Alianza para el progreso

    Programa de ayuda económica y social promovido por los Estados Unidos, entre 1961 y 1970, para ayudar a los países latinoamericanos. El principal artífice de esta iniciativa fue el presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy, que lo puso en marcha como medida para evitar el desarrollo y la expansión de la Revolución cubana, protagonizada por Fidel Castro, a otras naciones del continente.

    El origen de la Alianza para el progreso se sitúa en la Conferencia de Punta del Este (Uruguay), celebrada en agosto de 1961, reunión en la que participaron todos los países de la Organización de Estados Americanos (OEA), con excepción de Cuba. En ella, se estableció un plan de diez años de duración que pretendía la cooperación y la ayuda de los países firmantes para resolver sus problemas económicos y sociales. Para conseguirlo, las naciones se comprometieron a aumentar su tasa de crecimiento hasta un 2,5% como mínimo, mantener la estabilidad de los precios, redistribuir de forma más equitativa la renta, acelerar el desarrollo industrial y agrícola, comenzar la reforma agraria y mejorar el sistema democrático. Además, para poner en marcha el plan se destinaron como incentivo económico 20.000 millones de dólares, de los cuales la mitad procederían de Estados Unidos.

    A pesar de las intenciones, la Alianza para el progreso estuvo condenada al fracaso desde el principio. Sólo un puñado de países consiguió tasas de crecimiento superiores al 2,5%, las reformas en el campo y la industria fueron escasas y las exportaciones no mejoraron. A esto se unieron las tensiones políticas entre varios estados, las acusaciones de malversaciones, el recorte en algunas ayudas y el excesivo intervencionismo por parte del gobierno estadounidense. Fruto de estos continuos problemas, a lo que se sumó el asesinato de su principal valedor, el presidente Kennedy, el plan languideció hasta desaparecer en 1973.