Guerra civil estadounidense (Guerra de secesión)

Batalla de Fort Hindman (1863), encuentro bélico de la Guerra Civil estadounidense.

Conflicto bélico acontecido en los Estados Unidos, entre 1861 y 1865, en el que se enfrentaron los unionistas (habitantes de los estados norteños del país, que abogaban por una economía industrializada y no basada en un sistema esclavista) y los confederados, habitantes de los estados sureños, que practicaban una economía de grandes plantaciones basada en el cultivo y comercio del algodón utilizando mano de obra esclava.

Antecedentes del conflicto

Con la elección en las elecciones presidenciales de 1861 de Abraham Lincoln (político ya famoso en la década de 1850 por su oposición a la expansión del esclavismo en los nuevos estados que fueran a incorporarse en un futuro a la Unión, aunque en esa época todavía no podía considerarse un abolicionista) el Sur vio sus intereses claramente amenazados. En medio siglo los estados sureños habían perdido la posición dominante en el seno de la nación. Entre 1789 y 1825, Virginia había proporcionado todos los presidentes estadounidenses, excepto en una ocasión, mientras que los sureños dominaban la administración pública hasta tal punto que en Nueva Inglaterra algunos pensaron en aquella época en la posibilidad de la secesión.

Sin embargo, en 1860 el Norte elegía como presidente a un radical opositor del esclavismo. Sin posibilidad de extender la esclavitud, el Sur sería minoritario en el Congreso, en donde se adoptarían políticas contrarias a los deseos sureños, y pronto, quizá, se vería amenazada la propia institución de la esclavitud. Así pues, el Sur tendría que enfrentarse con una crisis económica y un reajuste social de sus conductas. Se empezó a pensar que con la retirada de la Unión, se preservaría el sistema económico y social.

El inicio de la guerra

El primer estado sudista que actuó fue Carolina del Sur. En diciembre de 1860 se separó de la Unión y, a comienzos de febrero, se le habían unido Mississippi, Florida, Alabama, Georgia, Luisiana y Texas. En Montgomery, Alabama, los siete estados secesionistas decidieron, en febrero de 1861, formar los Estados Confederados de América. Buchanan, aún presidente, vaciló.

Cuando Lincoln tomó posesión de la presidencia, en marzo de 1861, aseguró que no tenía la intención de interferir con el esclavismo de los estados en que el sistema existía, pero fue inútil. Los estados secesionistas no tenían intención de volver a la Unión. No se sabía bien lo que Lincoln haría para conseguir la reunificación de la nación, pero la acción se precipitó en torno a la situación de los esclavos militares federales en el Sur. El 12 de abril, justo cuando llegaban los refuerzos, las fuerzas de la Confederación bombardearon Fort Sumter en el puerto de Charleston. El fuerte se rindió dos días después. Lincoln pidió entonces 75.000 voluntarios y, ante la amenaza, Virginia, Arkansas, Tennessee y Carolina del Norte también se retiraron de la Unión. A pesar de que había gran número de partidarios sudistas en Kentucky y Missouri, dichos estados no llegaron a abandonar oficialmente la Unión.

Desarrollo de la guerra

Había una gran diferencia entre las fuerzas de la Unión y las de la Confederación. El Norte poseía una población cuatro veces más numerosa que la población no esclava de los estados secesionistas, un superior desarrollo industrial y mejor sistema ferroviario. Poseía también poder naval para bloquear los puertos del Sur. El Sur confiaba en la ayuda de Gran Bretaña, principal consumidor de algodón sudista. Estas esperanzas eran ilusorias. Aunque las relaciones entre Gran Bretaña y los Estados Unidos fueron tirantes al comienzo de la guerra, la fuerza de la opinión antiesclavista en Gran Bretaña era tal que cualquier iniciativa para aliarse con el Sur encontró fortísima oposición.

Al comienzo del conflicto la Confederación se confió por la facilidad con que resistían a los ejércitos nordistas. Los políticos norteños habían presionado a su ejército para que entrara en acción precipitadamente, lo cual produjo resultados desastrosos en el principal frente oriental de la Confederación, Richmond, en el estado de Virginia. En julio de 1861, en la batalla de Bull Run, los ejércitos del Norte fueron fácilmente derrotados. El anciano general Winfield Scott fue retirado del mando y reemplazado por el también general George B. McClellan.

Bandera de la Confederación.

Promulgación del decreto de emancipación

Tras un frustrado intento nordista de tomar Richmond, la capital confederada, a finales de 1861 la guerra se intensificó. A lo largo de 1862 los ejércitos nordistas sufrieron nuevas derrotas en el frente Washington-Richmond. En agosto, los generales sudistas Lee y Stonewall Jackson vencieron a los ejércitos nordistas en la segunda batalla de Bull Run, y Lee avanzó hacia el interior de Maryland. No obstante, en septiembre tuvo que retirarse tras la indecisa y sangrienta batalla de Antietam, en la que el total de bajas superó los 20.000 hombres.

