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Escala de Mercalli

Para la medición de la fuerza alcanzada por un movimiento sísmico se usan dos escalas de referencia que llevan el nombre de dos notables geólogos: Mercalli y Richter. La primera, la más antigua pues data de 1902, clasifica los movimientos sísmicos en doce grados de intensidad. Se basa en los efectos que causan sobre el entorno, como por ejemplo los daños causados en los edificios. Esta escala ha caído en desuso, pues los efectos de un sismo dependen de factores muy diversos como la naturaleza del terreno, la distancia existente hasta el epicentro, la profundidad del hipocentro y el tipo de edificios afectados. La división en grados de la escala de Mercalli fue establecida mediante observación directa de los daños causados por los sismos y por encuestas realizadas entre personas afectadas. A pesar de lo espectacular de las descripciones de cada uno de los grados, su medida resulta muy subjetiva. Basándose en los grados de intensidad alcanzados por un sismo en los diferentes puntos...

Escala de Richter

Propuesta en 1935 por el estadounidense Charles Richter, la escala que lleva su nombre clasifica los movimientos sísmicos en grados no de intensidad, como hace la escala de Mercalli, sino de magnitud. Se basa en la energía liberada por las rocas cuando se rompen y desplazan durante un terremoto; en otras palabras, en la medición de las ondas sísmicas. Para calcular la magnitud de un sismo se divide la amplitud de las ondas sísmicas por su periodo, o espacio de tiempo entre dos ondas sucesivas. La escala de Richter es exponencial. Ello quiere decir que los sismos de cada nivel de magnitud poseen ondas de una amplitud diez veces superior a la de los de magnitud inmediatamente inferior. El valor 6, por ejemplo, se asocia a una amplitud de las ondas sísmicas que multiplica por diez la de la magnitud 5. Además, la de Richter es una escala abierta, sin límite superior. La máxima magnitud de un sismo registrada hasta el presente es de 9,5. Es muy posible que se hayan producido...

Hipocentro y epicentro

El punto del interior de la Tierra donde se origina un movimiento sísmico se denomina hipocentro. Desde este lugar, la energía liberada se propaga de forma concéntrica, en todas las direcciones, a través del terreno. El epicentro es el punto de la superficie terrestre donde antes se percibe el temblor. Dicho de otro modo, es el lugar de la superficie que primero alcanzan las ondas sísmicas. Su posición es vertical con respecto al hipocentro. Dependiendo de la profundidad a la que se encuentra el hipocentro, los movimientos sísmicos se dividen en tres tipos: de foco superficial, de foco intermedio y de foco profundo. Los sismos de foco superficial tienen su hipocentro a una profundidad situada entre diez y veinte kilómetros. Entre los de este tipo se incluyen los movimientos sísmicos de origen volcánico, provocados por la presión de los gases que se separan del magma cuando éste asciende hacia la superficie terrestre. También forman parte de los movimientos sísmicos superficiales...

Maremoto

Agitación violenta del agua del océano a consecuencia de un terremoto o corrimiento de tierra producido en el fondo marino. Ambos fenómenos causan una pulsación que se propaga de forma concéntrica por el agua y que se manifiesta en la superficie como una ola de grandes dimensiones, conocida como tsunami u ola mareal. A pesar de la enorme velocidad (hasta 880 km/h) y gran altura (en torno a los 15 m) que un tsunami puede alcanzar cuando recorre aguas profundas, sus efectos más catastróficos se producen cuando llega a las costas. A medida que el tsunami alcanza la plataforma continental y se encuentra con aguas menos profundas, la parte más baja del mismo se ve frenada por la fricción con el fondo. A modo de reacción, la cresta se eleva hasta llegara a convertirse en una “pared de agua” que puede alcanzar los 50 m, lo que junto a su velocidad (hasta 100 km/h) le permite arrasar todo aquello que encuentra a su paso. La llegada de un tsunami a la costa puede predecirse a simple vista...

