Arquitectura románica

Como ocurre con el Gótico, el desarrollo de la arquitectura románica va estrechamente ligado al ámbito religioso; será en iglesias y monasterios donde se experimenten e investiguen las nuevas soluciones constructivas y tipológicas de la arquitectura de este periodo.

En la arquitectura románica no se pueden establecer unas pautas estrictas y generales. Su desarrollo viene determinado por las dificultades varias que iban apareciendo durante el levantamiento de una iglesia, adaptándose la solución constructiva pertinente según el problema. Esto ocasionó que, una vez encontrados los parámetros a seguir por su buen resultado, se diera una repetición de modelos constructivos y decorativos, características sobre todo presente en zonas rurales, aquellos que formarían el lenguaje por el que se identifican los edificios románicos.

La iglesia románica

Los templos románicos estaban determinados por su adaptación a las necesidades sociales y religiosas, sin seguir unos criterios regulares, e iban incorporando las características y singularidades de las regiones donde se construían. La única característica común que, en principio, se podría atribuir a las iglesias románicas, es quizá la concepción del espacio íntimo, aislado del exterior por gruesos muros y con una iluminación natural dirigida sobre puntos muy específicos.

Las plantas podían ser basilicales, radiales, de salón con naves a la misma altura, o con naves únicas. El cubrimiento se realizaba a base de bóvedas de cañón o arista, siendo éste quizá el gran reto del periodo Románico, por la dificultad para resolver los empujes y la adecuación del resto de elementos estructurales. Por ello, los paramentos que debían soportar los empujes de las bóvedas tenían que ser muy gruesos, y los muros, a su vez, debían hacer de sostén para las naves laterales, sobre las cuales se colocaban las tribunas. El arco de medio punto era el elemento capital y sobre el que se basaba el complejo sistema estructural de las iglesias, herencia directa de la arquitectura romana antigua.

Los cruceros podían consistir en una nave simple que atravesaba el conjunto de las naves de la iglesia o bien proyectarse en forma de capillas laterales. Otros elementos característicos eran los cimborrios, torres que se alzaban justo encima del crucero, y el gran aparato escultórico que ejercía, en la mayoría de los casos, una función constructiva, sobre todo en las fachadas del los edificios.

Arquitectura románica en Francia

Francia es el primer lugar en el que se empezaron a utilizar los elementos constructivos característicos del Románico. En este país surgieron, a su vez, varias escuelas, que interpretaron el estilo de forma diferente. Los edificios que comenzaron a utilizar la bóveda de cañón o de arista y un triforio (galería que rodea el interior de las iglesias situada sobre los arcos de las naves y con vanos generalmente de tres huecos) poco desarrollado, se encuentran en Borgoña principalmente, aunque también en Poitou y Provenza. Las iglesias de mayor entidad son las catedrales de Langres y Autun, adscritas a la tipología impuesta por la abadía de Cluny, y las iglesias de San Martín y San Lázaro, continuadoras del modelo de Santa María de Vézelay y caracterizadas por la ausencia de triforio. Siguiendo el modelo de Fontenay, donde las naves se sitúan a la misma altura y la luz no ilumina directamente la nave central, se encuentran las iglesias de Poitou, Notre Dame de Poitiers, San Trófimo de Arlés, en la Provenza, y la Catedral de Avignon.

Los mejores ejemplos de iglesias de peregrinación se hallan en el Languedoc y la Auvernia, y se caracterizan por estar cubiertas con bóvedas de cañón o arista, por emplazar el triforio sobre las naves laterales y por la cabecera con girola. A esta tipología pertenecen Notre Dame du Port en Clermont Ferrand y San Saturnino de Toulouse.

Otro tipo de iglesias son las de influencia bizantina, cuyas cubiertas añadían el célebre sistema de cúpulas sobre pechinas. Éstas son típicas del Perigord y el Angoumois, destacando Angulema y Saint Etienne de la Cité, entre otras.

Por último está la tipología de iglesias normandas, caracterizadas por la ausencia de girola, la alternancia de pilares y columnas, y por la disposición de un cimborrio sobre trompas. Desde el punto de vista decorativo, eran frecuentes los motivos geométricos y vegetales. Entre las más representativas y que tuvieron una gran influencia sobre algunas iglesias inglesas y sicilianas, están la catedral De Beyuex y las abadías de San Esteban y Cresy.