La batalla de Antietam tuvo un resultado indeciso, pero permitió a Lincoln tomar una medida decisiva en la conducción de la guerra. Los abolicionistas habían presionado para que se liberase a los esclavos, y Lincoln se dio cuenta de que podía también asegurar la neutralidad británica si tomaba la decisión de luchar por la supresión de la esclavitud. De este modo, promulgó el decreto de Emancipación en enero de 1863. Con todo, a pesar de que la Confederación no podía contar con la intervención extranjera, las perspectivas no eran totalmente pesimistas, pues el año 1862 finalizó en un desastre para el Norte, cuando el general Ambrose E. Burnside lanzó a sus tropas a un ataque suicida contra las posiciones confederadas en Fredericksburg, con un resultado de más de 10.000 bajas.

Los primeros dieciocho meses de la guerra contemplaron el fracaso total de la Unión por conquistar la capital confederada. Se criticaba ampliamente a Lincoln y había gran descontento en las zonas nordistas. Por suerte para la Unión, otros problemas debilitaban la resistencia del Sur. El bloqueo fue particularmente efectivo y arruinó el comercio sudista. En abril de 1862 una escuadra naval nordista, bajo el mando de David G. Farragut, capturó la ciudad de Nueva Orleans y subió por el Mississippi. Tras varios meses de escaramuzas y de estancamiento de los frentes, los ejércitos nordistas avanzaron progresivamente hacia el sur para encontrarse con las fuerzas navales en el Mississippi y dividir el territorio de la Confederación. El 4 de julio de 1863, el general Grant tomó Vicksburg, y unos días más tarde el Norte conseguía el control del río Mississippi.

Abraham Lincoln.

Fracaso del Sur en Gettysburg

Los primeros días del mes de julio de 1863 fueron cruciales en la historia de la Confederación. Tras derrotar a las fuerzas nordistas en Chancellorsville, en el mes de mayo, el general Lee (Stonewall Jackson murió en la acción) decidió avanzar hacia Pennsylvania, pensando en una victoria decisiva que obligara al Norte a reconocer que el Sur podía abandonar la Unión.

Del 1 al 3 de julio Lee se enfrentó con el ejército del general George Meade en Gettysburg. La matanza fue considerable, y al tercer día Lee envió a los hombres del general George E. Pickett en oleadas sucesivas contra las líneas de la Unión. Al no poder romperlas, Lee se retiró finalmente hacia el sur. A partir de julio de 1863 se hacía evidente que el Sur había perdido la guerra, pero, desgraciadamente para las relaciones futuras entre las dos zonas, la lucha desesperada prosiguió durante casi dos años más. Lincoln pudo en ese momento calmar a sus críticos, y en 1864 ganó la reelección presidencial batiendo al candidato demócrata, el general George B. McClellan.

El final de la contienda

A finales de 1863 y, especialmente, en 1864 los ejércitos federales se internaron profundamente en el Sur para someter a la Confederación. Los ejércitos nordistas en el valle del Mississippi fueron contenidos durante un tiempo (septiembre de 1863) en Chickamauga, pero en el mes de noviembre, después de la batalla de Chattanooga, las fuerzas sudistas se batieron en retirada hacia Georgia. Poco después los ejércitos nordistas intentaron de nuevo dividir la Confederación, penetrando en Georgia por Atlanta y, de ahí, hasta el mar, mientras que, más al norte, el general Grant, al que se le había transferido el mando del frente Washington-Richmond, intentó avanzar hacia el sur en dirección a Richmond.

A lo largo de la primavera y el verano de 1864 tuvieron lugar intensos combates. En mayo y junio, Grant irrumpió en la llanura costera y rodeó Richmond, muy bien defendida por trincheras y fortificaciones. Sólo al año siguiente pudo obligar al ejército de Lee a retirarse de estas posiciones. El general nordista William T. Sherman y sus ejércitos procedentes del valle del Mississippi tuvieron éxitos más espectaculares. Atlanta cayó en septiembre y Sherman pudo marchar hacia el mar, donde ocupó Savannah en diciembre. Era capaz ahora de girar hacia el norte, y en la primavera de 1865 la Confederación estaba totalmente colapsada. Lee se vio obligado, finalmente, a retirarse de Richmond, y el día 9 de abril se rindió a Grant en Appomattox. Otras fuerzas menores capitularon a continuación. La guerra había terminado.

Consecuencias del conflicto

El Norte tuvo 359.000 muertos y el Sur 258.000. Una gran parte del Sur quedó devastada: plantaciones arruinadas, fortunas perdidas, vías férreas desmanteladas y ciudades destruidas. La Unión estaba intacta, y los esclavos liberados, pero la guerra dejó una monumental labor de reconstrucción y una profunda herencia de amargura y odio. Para que la tragedia alcanzara su punto álgido, el 14 de abril Lincoln fue asesinado en el Teatro Ford de Washington. La nación tenía que hacer frente a la tarea de reconstrucción sin su gran líder. Andrew Johnson, de Tennessee, se convirtió en presidente.

Sin embargo, aun después de esta gran guerra, los Estados Unidos estaban en condiciones de convertirse en uno de los países más poderosos del mundo. A pesar de que cientos de miles de personas habían sido muertas o heridas, la prosperidad del Norte no sufrió excesivamente. El desarrollo industrial, la construcción de los ferrocarriles y el comercio progresaron enormemente. El Sur seguiría siendo un problema, pero la nación alcanzó pronto nuevas cotas de prosperidad y poderío.