Guerra de las Dos Rosas

Guerra civil que enfrentó en Inglaterra, entre 1455 y 1485, a las casas de Lancaster y de York, dos ramas de la dinastía reinante (la casa de Plantagenet) que se disputaban la corona inglesa. El nombre del conflicto hace referencia a las rosas blanca y roja que formaban parte respectivamente de los emblemas de los York y los Lancaster, y que fueron adoptadas por los partidarios de cada facción.

Orígenes del conflicto

Bajo el reinado de Enrique VI (Lancaster), proclamado rey antes de cumplir un año de edad, el gobierno había sido ejercido por un Consejo de Regencia, lo que alimentó las luchas entre la alta nobleza. Cuando, tras su mayoría de edad, el rey dio muestras de enfermedad mental, el gobierno efectivo quedó en manos de una camarilla dirigida por Richard Neville, duque de Warwick.

Inglaterra se encontraba en un estado de descomposición tras su derrota en la guerra de los Cien Años, con una nobleza territorial que se sentía más poderosa ante la debilidad de la monarquía. El duque de York, Ricardo, con el apoyo de Warwick, pretendió desplazar a Enrique del gobierno durante uno de sus periodos de enfermedad, pero en 1455, el partido del rey, liderado por su esposa, Margarita de Anjou, decidió hacerle frente y consiguió una victoria en la batalla de Albans (1455).

Victoria de la casa de York (Eduardo IV y Ricardo III)

Las fuerzas de York se reagruparon en Calais (actualmente en Francia) y contraatacaron en 1460. Ricardo proclamó su derecho al trono como descendiente de Eduardo III, pero fue derrotado en la batalla de Wakefield, donde murió. Su hijo, que había vencido entre tanto a los Lancaster, marchó sobre Londres y fue proclamado rey con el nombre de Eduardo IV. Su victoria sobre el ejército de Margarita de Anjou, en Towton, acabó casi totalmente con la resistencia Lancaster. El depuesto rey y su hijo huyeron a Escocia.

En 1469, las luchas internas en el bando de los York provocaron la reanudación de los conflictos. Warwick, en desacuerdo con la política de Eduardo, decidió apoyar la rebelión. Forzado a huir a Francia en 1470, se alió con su antigua enemiga, Margarita de Anjou, y con el monarca francés Luis XI. Consiguieron recuperar el trono para Enrique, pero la derrota y muerte de Warwick en la batalla de Barnet (1471) inclinó de nuevo la balanza hacia los York. Margarita fue capturada y el rey y su hijo asesinados, lo que permitió a Eduardo recuperar la corona hasta su muerte, en 1483. Su hijo, Eduardo V, accedió al trono siendo menor de edad, bajo la regencia de su tío Ricardo. Éste se proclamó rey como Ricardo III y, para asegurarse en el trono, eliminó a sus dos sobrinos.

Final de la guerra: la casa de Tudor

Un nuevo candidato de los Lancaster, Enrique Tudor, consiguió el apoyo de algunos miembros descontentos de los York y derrotó finalmente a Ricardo III en 1485, poniendo fin a la guerra. Las dos casas quedaron unidas por el matrimonio de Enrique VII con Isabel de York, hija de Eduardo IV.

Tras la guerra, la monarquía resultó reforzada frente a la alta nobleza, muchos de cuyos miembros habían perecido en el conflicto.