Arquitectura románica en España

En España, el Románico se extendió desde dos focos que marcarían el estilo a seguir, situados en Cataluña y el Camino de Santiago. Fue a través del Camino de Santiago por donde penetraron las influencias francesas y por donde España exportó las suyas al resto de Europa, al tiempo que se considera el ámbito donde se originaron las tipologías románicas clásicas de edificios en la península. En Cataluña, por su parte, fue determinante el contacto con el Mediterráneo, e Italia en particular, desarrollándose lo que se llamó primer Románico, un antecedente de la arquitectura cluniacense cuyas características mezclaban formas tradicionales con la arquitectura de los maestros de Como; entre éstas estaban el empleo del aparejo de sillería y la decoración de paramentos a base de arquillos ciegos y bandas lombardas.

En Cataluña, los primeros ejemplos más destacados son, entre otros, la Abadía de Ripoll (1032), las iglesias de San Pere en la Seo de Urgel, la de San Vicente en Cardona y la de Santa Cecilia de Monserrat. El estilo catalán alcanzó pronto otras zonas del Pirineo aragonés, donde destaca la iglesia de San Juan de la Peña, en las proximidades de Jaca.

A lo largo del siglo XI, desde Francia y a través del Camino de Santiago, el Románico se extendió por el noroeste de Castilla, erigiéndose iglesias de este estilo por las poblaciones en dirección a Galicia, como Jaca, Leyre, Sangüesa, Puente la Reina, Eunate, Estella, Santo Domingo de la Calzada, Burgos, Frómista, Carrión, Sahagún de Campos, León, Ponferrada y, por supuesto, Santiago de Compostela. Todos los monumentos construidos en esta ruta encierran lo más característico del Románico internacional, que une las formas del Románico francés con la herencia típicamente española, compuesta por elementos prerrománicos, visigóticos, asturianos y mozárabes, lo que dota a las iglesias de una gran riqueza y variedad.

Ejemplo donde el prerrománico está muy presente son las criptas de la catedral de Palencia, las de Loarre y Leyre, y el panteón de San Isidoro de León.

La Catedral de Jaca (comenzada en el año 1075), constituye un buen ejemplo de la mezcla de elementos de diversa procedencia. Por un lado están presentes los modelos italianos en la alternancia de pilares y columnas; por otro, la bóveda de crucero es de influencia mozárabe. La iglesia de San Martín de Frómista, anterior a la Catedral de Jaca, constituye otro de los modelos típicos de este estilo, con su cubierta abovedada y el imponente cimborrio sobre el crucero.

Entre los ejemplos más destacados de arquitectura civil se encuentran las murallas de Ávila, construidas durante el siglo XI.

Fue a lo largo del siglo XII cuando el Románico se extendió de forma plena por toda la península, sin que hubiera un pueblo que no tuviera su iglesia, al tiempo que crecía la construcción de abadías monasterios y catedrales. Durante este siglo tuvo una gran repercusión en el estilo la influencia de la Orden del Cister, que acababa de introducirse en España, cuyo estilo se caracterizaba por la sobriedad y austeridad decorativa.

En Galicia, las pautas constructivas estuvieron marcadas por el proyecto de la catedral de Santiago de Compostela; sus influjos pueden verse en otras como la de Orense, Tuy, Lugo y Mondoñedo; la iglesia de Santa María la Real de Sar; y el palacio de Gelmírez, como ejemplo de arquitectura civil.

En Castilla y León los modelos a seguir fueron los de San Martín de Frómista y San Isidoro de León, que influyeron en el monasterio de San Pedro de las Dueñas y la iglesia de San Vicente, este último iniciado a fines del siglo XI y con bóvedas de estilo cisterciense pertenecientes al último tercio del siglo XII.

En Zamora, el Románico se desarrolló de forma más singular, quedando representado en las iglesias de San Martín de Castañeda, Santa María de Tera y Santa María de Azoque, donde sólo la cabecera es románica. La catedral de Zamora también incluye elementos románicos, al igual que la de Salamanca.

