Guerra de la Triple Alianza

Escenario de la Guerra de la Triple Alianza.

Conflicto bélico que enfrentó a Argentina, Uruguay y Brasil (unidos en la denominada Triple Alianza) contra Paraguay desde 1864 a 1870. Las continuas tensiones entre los estados del Río de la Plata (rivalidad fronteriza, intentos de dominar la economía de la zona, intereses comerciales, derechos de navegación en los ríos, etc.) desembocaron en esta cruel guerra que devastó el territorio paraguayo y exterminó a gran parte de su población, sobre todo masculina. Una catástrofe económica y demográfica de la que, todavía hoy, Paraguay no ha podido recuperarse.

Antecedentes

La guerra de la Triple Alianza se centró en las tierras de la cuenca alta del Río de la Plata y del Paraná, donde tenían intereses los argentinos, los paraguayos y los brasileños, que se disputaban su hegemonía.

El problema de las fronteras de Paraguay con Argentina y con Brasil era tan viejo como el mismo estado paraguayo (el cual accedió a la independencia en 1811) e incluso provenía de la época colonial. Durante la década de 1860, la marina mercante de Paraguay era la más poderosa de las que navegaban por el Río de la Plata.

Desarrollo de la guerra

La ofensiva paraguaya

La guerra empezó conectada con los problemas políticos de Uruguay, pero en el fondo existía el problema de las fronteras. El gobierno de Paraguay apoyaba a los conservadores uruguayos de centro-derecha (pertenecientes al Partido Blanco o Partido Nacional), mientras que el gobierno brasileño simpatizaba con el Partido Colorado (también de centro-derecha, pero con una ideología, en teoría, más liberal).

En 1864, las tropas brasileñas invadieron Uruguay y derrocaron al presidente Atanasio Aguirre (del Partido Blanco), poniendo en su lugar al general Venancio Flores (del Partido Colorado), más cercano a los intereses brasileños. Los argentinos, por su parte, estuvieron de acuerdo con la invasión.

En represalia, el presidente paraguayo, Francisco Solano López, invadió el Mato Grosso (Brasil), entre diciembre de 1864 y enero de 1865, y seguidamente pidió permiso a Argentina para que sus tropas pudieran invadir Río Grande do Sul (también territorio brasileño) atravesando el territorio argentino de Corrientes. El gobierno argentino se negó y Solano López declaró la guerra a Argentina e invadió Corrientes, donde se apoderó de dos barcos argentinos anclados en el puerto de la capital (abril de 1865).

Constitución de la Triple Alianza

Brasil, Argentina y Uruguay formaron una coalición contra la invasión uruguaya, denominada Triple Alianza, cuyos acuerdos secretos señalaban el reparto de Paraguay entre las potencias vencedoras. El presidente argentino, Bartolomé Mitre, fue nombrado general en jefe de las tropas aliadas. La guerra duró más de cinco años y sólo terminó tras la muerte de Francisco Solano López en la batalla de Cerro Corá.

La flota paraguaya fue destruida por la brasileña en la batalla de Riachuelo, en el río Paraná (junio de 1866), con lo que Paraguay perdió la iniciativa en la guerra fluvial. Una vez consumado este hecho, la guerra continuó con increíble ferocidad, y los aliados vencieron a las tropas de Solano en numerosas batallas, como las de Yatay y Uruguayana, en el verano de 1865, y la de Tuyutí (24 de mayo de 1866), donde Paraguay perdió la mayoría del ejército.

La derrota de Paraguay

El 12 de septiembre de ese mismo año, Solano López intentó pactar una paz honrosa con Mitre, a lo cual éste se negó. Después de Tuyutí, el ejército de Paraguay reclutó a viejos y a niños con el fin de continuar la guerra, que a partir de entonces se convirtió en un repliegue continuado de las tropas de Solano.

Paraguay sufrió una fuerte derrota en Curupaity (22 de septiembre de 1866); perdió las fortificaciones de Humaitá el 24 de julio de 1868 y, tras las batallas de diciembre en Avahy y en Lomas Valentinas, se perdió la capital, Asunción, que fue saqueada y arrasada por las tropas aliadas el 1 de enero de 1869. Solano se retiró hacia el norte y, tras una serie de escaramuzas y persecuciones, fue muerto en la batalla del Cerro Corá el 1 de marzo de 1870.

Consecuencias de la guerra

Brasil y Argentina sufrieron económicamente y tuvieron problemas a la hora de reclutar soldados para las acciones bélicas, pero no sufrieron las peores consecuencias de la guerra. Sus gobiernos debieron enfrentarse a la opinión pública interna (en menor grado) y, sobre todo, internacional, especialmente cuando se conocieron los términos draconianos del reparto de Paraguay en las cláusulas del tratado secreto de la Triple Alianza.

Para Uruguay, la década de 1860 fue un periodo de crecimiento económico. Sin embargo, es verdad que las perspectivas políticas no fueron prometedoras. El gobierno de los años de guerra de Venancio Flores no fue estable; era una dictadura que dio a los colorados el monopolio del poder, provocando la inevitable oposición de los blancos y de otros grupos.

Tras el asesinato de Flores el 19 de febrero de 1868, Uruguay se deslizó irremediablemente hacia el desorden y el caudillismo; la economía y la sociedad disfrutaron de gran autonomía y se produjeron grandes transformaciones. Pero, si bien la anarquía política no impidió el crecimiento económico, el cambio económico tampoco restableció inmediatamente el equilibrio político. Entre la fase de crecimiento de 1860-1868 y la retardada estabilización de 1875 ciertamente transcurrió un largo lapso de tiempo.

El desastre paraguayo

La guerra conllevó un resultado calamitoso para Paraguay. Perdió la mitad de su población (si bien hay autores que sostienen que fueron tres cuartas partes), que descendió de las 406.646 personas que había en 1864 a las 231.000 de 1872. La mayoría de los supervivientes fueron mujeres, niños y ancianos. El país, que durante tanto tiempo había estado aislado e intacto, fue desgarrado y devastado.

Aunque Paraguay logró desarrollar una versión en miniatura de la economía de importación-exportación característica de otras regiones del Río de la Plata, no consiguió en cambio mantener el proceso de modernización que había iniciado y que pasó a ser monopolizado por Argentina y Uruguay. En términos territoriales, Paraguay también se vio muy perjudicado, si bien la rivalidad entre Argentina y Brasil evitó que el desmembramiento fuera mayor. Paraguay fue obligado a entregar el territorio del noreste del río Paraguay a Brasil y por otro lado a dar a Argentina el territorio de Misiones entre los ríos Paraná y Uruguay y también tierra más al oeste. En total, ambos países vencedores se apropiaron de casi 150.000 km2 del anterior territorio paraguayo.

El país se desintegró políticamente. La era de los grandes dictadores se había acabado y no había nada para llenar el vacío; los opositores exiliados volvieron y Paraguay empezó un periodo de golpes, de cambio de caudillos y de constituciones impracticables. El experimento paraguayo, por tanto, fue una pérdida de esfuerzos, dinero y vidas. Una de las pocas experiencias de desarrollo independiente en esta zona del mundo acabó de manera trágica con esta sangrienta guerra.

Soldados paraguayos prisioneros.