue el inicio de la escritura, que significó el paso a la siguiente etapa de la humanidad: la Historia.

La pintura rupestre

Se llama así a un tipo de dibujos realizados por nuestros antepasados prehistóricos en el interior de las cuevas en las que vivían. En ellas representan sobre todo animales, pero también hay muchas en las que aparecen figuras de seres humanos cazando o, quizá, festejando algo o celebrando rituales religiosos.

Las pinturas, generalmente de color ocre y negro, las realizaban con pigmentos de origen vegetal y mineral (carbón, arcilla…) mezclados a menudo con grasa, y a veces realizaban incisiones o raspaduras en las paredes de la cueva para dar mayor relieve a lo que estaban representando.

Pintura rupestre africana.

Hay pinturas rupestres prácticamente en todo el planeta, salvo en la Antártida.

Unas de las más antiguas de Sudamérica y declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO son las de la cueva de las Manos (provincia de Santa Cruz, Argentina). Por su extraordinario realismo, también son Patrimonio de la Humanidad las de la cueva de Altamira (Cantabria, España).

Pintura rupestre de la cueva de las Manos (Santa Cruz, Argentina).

Pinturas de animales de la cueva de Altamira (Cantabria, España).

Repasa

Practica

Retrato robot

Los hijos de la Tierra es el título de una saga, es decir, de una serie de relatos que cuentan la historia de varias generaciones de seres humanos, en este caso, prehistóricos.

El clan del oso cavernario es el primero de los libros de la saga, escrita por Jean M. Auel, y su protagonista es Ayla, una niña pequeña que se pierde durante un terremoto y es acogida por una tribu distinta de la suya.

A través de una historia inventada, Auel nos cuenta con muchos detalles cómo era la vida en esa época, cómo vivían las tribus, cómo eran sus costumbres y sus hombres y mujeres...

Lee el siguiente fragmento del libro El oso cavernario:

El grupo de viajeros atravesó el río un poco más allá de la cascada […] El clan había contado veintiséis miembros antes del terremoto que destruyó su cueva. Dos hombres abrían el paso, muy por delante de un grupo de mujeres y niños, flanqueados por un par de hombres mayores. Los varones jóvenes formaban la retaguardia.

[…]

Una mujer vio a dos hombres-guía mirar al suelo y seguir su camino. ”Debe ser un animal carnívoro” pensó; el clan no solía comer este tipo de animales.

Medía un poco más de un metro y treinta y cinco centímetros de estatura; era de huesos fuertes, robusta y patizamba, pero caminaba erecta sobre unas fuertes piernas musculosas y unos pies planos descalzos. Sus brazos, largos en comparación con el cuerpo, estaban encorvados, como sus piernas. Tenía una ancha nariz en forma de pico, una mandíbula saliente, que se proyectaba como un hocico, y carecía de barbilla. Su frente, baja, era estrecha e inclinada y su cabeza, larga y grande, descansaba sobre un cuello corto y grueso. […]

Un vello suave, corto y moreno, con tendencia a rizarse, cubría sus piernas y hombros, y corría a lo largo de la parte superior de la espalda. Al llegar a la cabeza, se convertía en una cabellera pesada, larga y bastante tupida.

Basándote en la descripción que acabas de leer, dibuja una especie de “retrato robot” de esta mujer prehistórica. Así podrás hacerte una idea del aspecto que tuvieron nuestros antepasados más remotos.