Quienes aportaron más novedades al panorama románico español fueron las provincias de Soria y Segovia, donde se dio una nueva tipología de iglesia románica, con una sola nave y galería porticada adosada en su lado meridional. Este modelo alcanzó toda Castilla, así como La Rioja, Navarra, Burgos y Guadalajara. Entre los mejores y más antiguos ejemplos están las iglesias de San Miguel, San Esteban de Gormaz (Soria), y la de San Salvador de Sepúlveda; y los más tempranos se sitúan en Guadalajara, concretamente las iglesias de Sauca, Beleña de Sorbe, Pinilla de Jadraque y Jodra del Pinar.

En el siglo XIII, el Románico se mantuvo como estilo constructivo sobre todo en iglesias rurales de Castilla, añadiendo en su estructura elementos arquitectónicos típicos de la arquitectura cisterciense, como la bóveda nervada o los arcos apuntados. Guadalajara y Cuenca albergan los últimos ejemplos de arquitectura románica en Europa, como las iglesias de Campisábalos, Albalate de las Nogueras, Albendiego, o Villar del Gato. Asimismo, estas dos provincias mantendrían un tiempo el sistema de construcción típicamente románico, cuando el resto de Europa comenzaba su transición hacia el Gótico.

Arquitectura románica en Italia

En Italia, estuvo muy presente la influencia de la antigüedad clásica sobre la arquitectura, a pesar de lo cual, y como ya venía sucediendo en España y Francia, fueron más fuertes las influencias de las diferentes regiones. Lombardía continuó empleando el estilo del primer Románico, cuya evolución vimos en Cataluña, caracterizado por el uso de arquillos ciegos, el aparejo rústico para decorar y los pórticos de columnas exentas dispuestas sobre animales fantásticos. A esta corriente pertenecen la iglesia de San Ambrosio de Milán y las catedrales de Ferrara y Parma. En Toscana, el conjunto más representativo es el de Pisa, compuesto por la catedral, el campanile y el baptisterio, donde llama la atención el uso de arquerías como elementos decorativos exteriores y mármoles coloreados. En el Lazio surgió el estilo cosmatesco, cuyos edificios incorporaron una decoración a base de varios tipos de mármol y teselas de mosaicos. Por último en la parte del sur se produjo una arquitectura singular marcada por influencias árabes, bizantinas y normandas; es el caso de la capilla palatina de Palermo y la catedral de Monreale.

Arquitectura románica en Alemania

El Románico alemán también se formó mediante un conglomerado de influencias, recogiendo elementos franceses de Borgoña, lombardos y del arte otoniano. Las iglesias se caracterizaron por tener plantas con dos ábsides, en cabecera y pies, los cuales eran flanqueados por torres circulares, y la decoración de paramentos con pequeñas arquerías, llamadas renanas; el ábside de los pies tenía un uso funerario. Donde más se desarrolló este estilo fue en la región de Renania, destacando las catedrales de Spira y Maguncia, del siglo XI, y la de Worms, del XII, todas con llamativos cimborrios y galerías abiertas al exterior, características que heredó el Románico sueco, tal y como muestra la catedral de Lund. De influencia borgoñona es la abadía de Laach, y románicas son también la catedral de Bamberg y la iglesia de Santa María del Capitolio, en Colonia.

Arquitectura románica en Inglaterra

El Románico inglés estuvo determinado por la invasión normanda en 1066 de Inglaterra, por lo que los rasgos arquitectónicos de las iglesias son franceses. La diferencia con los templos franceses es que los ingleses presentaban una mayor solidez y proporciones. Las plantas eran de tres naves con la cabecera formada por un ábside rectangular rematando la nave central y ábsides más pequeños en las laterales. Los mejores ejemplos son las iglesias emplazadas en las abadías de Westminster y York, las catedrales de Lincoln y Durham, y la Catedral de Canterbury, considerado uno de los pocos templos en disponer en su cabecera una girola.

Esquema de la Arquitectura románica

El desarrollo de la arquitectura románica, entre los siglos X y XII está ligado al ámbito religioso. La iglesia románica se caracteriza por la concepción del espacio íntimo, aislado del exterior por gruesos muros.

La obra cumbre de arquitectura románica en España es la Catedral de Zamora. Entre los ejemplos más destacados de arquitectura civil se encuentran las murallas de Ávila.