Onda sísmica

La energía liberada por un movimiento sísmico se transmite a través del suelo en forma de ondas. Estas ondas se dividen en tres tipos, cada uno de ellos con velocidades y efectos diferentes sobre el terreno: P, S y L. De los tres tipos, las ondas P son las más rápidas y, por tanto, las que antes pueden sentirse y medirse. También se conocen como ondas primarias, longitudinales y de compresión. La causa de esta última denominación es que se propagan por el terreno mediante una serie de compresiones y expansiones, de forma parecida a un muelle. En consecuencia, hacen que los materiales que atraviesan experimenten una variación momentánea de volumen: expandiéndose y contrayéndose en una dirección paralela a la de desplazamiento de la onda. Una característica importante de las ondas P es su capacidad para propagarse en toda clase de medios, ya sean sólidos, líquidos o gaseosos. En cada caso, su velocidad de las ondas, dependiendo de la densidad del medio. A mayor densidad, menor...

Sismo o terremoto

Un sismo o terremoto es un movimiento brusco y repentino de la corteza terrestre, resultado de las tensiones que genera la dinámica interna del planeta. En ciertas zonas, como los límites entre placas litosféricas, esta dinámica hace que las rocas de la corteza se vean sometidas a fuerzas que las hacen deformarse elásticamente. Cuando las rocas ya no son capaces de continuar deformándose se rompen o se desplazan. En ambos casos se liberan grandes cantidades de energía. Esta energía se propaga en forma de ondas, que sacuden y hacen temblar el terreno. Cuando esto ocurre se dice que ha tenido lugar un movimiento sísmico. Después se producen otros temblores de menor intensidad, a medida que las rocas rotas y desplazadas se reacomodan. Son las llamadas réplicas. Existe una clara relación entre la actividad geológica en el borde de las placas litosféricas y la producción de movimientos sísmicos. La interacción entre placas es la fuente de las tensiones necesarias para desencadenar un...

Sismograma

El registro producido por los sismógrafos es un sismograma, que consiste en una cinta de papel donde el peso del sismógrafo va marcando las vibraciones que percibe. Las diferentes ondas sísmicas se propagan por el terreno a distinta velocidad, por lo que no llegan al sismógrafo al mismo tiempo. El retraso entre unas y otras depende de la distancia a que el sismógrafo se encuentra del epicentro. Las ondas más rápidas y las primeras en llegar son las P. Pueden reconocerse en el sismograma por la baja amplitud de las oscilaciones que producen. A continuación llegan las ondas S, caracterizadas por oscilaciones de una amplitud mayor. Finalmente, el sismógrafo es alcanzado por las ondas L, cuya amplitud es la más alta de todas. Se puede extraer bastante información de un sismograma. Además de la amplitud de las ondas, es posible averiguar su frecuencia de llegada: el número de vibraciones por unidad de tiempo. El retraso que figura entre la llegada de las ondas P y S permite además...

Sismógrafo

Se conoce como sismógrafo a un instrumento de medición de movimientos sísmicos. El primer aparato que se empleó para captar movimientos sísmicos data del año 130 de la era cristiana y fue construido en China. Consistía en una vasija, en cuya parte superior se disponía una serie de mordazas. Cada una sostenía una bola de metal. Cuando la tierra temblaba, la vasija actuaba como cámara de resonancia y amplificaba las vibraciones. Éstas se transmitían a las mordazas que, al temblar, dejaban caer las bolas. Aunque rudimentario, el aparato servía para dar aviso de vibraciones apenas perceptibles para el ser humano. Los sismógrafos actuales se sitúan sobre el suelo y llevan en su interior un peso suspendido, a modo de péndulo. Este peso se halla sujeto por un alambre o muelle, que evita que las vibraciones del soporte se transmitan al peso. Cuando se produce un sismo el suelo tiembla, y con él el sismógrafo. El peso, sin embargo, tiende por inercia a permanecer inmóvil. Las oscilaciones...